5 de diciembre de 2015

MECÁNICA NACIONAL

Por: Octavio Díaz García de León

Twitter: @octaviodiazg

     A principios de los años setenta llegó a las pantallas de cine la película “Mecánica Nacional” del director Luis Alcoriza, con actores como Manolo Fábregas, Sara García y Héctor Suárez. La película es una comedia que retrata a personajes típicos de la ciudad de México, llena de crítica social con humor. La anécdota del filme es sencilla. Una familia se traslada desde un día antes  a ver el final de una carrera de autos en las cercanías de la Cd. de México. El tiempo del paseo transcurre entre fiesta, borrachera y todo tipo de episodios chuscos. Al final de la película llegan veloces los coches de carreras y las personas prácticamente no saben nada de lo que ocurrió en ella;  el protagonista ni siquiera puede ver como cruzan la meta y lo lamenta amargamente.

     La película me recordó la reciente carrera de “Fórmula Uno” que se llevó a cabo en el renovado Autódromo Hermanos Rodríguez de la Cd. de México.  Gran parte de los más de 100,000 espectadores que presenciaron la carrera quizá tampoco supieron mucho de la carrera. En la recta donde pasaban los autos a más de 300 km por hora o en la sección de las curvas donde iban más despacio seguramente era difícil saber cómo se estaba desarrollando el resto de la carrera.

     Pero para muchos aficionados había que estar allí para ver pasar a los bólidos y también para  dejarse ver. Seguramente con las anécdotas de quienes acudieron a ver la carrera se podría hacer la segunda parte de “Mecánica Nacional”. Por lo menos las secciones de sociales de los periódicos proporcionaron indicios de estas historias.  En ellas pudimos observar a los empresarios más ricos y a los políticos más  poderosos de México, mientras que en las tribunas generales se dio cita la clase media alta y la clase media con aspiraciones.

     Los boletos tuvieron un costo de entre $1,500 y $18,750 pesos (http://www.excelsior.com.mx/adrenalina/2015/02/23/1009844) cuando salieron a la venta, equivalentes a entre 21 y 268 salarios mínimos diarios. Con la reventa hubo boletos que alcanzaron precios de hasta $80,000 pesos. Para hacerse notar, los poderosos llegaron en helicópteros,  de tal forma que se estableció nuevo record de vuelos al realizarse 479 para llevar personajes a la carrera.

     La carrera fue un gran negocio. Traerla de regreso a México costó 360 millones de dólares (mdd), de los cuales el gobierno federal puso $210 mdd. Los ingresos que generó la carrera se estiman en $250 mdd. Dado lo rentable del espectáculo para los organizadores (http://www.forbes.com.mx/formula-1-negocio-redondo-en-mexico/)  no se entiende porqué  el gobierno tuvo que aportar dinero del erario a un espectáculo que no aportaba nada a la mayoría de los mexicanos y solo benefició a los más ricos; los inversionistas privados hubieran podido solventar la carrera sin necesidad de la intervención estatal.  

    Aunque para los gobiernos es una buena forma de promover al país y para los políticos, de promoverse, seguramente hay formas más eficientes de gastar el dinero especialmente si  la iniciativa privada lo pudo haber solventado sola. Las prioridades en la Cd. de México son otras, considerando que el Autódromo se usa muy pocas veces al año. La ciudad está colapsada por el tráfico, no tiene  transporte público suficiente, tiene obras mal hechas como la línea doce del Metro y las calles de la ciudad son intransitables por los baches.  

    En su momento también se promovió aquí en Aguascalientes la construcción del autódromo para carreras del tipo NASCAR o el traer al Necaxa a jugar en nuestra ciudad,  mientras la obra del nuevo Hospital Hidalgo que inició construcción en 2008, aún no se ha terminado.  Pareciera ser que algunos  gobiernos prefieren promover o invertir en  obras para el entretenimiento que en servicios necesarios para la población.  Quizá la mira esté puesta más  en la próxima elección  que en  elevar el nivel de vida de los mexicanos o inspirada en la costumbre populista que tan bien practicaban los gobernantes romanos: al pueblo, pan y circo. No es por casualidad que en Roma esté uno de los estadios (El Coliseo Romano) más antiguos y espectaculares del mundo. 

     Se dice que los ingresos de los gobiernos no alcanzan a pesar del enorme crecimiento de las deudas de los gobiernos federales y estatales. Pero el problema no son los ingresos sino como se gastan los recursos. Mientras se dé prioridad a construir estadios de fútbol o autódromos para beneficiar intereses de empresarios privados; se hagan carreteras que privilegien a las clases medias y altas;  se construyan  trenes que nunca serán rentables; se repartan millones de televisiones, cuando los contenidos televisivos son lamentables y su reparto  sea para  beneficiar  a las televisoras privadas, no habrá dinero que alcance.
   
     En publicaciones anteriores he propuesto por ejemplo, que se construya un canal interoceánico en Tehuantepec. El impacto económico positivo para el país sería enorme y su importancia geoestratégica aún más. O bien, en lugar de regalar televisiones, se podrían regalar tabletas electrónicas con bibliotecas y videotecas incluidas,  para elevar el nivel cultural de la población.
De seguir la estrategia de pan y circo, los presupuestos serán como las careras de autos: muchos verán pasar los recursos a gran velocidad, muy pocos sabrán que sucedió con esos recursos y los verdaderos ganadores del dispendio se podrán contar con los dedos de la mano. Habría que cambiar la “mecánica nacional”.
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28 de noviembre de 2015

LA "CASA BLANCA" NO FUE OTRO WATERGATE


Por: Octavio Díaz García de León

      Hace un año, la periodista Carmen Aristegui, entonces conductora de uno de los programas de noticias por la radio de mayor audiencia y su equipo de reporteros de investigación, publicaron el reportaje  acerca de la casa que estaba construyendo  la Sra. Angélica Rivera, esposa del presidente Peña, en la colonia Lomas de Chapultepec de la Cd. de México. Dos aspectos llamaban la atención: un avalúo que estimaba el costo de la mansión en unos 7 millones de dólares y el hecho de que fuera construida por Grupo HIGA, contratista de los gobiernos del Estado de México y el federal; esta empresa, junto con otros socios, acababa de ganar uno de los contratos más grandes de este sexenio, el tren México - Querétaro con un costo de 58 mil millones de pesos.

     Los reporteros que realizaron aquella investigación publicaron recientemente un libro describiendo como llevaron a cabo dicha investigación y sus hallazgos. Parte del éxito de esta investigación fue gracias a las leyes de transparencia.

      Se podría pensar que este reportaje no tuvo mayores consecuencias pero no es así.  Los periodistas fueron despedidos y la conductora Carmen Aristegui, perdió su programa en la radio; la construcción del tren México-Querétaro fue cancelada y ya no se construirá este sexenio; la primera dama tuvo que vender la famosa “Casa Blanca”; el presidente Peña nombró Secretario de la Función Pública, secretaría que tenía dos años acéfala, para pedirle  que investigara este caso y la adquisición de otra casa ubicada en Malinalco,  hecha por el ahora Secretario de Hacienda, ambas casas  ligadas al mismo contratista, Grupo Higa,  del empresario Juan Armando Hinojosa Cantú; asimismo,  después de dos años de estar detenidas, el presidente impulsó las reformas constitucionales anticorrupción. El reportaje afectó la imagen del presidente quien se vio cuestionado por la prensa nacional e internacional y las redes sociales explotaron con comentarios negativos. El reportaje  pues, tuvo consecuencias importantes.

     Pero un sector de la opinión pública, esperaba algo más,  incluso pedían  la destitución del presidente, como si esto fuera posible.  Y es que de acuerdo al Art. 108 Constitucional al presidente solo se le puede juzgar por traición a la patria y delitos graves del orden común. Así que no había materia para juzgar al presidente por este asunto. Sin embargo, el propio presidente Peña pidió que el caso fuera investigado por la Secretaria de la Función Pública. Al concluir la misma, el Secretario Andrade determinó que no hubo falta alguna. Los  resultados de la investigación  están a la vista de todos (http://www.gob.mx/sfp/documentos/expedientes-investigacion-y-resolucion-sobre-conflicto-de-interes).

    Si consideramos que México es uno de los países más peligrosos del mundo para hacer periodismo (http://www.cnnexpansion.com/mi-dinero/2015/03/24/10-cifras-sobre-la-violencia-contra-periodistas-en-2014), cualquier periodismo de investigación puede adquirir dimensiones  heroicas. No me refiero al caso de la periodista Aristegui y su equipo,  quienes por su visibilidad gozaban de una protección que no tienen tantos otros que han sido agredidos y hasta asesinados  en estados y municipios donde realizaban sus labores. Pero aún para una periodista con la visibilidad de Aristegui, este reportaje le costó perder su noticiero en la radio y a sus reporteros,  su empleo.

    El periodismo de investigación es muy necesario en cualquier democracia ya que es un elemento de la rendición de cuentas. Uno de los casos emblemáticos del periodismo de investigación fue el caso Watergate que llevó a que el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon renunciara. Las investigaciones de los reporteros del Washington Post,  Woodward y Bernstein, no fueron propiamente los que hicieron renunciar al presidente: su reportaje detonó un proceso institucional el cual ocasionó la caída de Nixon. Por una parte se nombró a un fiscal especial para investigar el caso, en la fiscalía general de aquel país perteneciente al poder ejecutivo. Tan independiente resultó, que Nixon lo destituyó  en medio de un gran escándalo.  El juez encargado de investigar a los ladrones que irrumpieron en las oficinas del partido demócrata en el complejo Watergate, profundizó en el caso sin importar a que personajes tocara. La Cámara de Senadores estableció una comisión investigadora que empezó a citar e interrogar  a los más altos funcionarios de aquella administración y sus audiencias fueron televisadas. La Suprema Corte de Justicia obligó a entregar grabaciones incriminatorias que había hecho Nixon.  La Cámara de Representantes preparó los primeros artículos para proceder a la destitución del presidente;  de no haber renunciado Nixon, la Cámara de Senadores lo hubiera condenado a la cárcel. Como podemos apreciar, la renuncia de Nixon no se dio gracias a un trabajo de investigación periodístico bien hecho, sino a que las instituciones de ese país funcionaron; a que el balance de poderes es genuino y permitió hacer la investigación a pesar de la oposición del presidente Nixon.  

     En México no tenemos las leyes adecuadas ni una división de poderes lo suficientemente fuerte como para realizar investigaciones al más alto nivel del gobierno si fuera necesario. Tuvo que ser el propio presidente Peña quien ordenara a uno de sus colaboradores el investigar sobre los posibles casos de conflicto de interés. Quienes podían realizar una investigación independiente, los poderes Legislativo y el Judicial, no lo hicieron.

    Es necesario que haya periodismo de investigación serio para que avance la democracia y el combate contra la corrupción y la delincuencia. Pero mientras no haya una clara división de poderes e instituciones independientes y fuertes,  no habrá un caso como Watergate en México.
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21 de noviembre de 2015

ÉTICA EN LA FUNCIÓN PÚBLICA


Por: Octavio Díaz García de León
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      El gobierno federal ha retomado los temas del combate a la corrupción, el impulsar la ética en el servicio público y el prevenir el conflicto de interés. Ello  a raíz de la polémica  que surgió hace un año en torno a la adquisición de casas por parte de la esposa del presidente Peña y del Secretario de Hacienda, compradas a un contratista de los gobiernos del Estado de México y del federal (Grupo HIGA);  de licitaciones poco claras en materia de obra pública como lo fue el caso del tren México a Querétaro que tuvo que ser cancelado; del caso de la empresa constructora española OHL involucrada en actividades de corrupción; y de una percepción generalizada de que la corrupción está incontenible en todos los niveles de gobierno y en los tres poderes.

     En este proceso se está reviviendo a una debilitada Secretaría de la Función Pública (SFP), la cual había desaparecido con la reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal del 2 de enero de 2013 y mantenida con vida mediante un artículo transitorio de dicha Ley. Para ello se nombró a su secretario ya que dicha Secretaría estaba en manos de un encargado del despacho; y se impulsaron las reformas constitucionales denominadas Reforma Anticorrupción. Sin embargo, el Congreso ha decidido posponer la discusión en torno a las leyes secundarias que den vida a estas reformas a pesar del clamor público de que se haga algo al respecto.
     
      Mientras en el Congreso las reformas están detenidas, el nuevo Secretario de la Función Pública, el Mtro. Virgilio Andrade,  publicó el pasado 20 de agosto un Acuerdo que tiene por objeto emitir un nuevo código de ética de los servidores públicos del gobierno federal,  las reglas de integridad y  los lineamientos generales para propiciar la integridad de los servidores públicos e implementar acciones que favorezcan el comportamiento ético a través de comités de ética y de prevención de conflictos de interés. Los comités de ética ya existían en todo el gobierno federal pero ahora se les está dado la tarea de prevenir los conflictos de interés. Por otra parte, a fines de octubre se modificó el reglamento interior de dicha Secretaría y se creó la Unidad Especializada en Ética y Prevención de Conflictos de Interés. Para encabezar a esta Unidad, el Secretario Andrade nombró al Mtro.  Benjamín Hill quien es  un experto en el tema.

     Uno de los retos que enfrenta esta nueva Unidad es el cómo impulsar el tema de la ética cuando ni siquiera existe un estado de derecho. He mencionado en antes que las cifras de impunidad llegan al 98% de los delitos que se cometen. En materia de combate a la corrupción los resultados tampoco son halagüeños. La fiscalía anticorrupción cuenta con solo 40 ministerios públicos y consigna a alrededor de 25 averiguaciones previas al año (Fuente: Ensayo del Lic.  César Chávez Flores en el proceso de selección del Titular de la Fiscalía Especializada en Materia de Delitos Relacionados con            Hechos de Corrupción). Por lo que hace a las sanciones administrativas, en realidad no se castiga a la corrupción como tal, sino que lo que normalmente sancionan los Órganos Internos de Control, la SFP y la Auditoría Superior de la Federación son las desviaciones del cumplimiento de la normatividad ocasionadas por negligencia, omisión, ignorancia o dolo, pero no necesariamente por actos de corrupción.

     La Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos (LFRASP) no contempla la figura de actos de corrupción. Tampoco el Código Penal. Si bien algunas de las faltas al artículo 8 de esta Ley se pueden identificar como actos de corrupción (Ver : http://octaviodiazgl.blogspot.mx/2013/01/control-interno-y-combate-la-corrupcion.html) no se han tipificado como tales.  No así en el caso del conflicto de interés que está definido en la fracción XII del Art. 8 de la LFRASP aunque su definición es limitada. Hace falta concretar las reformas anticorrupción a la brevedad posible para subsanar estas deficiencias.

     ¿Cómo impulsar la ética entre los servidores públicos? Lo primero que habría que enfatizar, aunque resulte obvio, es que cumplan con la Ley; que haya sanciones creíbles y palpables para quienes no lo hagan. Por ello el Código de Ética recientemente publicado por la SFP hace énfasis precisamente en que los servidores públicos cumplan con la Ley. El siguiente reto será que los comportamientos apegados a la ética se impulsen desde el nivel más alto. Quizá ayudaría para ello la creación de una Comisión Intersecretarial encabezada por el presidente Peña en donde se enfatice este mensaje con el ejemplo. Luego habrá que desarrollar tareas específicas para todos los comités de ética del gobierno federal a fin de que ayuden a crea un ambiente en las instituciones donde se premie el comportamiento ético. Finalmente, habrá que dar una gran capacitación a todos los servidores públicos sobre estos temas para que no haya dudas sobre lo que se espera de ellos.

     La tarea por delante para la SFP y su nueva Unidad no será fácil. Tratar de impulsar comportamientos éticos cuando lo que se observa son altos niveles de corrupción, es un gran reto. Pero la tarea de concientización de los servidores públicos quizá pueda incidir en reducir esas prácticas que hoy se ven tan naturales y que están carcomiendo el tejido social como un cáncer. Ojalá tenga éxito.


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14 de noviembre de 2015

FORTALECER A MÉXICO ANTE EL MUNDO



Por: Octavio Díaz García de León
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     México no ha tenido presencia militar fuera de su territorio desde el Imperio de Iturbide cuando trató de consolidarse como una potencia regional.  Las luchas internas, invasiones extranjeras y  un vecino demasiado poderoso,  han debilitado a las fuerzas armadas y alejado a México de cualquier papel que involucre el uso de la fuerza en el extranjero. Pero el mundo ha cambiado y quizá sea tiempo de revisar la Doctrina Estrada, que data de 1930, pues las amenazas en el mundo ya no provienen solo de estados nacionales con los que se puede usar la diplomacia sino de grupos terroristas, ejércitos religiosos radicales y delincuentes sin nación.

      El debilitamiento de las fuerzas armadas también tuvo su razón política. Durante todo el siglo XIX y principios del XX, incontables jefes militares se rebelaron contra los gobiernos establecidos. A partir de Miguel Alemán los gobiernos en turno se encargaron de reducirlas y dedicarlas a labores internas, con carácter  ceremonial y  humanitario para ayudar a la población en caso de desastres. Díaz Ordaz vino a violentar ese esquema al usar al Ejército para acabar con  las protestas estudiantiles de 1968. El exceso de fuerza usado contra estudiantes desarmados fue un error que  manchó  a dicho gobierno. También la guerra fría hizo innecesario cualquier intento de fortalecer  a las fuerzas armadas. Los Estados Unidos no iban a permitir que el país se convirtiera en un satélite soviético. En esa época las fuerzas armadas fueron usadas para combatir los pequeños intentos de subversión comunista. Más recientemente,  fue necesaria su intervención ante el levantamiento zapatista en Chiapas,   el cual,  más que una amenaza al Estado Mexicano, fue una provocación. Afortunadamente el exceso de uso de  fuerza contra los zapatistas se detuvo pronto y se evitó una tragedia mayor. En los últimos 8 años se ha recurrido de nuevo a ellas para apoyar la lucha contra la delincuencia, ante la notoria incapacidad de las policías.

     Pero el hecho de que no tengamos una fuerza militar o naval  que tenga presencia en el mundo, no quiere decir que no la necesitemos.  Quizá así piensen los Estados Unidos, por ejemplo. Llama la atención  que el comandante del Comando Norte de Estados Unidos, Bill Gortney, quien dirige las operaciones militares de ese país en el hemisferio norte de nuestro continente,  haya llegado a México este viernes 13 y lo primero que hizo fue comerse unas hamburguesas  con miembros del Escuadrón 201, la última fuerza expedicionaria que haya enviado nuestro país a combatir en una guerra,  hace más de 70 años. ¿No será que desean un México más activo en cuestiones militares y añoran cuando México era capaz de enviar al extranjero una  fuerza militar por modesta que fuese?  Hace unos días, escuché un comentario de funcionarios de un gobierno europeo manifestando el deseo de tener un México más activo en las tareas militares mundiales, quizá hasta con la posibilidad de que se incorpore a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (http://www.nato.int/nato-welcome/index.html).

     Quizá nos suene  muy extraño pensar que nuestro país pueda llevar a cabo intervenciones militares en el extranjero. No creo que la limitación sea solo la Doctrina Estrada, la cual defiende el principio de no intervención y la solución pacífica de las diferencias internacionales,  sino porque no podemos vernos como actores relevantes en el contexto internacional al estar tan ensimismados con nuestros problemas domésticos. También deben pesar los fantasmas de aquellos  malos militares que alguna vez asolaron con sus rebeliones a nuestro país. ¿Será que a los políticos profesionales les da miedo fortalecer a nuestras fuerzas armadas o será que las instituciones democráticas son aún muy frágiles?

     Pero ante este nuevo contexto internacional, México requiere cambiar 180° el  enfoque hacia su doctrina de seguridad nacional que ha estado volcada hacia adentro exclusivamente;  que ve solo amenazas internas y no externas;  y que no alcanza a diferenciar entre  los  problemas de seguridad pública  y los de  seguridad nacional.

    Si bien la prioridad es pacificar a nuestro  país que actualmente sufre una guerra de baja intensidad con un promedio de 50 homicidios diarios, ésta tarea debe caer en manos de la Gendarmería o la Policía Federal  a las que hay que fortalecer  urgentemente. Las policías locales, ante su fracaso evidente, quizá  se deberían dedicar solo a vigilar el tránsito.  Las fuerzas armadas tampoco deberían participar en este esfuerzo.

     México debe fortalecer su Ejército, Fuerza Aérea y Marina Armada de manera que pueda actuar en un contexto internacional. Por el tamaño de su población y de su economía, nuestro país tiene un papel relevante que jugar en el contexto mundial.  Si bien hay naciones como Japón que han podido vivir a la sombra de Estados Unidos sin necesidad de un ejército, esto está cambiando con el creciente poderío de China y la amenaza de Corea del Norte;  sobre todo debido al resurgimiento de un  Islam medieval enfrascado en nuevas guerras religiosas como lo demostraron los atentados de este viernes 13 en París. 

     El problema no es la falta de recursos como lo demuestra el presupuesto federal  2016 recién aprobado, sino que el dinero se dedica a satisfacer clientelas,  no a dar resultados y se pierde en corrupción,  ineficacia e ineficiencia. El dinero, si se usara bien,  podría alcanzar para poner a México en el mapa de las naciones con influencia en el mundo.
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7 de noviembre de 2015

EL PROBLEMA ES EL CONSUMO EXCESIVO



Por: Octavio Díaz García de León


      La Suprema Corte de Justicia de la Nación falló en días pasados a favor de otorgar un amparo a 4 consumidores de marihuana lo que les permitirá, de manera legal,    consumir, sembrar, poseer y transportar la misma  con fines recreativos y lúdicos. Este fallo puede llevar hacia la despenalización de la producción, transporte, comercialización y  consumo de esta sustancia en nuestro país y seguir el camino que otros países y algunos estados de la Unión Americana están ya transitando.

      Las drogas fueron prohibidas en México a principios del siglo XX, siguiendo el ejemplo de lo que hicieron nuestros vecinos del norte. Quizá el prohibicionismo nazca de que las drogas alteran el comportamiento de la gente, lo que les impide trabajar (Aunque la cocaína, por ejemplo, tenga el efecto contrario en el corto plazo), pueden causar daños a terceros (Por ejemplo, manejar un vehículo bajo la influencia de una droga y causar accidentes) y afectan la salud,  lo cual las convierte en un problema de salud pública. 
    
    La tentación prohibicionista ha crecido porque se sabe de cada vez más sustancias que ingerimos y que son dañinas. La reacción de los libertarios contra la intervención del Estado tampoco se ha hecho esperar. Cuando  el daño que provocan estas sustancias solo afectan  al individuo, ¿por qué debe el Estado permitir o no su consumo?

      Por otra parte el tráfico  de drogas se ha convertido en un gravísimo problema de seguridad pública que afecta ya incluso la seguridad nacional de nuestro país. Por ello la despenalización de la producción, comercialización y consumo de drogas  se ha propuesto como un remedio contra la violencia y el crimen asociado a este negocio ilegal. 
    
    El problema es que hacerlo en México sin que suceda al mismo tiempo en Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas en el mundo, no erradica el problema del tráfico ilegal de estas sustancias hacia aquél país. Tampoco garantiza que los traficantes actuales que actúan con lujo de violencia y al margen de la Ley, se conviertan, por el hecho de la legalización, en empresarios respetables que  ahora sí acaten las disposiciones que el gobierno dicte al efecto.

      Los problemas de seguridad pública asociados al tráfico de drogas no se van a solucionar con la legalización de las drogas. Aún en mercados donde el consumo y comercialización de sustancias como el tabaco es legal, se presenta el fenómeno de un mercado negro manejado por delincuentes. Acabar con los criminales requiere soluciones policiales eficaces, castigos ejemplares y un estado de derecho que permita acabar con la impunidad.

     Los libertarios tienen razón en parte. El Estado no debe coartar la libertad individual de las personas y la capacidad de decidir lo que es bueno o no para su cuerpo, pero siempre y cuando no afecten a terceros. Existen muchas sustancias que son dañinas al cuerpo: desde las  carnes procesadas, grasas animales y el tabaco que producen cáncer y enfermedades cardiovasculares  pasando por  las bebidas azucaradas que producen diabetes y obesidad, hasta drogas como las metanfetaminas que pueden destruir a las personas. Pero lo que causa daño no es solo la sustancia,  sino la cantidad y la frecuencia con  que se ingiere. El problema es el abuso.  Por lo tanto la solución no es prohibirlas a rajatabla sino moderar y controlar su consumo.

      El  consumo excesivo de estas sustancias se origina por dos vías.  Por un lado su producción se convierte en un buen negocio y entonces los productores impulsan su  consumo mediante enormes campañas de mercadotecnia haciendo que la gente las consuma aún a sabiendas de que causan daño. Las sustancias legales se promueven en medios masivos de comunicación;  las ilegales de una forma personalizada a través de narco menudistas y de forma indirecta a través de películas, novelas o programas de televisión cuando se presentan  como algo deseable. La otra vía es que la mayoría  de estas sustancias causan adicción. En ambos casos sería conveniente la intervención del Estado para moderar el consumo prohibiendo toda la mercadotecnia, encarcelando a  los “empujadores de drogas”, limitando  la producción y controlando  la comercialización.

     Un consumo moderado (Dentro de parámetros médicos) y controlado (En establecimientos especiales)  se podría dar sin afectar a la salud de las personas ni dañar a terceros. Sin embargo no es sencillo racionar el consumo, especialmente si se trata de sustancias adictivas. Es importante respetar la libertad de las personas para que usen estas sustancias; lo que debe combatirse es el consumo en exceso y todo aquello que pueda ocasionar daños a terceros. Se podría entonces legalizar las drogas dentro de ciertos límites de consumo. Quizá se requerirían aparatos como los alcoholímetros para conocer los límites de consumo permisible; quizá se podrían usar mecanismos como el de medicinas con receta para racionar su venta; quizá permitir el consumo solo en establecimientos  controlados; quizá desarrollar áreas de producción muy acotadas.  

       La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha abierto el camino para un debate amplio de cómo debemos tratar el tema de las drogas y de otras sustancias que causan daño a las personas cuando son tomadas con exceso. El camino de la prohibición a ultranza no funciona. Se debe explorar el camino del consumo con moderación. Así se podrían conciliar las libertades individuales con evitar el daño a terceros y a la sociedad. _______________________________________________________________

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31 de octubre de 2015

DE SALCHICHAS Y OTRAS HISTORIAS DE TERROR



Por: Octavio Díaz García de León

     Hace unos días la Organización Mundial de la Salud (OMS) causó gran revuelo  al condenar el consumo excesivo de carnes rojas y carnes procesadas por haberse demostrado que aumenta el riesgo de padecer cáncer. El anuncio se prestó a que los memes explotaran en las redes sociales burlándose del anuncio. Y es que son tantos los agentes cancerígenos a los que estamos expuestos, desde los rayos del sol hasta las partículas que respiramos todos los días en las grandes ciudades derivados de lo que desprenden los procesos de combustión en industrias y vehículos, que la reacción fue de burla: todo produce cáncer. Pero no se trata de una falsa alarma o de un exceso de precaución. El estilo de vida que hemos adoptado tiene sus riesgos para la salud. Este estilo de vida poco sano es impulsado por los grandes intereses comerciales que producen estos alimentos;  los riesgos son reales y las estadísticas no mienten.

      El comunicado de la OMS decía que “Los expertos concluyeron que cada porción de 50 gramos de carne procesada consumida diariamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%.” El riesgo también incluía el consumo de carnes rojas  (http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2015/cancer-red-meat/es/).

   En la lista de alimentos a evitar  se encuentran las “carnes procesadas incluyendo  frankfurters (perros calientes/hot dogs/), jamón, salchichas, carne en conserva (corned beef), y cecina o carne seca, así como carne en lata, y las preparaciones y salsas a base de carne.” En cuanto a las carnes rojas estas incluyen “todos los tipos de carne muscular de mamíferos, tales como la carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo o cabra.”

     Estos alimentos  afectan a aquel segmento de la población que tiene el dinero para comprarlos pero no hay que olvidar que en nuestro país conviven dos problemas de salud muy  graves  que muestran las contradicciones de nuestra sociedad. A un segmento de la población no le alcanza su ingreso para consumir una canasta mínima de alimentos, por lo que  padece hambre, mientras que otro grupo de la población padece múltiples enfermedades asociadas con comer mal y en exceso.

     En 2014 el 23.4% de la población, esto es 28 millones de mexicanos estaban en  situación de sufrir “carencia por  acceso a la alimentación” (http://www.coneval.gob.mx/Medicion/MP/Paginas/Pobreza_2014.aspx) que se traduce en  padecer hambre, pues todo su ingreso no alcanza para comprar un mínimo de alimentos. Por ello el gobierno federal lanzó una “Cruzada contra el Hambre”, de la que por cierto, aún falta ver si da resultados.

    El resto de la población come mal y en exceso. Esto se refleja en las estadísticas de mortandad en donde las causas más frecuentes de muerte tienen que ver precisamente por una alimentación inadecuada. Esto se puede apreciar observando cuales son las  enfermedades que más muertes causan cada año en nuestro país y que están asociadas a problemas de alimentación: enfermedades del corazón (109 mil 297), diabetes (85 mil), cáncer (73 mil), enfermedades cerebrovasculares  (31 mil 902), enfermedades del riñón (12 mil) y obesidad (México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo en obesidad en adultos). (http://www.saludymedicinas.com.mx/centros-de-salud/cardiovascular/articulos/10-enfermedades-comunes-mexico.html).

     El problema de la alimentación en México tiene entonces dos aristas contrastantes: por una parte el hambre que padecen 28 millones de mexicanos y por otra la mala alimentación del resto. Para los primeros, los programas de gobierno, el desarrollo económico y la solidaridad de los demás podrán ayudar a mitigar esas carencias.  Para los demás, mejor información, campañas de salud y mayor conciencia de los riesgos derivados de una mala alimentación. Pero también serviría la ayuda de los productores de alimentos.

     La producción de carnes, aves y pescados se ha sofisticado y masificado, al tiempo que  las condiciones de vida de los animales y peces que luego se van a sacrificar se han deteriorado de tal manera que podrían representar un riesgo a la salud. En los Estados Unidos ha habido ya denuncias contra las pésimas condiciones de las enormes granjas avícolas  (http://www.care2.com/causes/horrific-conditions-for-factory-farmed-chickens-exposed.html). Además,  el procesamiento y la comercialización de los mismos, requiere el uso de aditivos cosméticos para mejorar el aspecto de los alimentos  y conservadores que, como lo indica la OMS, son los que traen agentes cancerígenos. Como se ha visto con el problema del consumo de bebidas azucaradas, la mercadotecnia que usan las compañías embotelladoras impulsa el consumo de estas bebidas a pesar de  que causan problemas como diabetes y obesidad. Gravarlas con un impuesto puede desestimular el consumo pero no es suficiente. Seguramente este enfoque tampoco funcionaría si se aplicara a las carnes procesadas.

     Los empresarios tienen una responsabilidad al respecto. Más allá de generar ganancias para sus accionistas, tienen obligaciones con la sociedad. Los problemas y daños que causan a los demás con sus productos  también les afectan a ellos y sus familias. La industria de la alimentación podría encontrar negocio ofertando y promoviendo el consumo de alimentos sanos, reduciendo la oferta de proteínas animales, enfatizando las proteínas vegetales, disminuyendo  la oferta de alimentos con altos contenidos de azúcares, carbohidratos y grasas animales y todos aquellos que puedan causar problemas de salud. Por ejemplo, dejar de producir alimentos chatarra.

     Por lo que toca a los consumidores, hay que cambiar los hábitos de alimentación y consumo. No llegar al extremo de convertirse en veganos, como si fuera una nueva religión, sino encontrar satisfacción y salud en la variedad, el balance y la moderación.  
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24 de octubre de 2015

LA LUCHA DE LAS MUJERES


Por: Octavio Díaz García de León

Para las mujeres que han sido parte de mi vida.

Una de las grandes transformaciones de la sociedad en los últimos 60 años es la incorporación masiva de las mujeres a la fuerza de trabajo remunerada, a trabajos más calificados y a posiciones directivas en todos los sectores. La transformación ha tenido un costo importante de carácter personal para las mujeres que se han incorporado de manera  exitosa al mercado de trabajo ante una sociedad que no está preparada para ello.  Porque lo han hecho sin abandonar  los papeles que ancestralmente se les habían asignado y continúan desempeñando de manera cada vez más precaria al aumentar sus responsabilidades fuera del hogar. Los países desarrollados han sido más exitosos en solucionar este cambio de papeles, pero en México el atraso es manifiesto y hace falta resolverlo.

Las mujeres de clase media o alta que crecieron a finales del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX,  por lo general  no tenían más perspectiva que dedicarse a labores del hogar y a la crianza de hijos;  la educación de estas mujeres no pasaba de la elemental y se les enseñaban algunas habilidades que pudieran aplicar a las labores domésticas. La mujer estaba expuesta  a múltiples embarazos en malas condiciones sanitarias; las familias de diez o más hijos eran la norma y tenían que tolerar malos tratos cuando tenían parejas abusivas.  Las religiones  reforzaban estos esquemas de dependencia y tolerancia al abuso (El Islam lo sigue haciendo). Para el Estado,  las mujeres eran prácticamente inexistentes y con derechos casi equivalentes a los de menores de edad.

En las décadas de los sesenta y setenta del siglo XX, el control de la natalidad y un feminismo contestatario ayudaron a romper ese paradigma. La mujer pudo tener relaciones sexuales sin estar sujeta a quedar embarazada ni tener que casarse,  decidiendo el número de hijos que quería. Las familias pasaron de tener en promedio más de  6 hijos a estar formadas por menos de 3. Las opciones educativas pasaron de estudiar para secretarias  a  cursar  carreras universitarias. Por ello y otros factores,  las mujeres tuvieron mayor posibilidad de entrar a una fuerza de trabajo dominada por los hombres,  compitiendo por los mismos puestos de trabajo.

Las cosas han evolucionado positivamente para las mujeres  pero aún hay temas no resueltos. Solo por mencionar dos ejemplos:

Mujeres profesionistas. Aquellas mujeres con trabajo remunerado que  optan por la maternidad tienen que hacer grandes sacrificios y  pagan un precio personal muy elevado. Sufren por no poder estar con sus hijos para educarlos y atenderlos ya que los hijos entre más pequeños, demandan más tiempo de sus mamás, que de sus papás.  Aun cuando tengan quien les ayude con los hijos, se sienten culpables de no estar presentes.  Al mismo tiempo  tienen que mantener el equilibrio con sus parejas al  interesarse por sus actividades,  tratar de ser parte de las mismas y en general tener una relación integral. En el campo profesional tienen que demostrar más capacidad que los hombres teniendo que resistir hostigamiento y discriminación  sexual y  laboral. Todo ello las hace estar en tensión, con el consecuente desgaste físico y emocional. Su gran carencia es la falta de tiempo para ellas mismas ya que todo su tiempo se reparte entre quienes les rodean.

Mujeres en el hogar. Aquellas mujeres que  optan por permanecer en el hogar y formar a los hijos, tienen un trabajo intenso mientras los hijos crecen. Pero una vez que han concluido esa etapa de su vida les cuesta mucho trabajo reencontrar sus otras vocaciones y realizar las demás potencialidades que quedaron latentes. Luego les resulta muy difícil reinsertarse en la fuerza de trabajo en donde la discriminación por falta de experiencia o edad impide que puedan acceder a ella. 

Hace falta cancha pareja para las mujeres. No bastan leyes y buenas intenciones. Se requiere un cambio de mentalidad,  ayudas muy concretas para que la mujer desarrolle su potencial y se dé el tiempo que requiere para sí misma. Se podría empezar  por transformar los papeles  de hombre y mujer desde el hogar al no otorgar privilegios ni deberes  prestablecidos que sean discriminatorios para ninguno de los dos sexos; las escuelas deberán reforzarlo. Los esquemas de trabajo  tienen que cambiar para que los hombres puedan realizar labores en el hogar que antes solo se asignaban a mujeres. Para ello se requiere el trabajo flexible que no requiere presencia en oficinas.

Otro  aspecto es dar facilidades a las mujeres que opten por la maternidad pero no por la crianza de los hijos y que sus parejas tampoco puedan hacerlo. Para ello deberá haber instituciones de la más alta calidad que puedan encargarse, después de la escuela, de la labor formativa que requieren los hijos.  

Si la mujer opta por la maternidad y la crianza, los esquemas de trabajo tienen que ser flexibles al no exigir su presencia en una oficina sino pagarle por el trabajo realizado. Deberán prever también su reinserción al mercado laboral cuando la carrera profesional se haya interrumpido por la maternidad.

Está bien que el gobierno haga la parte que le corresponde pero no esperar de él la solución. Está en manos de la sociedad  dar condiciones que permitan a la mujer desarrollar todo su potencial y que la humanidad  aproveche mejor a la mitad de su población.


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17 de octubre de 2015

LA TELENOVELA DEL CHAPO



Por: Octavio Díaz García de León

     “La Fuga de El Chapo” fue la telenovela favorita este verano y ahora resulta que ya hay  segunda temporada. Pasamos de la película  muda al video con sonido. Recordemos que la primera temporada fue estrenada el día en que el presidente viajaba con numerosa comitiva a Paris. Cuando despertamos al día siguiente,  El Chapo ya no estaba allí.   

     La telenovela mantuvo en vilo a todos. Pronto salieron los videos mudos a la luz y se pudo observar los privilegios que tenía El Chapo, incluida su televisión. Conocimos las entrañas del más famoso túnel que se haya cavado en los últimos tiempos en este país;  la motocicleta que servía para sacar material y condujo a la libertad a El Chapo; las herramientas de trabajo; el hoyo en la regadera; vimos como el delincuente desapareció por allí como por acto de magia; nos  asombramos de la forma como a 500 metros de una instalación militar se pudieron sacar cientos de toneladas de tierra sin que nadie se diera cuenta. Luego vimos desfilar a las más altas autoridades de seguridad del país llegando al extremo de salida del túnel,  como si se tratara de una peregrinación a un  lugar sagrado y sin importar si alteraban la escena del crimen; vimos como a estas personalidades se les mostraba casi con orgullo la obra de ingeniería y como parecían admirados del ingenio del prófugo;  conocimos con detalle los planos ultra secretos de las instalaciones del penal de máxima seguridad y se nos explicó cómo se habían ido perforando las instalaciones sin que nadie se diera cuenta; hubo algunas lágrimas por parte de las autoridades americanas que agregaron emoción a la telenovela; nos tuvieron en ascuas esperando la defenestración de algún alto funcionario, quizá la caída de algún secretario; al final cayeron peces menores y después de meses de espera,   la caída de más alto rango fue la de Don Monte Alejandro Rubido sin mayor explicación.

     Cuando pensamos que no podía agregarse más a la telenovela que no fuera la captura o muerte de El Chapo, surge la segunda temporada de “La Fuga del Chapo”. Ahora, gracias a la difusión de un video con audio,  se vuelve a exhibir la notoria incompetencia o complicidad de los vigilantes de El Chapo,  quienes no escucharon el tremendo ruido que hacía la perforación del túnel. Se llenó la prensa de especulación acerca de los motivos para la filtración del nuevo video: que si fue para perjudicar al CISEN o a la PGR o a la Policía Federal; que si fue para acabar de inculpar a los custodios del penal y a los agentes del CISEN que están ya presos;  que si lo filtró la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional. El video dado a conocer sirvió para inaugurar la segunda temporada de la telenovela.

     Más allá del nuevo video, nos enteramos también que El Chapo tuvo  numerosos encuentros conyugales con distintas mujeres (incluyendo a una diputada anónima del PAN) y más visitas de abogados que los que podría tener un juzgado;  todo ello  para el reo más peligroso y en el penal de más alta seguridad de este país.  También supimos  que los americanos vuelan aviones no tripulados con toda libertad en nuestro territorio para buscar a El Chapo y que éste estuvo dos veces a punto de ser capturado por la Marina pero se les escapó.

     Para agregar a la confusión, la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional, que no tenía responsabilidad en estos temas,    (http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LSegNac.pdf) citó para que les dieran información sobre la fuga,  a los titulares de la Secretaría de Gobernación, de la PGR, de la Comisión Nacional de Seguridad,  del CISEN,  y al secretario técnico del Consejo Nacional de Seguridad, quienes acudieron puntualmente a la cita. Ahora,  uno de los miembros de la Comisión Bicameral acusa al ex titular de la CNS de haberles mentido. Parece ser que a los legisladores no les queda claro que la fuga no es un asunto de seguridad nacional o por lo menos no han dicho por qué tratan estos temas como si lo fueran  (http://octaviodiazgl.blogspot.mx/2012/08/que-es-la-seguridad-nacional.html). La confusión no es menor,  pues se sigue involucrando en temas de seguridad pública a las instancias de seguridad nacional tales como a la Secretaría de la Defensa Nacional, a la Secretaría de  Marina Armada de México y al CISEN quienes actúan en estos asuntos sin tener necesariamente las atribuciones legales.   

      Las telenovelas  entretienen  y distraen como es el caso de esta segunda temporada de “La Fuga de El Chapo”. Pero el problema de la inseguridad no se va a resolver con la captura o muerte de El Chapo, como no se ha resuelto con la captura o muerte de otros capos destacados. El público televisivo se podrá entretener con la captura o la fuga del capo en turno, pero sin cambio de estrategia gubernamental que mejore la seguridad pública, la población  seguirá sufriendo en carne propia el alto número de homicidios, los secuestros, los robos, las extorsiones, el lavado de dinero, el tráfico de armas  y  el trasiego y venta de drogas, que afectan cotidianamente a gran parte de la población de nuestro país. Ojalá esta telenovela no distraiga a las autoridades encargadas de la seguridad pública de su tarea primordial: mejorar la seguridad en el país.


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10 de octubre de 2015

CRUZADA CONTRA LA POBREZA… INTELECTUAL



Por: Octavio Díaz García de León


         Ahora que el gobierno federal instauró un programa para mitigar la falta de alimentos entre la población más pobre,  lo bautizó como “cruzada contra el hambre”.  Si bien la mitad de la población en nuestro país sufre de pobreza material y una proporción  menor de hambre, creo que la pobreza intelectual afecta a casi toda la población a juzgar por los discursos de políticos, la preferencia de la mayoría de la población por entretenimientos televisivos y la falta de lectura de libros.  No será con la creación de la Secretaría de Cultura  como se van resolver las carencias culturales e intelectuales de los habitantes de nuestro país. Hace falta una cruzada nacional contra  la pobreza cultural e intelectual.  

     Algunas evidencias de nuestras  carencias intelectuales  se pueden observar ahora que se ha puesto de moda exhibir en periódicos las mansiones de políticos. Tal es el caso de la supuesta mansión del gobernador Gabino Cué de Oaxaca;  me llamó la atención de esa casa su enorme biblioteca… sin libros. O bien,  los discursos del  nuevo gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez,  en su toma de posesión. Diversos artículos han reseñado la pobreza intelectual de los discursos: uno de Roberto Zamarripa en el periódico Reforma comparando el lenguaje del nuevo gobernador con el lenguaje florido del Piporro: muy apropiado para “la raza” (Ver artículo); y otro artículo  muy simpático de Gil Gamés en El Financiero  quien dice que junto a Jaime Rodríguez, Fox resulta un Demóstenes (Podía haber hecho referencia a un Demóstenes anterior, Luis Echeverría, pero la mayoría de los lectores no había nacido cuando este presidente caía en amplios y floridos excesos verbales) (Ver artículo)

     Quedó muy atrás la época donde políticos mexicanos destacados  podían hilvanar discursos inteligentes y no necesitaban que se los escribieran,  como ahora,  los profesionales de la pluma. No hemos vuelto a tener personajes públicos  de la talla de  Vasconcelos, Gómez Morín, Reyes Heroles o Lombardo Toledano; políticos de  amplia cultura e ideas, autores no solo de grandes discursos sino también de libros y artículos de importancia. Lo lamentable es que quienes escriben los discursos a funcionarios y políticos tampoco parecen ser capaces de articular ideas, citar autores, mostrar algo de cultura, ubicarse en alguna corriente ideológica moderna o algo por el estilo. Hay pobreza de ideas y cultura  hasta en los profesionales de los discursos.

     Platón pensaba que el gobernante debería ser cuidadosamente seleccionado y educado desde la infancia y que al Estado lo gobernasen  reyes - filósofos como lo propuso  en su diálogo “La República o del Estado”. El futuro rey recibiría estricta educación elemental hasta los 18 años, luego dos años de un riguroso entrenamiento físico; quienes superaran este proceso,  tomarían diez años de educación matemática y luego les seguirían cinco años de aprendizaje de la dialéctica;  finalmente tendrían otros quince años de aprendizaje para gobernar . Llegados a los cincuenta años, se escogería entre el mejor de todos al que  sería rey.   Platón desde luego era  enemigo de la democracia y las fallas de su esquema elitista han sido puestas en evidencia por diversos autores.

     Pero estaría tentado a darle la razón a Platón después de ver el tipo de gobernantes que pueden surgir de las democracias: desde Hitler hasta  Chávez y Evo Morales pasando por algunos especímenes locales, todos elegidos en procesos democráticos. Pero no hay que desfallecer de las convicciones democráticas.  No necesitamos déspotas ilustrados sino demócratas ilustrados. Que sepan manejar ideas absorbidas y meditadas mediante  la lectura y el estudio, enriquecidas con el debate y llevadas a buen término mediante ejercicios de gobierno inteligentes.

     Pero no solo es necesario elevar el nivel cultural de los gobernantes; hace falta elevar el de toda la población.  Una cruzada contra la pobreza intelectual podría incluir: el crear bibliotecas de barrio en donde las personas pudieran aportar y pedir prestados libros; pedir donativos para adquirir libros para esas bibliotecas; tener en ellas  libros no solo de papel sin también electrónicos mediante computadoras de deshecho o tabletas baratas. Otra cosa que se podría hacer es crear un programa para repartir en forma masiva tabletas electrónicas exclusivamente hechas para leer libros (como los “Kindle” de Amazon).  Estas tabletas, con su enorme capacidad de memora podrían contener miles de títulos con obras clásicas de la literatura, las principales obras de filosofía, enciclopedias, obras de  matemáticas, física, química, biología, genética y obras referentes a oficios de aplicación práctica. Estas bibliotecas individuales serían más grandes que la mayoría de las bibliotecas personales que existen hoy en día.   Además se podrían actualizar con novedades  periódicamente. Imagínense si en lugar de regalar millones de televisores con el pretexto del apagón analógico se hubieran regalado tabletas así;  hubiera sido una gran aportación a la cultura de este país.

     También se podrían organizar  clubes de lectura y de debates a partir de las bibliotecas de barrio; talleres de novela, poesía, periodismo, pintura, escultura, música y demás artes. A partir de la biblioteca de barrio se podría hacer un mini centro para las artes. Allí se podrían tener tertulias con  personajes relevantes de la comunidad que transmitan conocimientos y estimulen el debate.  

    Elevar el nivel cultural de los mexicanos es tan urgente como elevar su nivel de vida. De hecho,  ambas cosas van de la mano. No se necesita mucho dinero. Solo un poco de imaginación,  ganas y no esperar que el gobierno lo haga todo.
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3 de octubre de 2015

LOS EMPRESARIOS CONTRA LA CORRUPCIÓN



Por: Octavio Díaz García de León
  
     Los gobiernos paternalistas  han acostumbrado a sus gobernados  a esperar que les  resuelvan todo.  En México, que durante tantos años vivió el estatismo, el populismo y el paternalismo gubernamental, la población espera  que el gobierno resuelva todos los problemas. Pocos  se plantean, como lo dijo el presidente Kennedy en su toma de posesión: “No pregunten que puede hacer su país por ustedes; pregunten que pueden hacer ustedes  por su país”.

     Eso sucede con el problema de la corrupción.  Se prefiere dejar en manos de la burocracia y los políticos la solución del problema. Pero dado que la corrupción requiere dos partes,  el que da soborno y el que lo recibe, en este proceso participan de manera fundamental los particulares. Por ello  los empresarios son parte esencial de la  solución.

      El 1 de octubre pasado,  tuvo lugar  en la Cd. de México  un taller llamado “Cultura de la Integridad en México. Combate a la Corrupción.” Organizado por el Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional (CEGI) y su presidente el Dr. Felipe González, del Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE),  junto con el Centro para la Empresa Privada Internacional con base en  Estados Unidos. En este taller se reunió un grupo de egresados del IPADE, en su mayoría empresarios,  para compartir ideas acerca de que se puede hacer en el ámbito empresarial, especialmente las pequeñas y medianas empresas (PYMES),  para combatir la corrupción.

     Las grandes empresas siempre tienen más recursos para defenderse de la corrupción aunque en ocasiones ellas mismas la propician (Casos Wal-Mart, Banamex, Oceanografía, HSBC, OHL, etc.).  Pero las PYMES están más a merced de la corrupción, acosadas por  leyes complejas y excesivas,   de las cuales se aprovechan malos funcionarios públicos para obtener un beneficio personal.

     Está claro que la corrupción es mala para los negocios. Primero porque no hay un juego competitivo justo; gana el que coyunturalmente tiene el contacto con un funcionario corrupto. Segundo, porque los empresarios que obtienen beneficios temporales corrompiendo a funcionarios públicos, dañan a la comunidad y se dañan ellos mismos. Por ejemplo, los precios excesivos que se pagan por bienes y servicios públicos obtenidos a base de corrupción los pagan los causantes de impuestos. No le sale más caro al gobierno. Le sale más caro a quien paga impuestos. Así,  la corrupción,  aunque parece beneficiarlos en el corto plazo, va deteriorando el ámbito público y de negocios en el que todos salen perjudicados. Además  alimenta a una burocracia a la cual nunca le alcanza el dinero y siempre requiere más impuestos o deuda  para gastar más.

     Durante el taller surgió el tema de la extorsión en contraste con el soborno. Digamos que son dos caras diferentes de la corrupción: cuando hay soborno de por medio se trata de un acuerdo de voluntades. En el caso de la extorsión es una voluntad la que se impone a la otra por la fuerza. Las soluciones a ambos problemas son diferentes. Para evitar el soborno, se requiere una cultura de integridad que empieza por el particular que evite corromper al funcionario público. Para el problema de extorsión se requiere que haya un estado de derecho donde el particular pueda denunciar la extorsión y la autoridad castigue al delincuente. Los funcionarios públicos  extorsionadores  no son diferentes a la delincuencia organizada que exige por ejemplo, derecho de piso. Para erradicar este delito se  requiere que el Estado ofrezca seguridad a los particulares y si no la da,  se le debe exigir.

    Una de las propuestas del Taller es que dado que los pequeños y medianos empresarios difícilmente pueden incidir de manera individual contra la corrupción, lo podrían hacer de manera colectiva. Ya sea a través de sus cámaras y asociaciones o bien en coaliciones específicas para combatir la corrupción, como ocurre en  países como Tailandia o Colombia. Para incidir contra el soborno existen   herramientas como los pactos para la transparencia y los pactos de integridad, entre otras. Algunas ideas que podrían ayudar a los empresarios a  combatir la corrupción por soborno podrían ser:

1.    Manifestar abiertamente al interior y hacia el exterior que sus empresas no pagan soborno bajo ninguna circunstancia.
2.    No disfrazar a los sobornos como cortesías hacia clientes y funcionarios.
3.    Pedir a sus empleados clave que manifiesten sus conflictos de interés.
4.    Tener un código de conducta que guíe a sus empleados.
5.    Capacitar a sus empleados en los programas de combate a la corrupción.
6.  Desarrollar sistemas y controles a través de un gobierno corporativo profesional aunque sean empresas muy pequeñas.

     Para incidir contra la extorsión, la acción colectiva tiene que orientarse a presionar a las autoridades para que proporcione un auténtico estado de derecho; que se combata por igual a los delincuentes que secuestran, roban o piden derecho de piso así como a las autoridades corruptas que extorsionan.

     La iniciativa del CIGE del IPADE es una buena noticia. Para combatir la corrupción, está bien exigirle al gobierno que haga su parte, pero el sector privado no se puede quedar con los brazos cruzados a que los políticos produzcan resultados. La iniciativa de particulares y empresarios hará la diferencia en esta lucha. Ojalá que las cámaras y asociaciones empresariales de todo el país  tomen nota y participen en esfuerzos como las que la  Universidad Panamericana realiza a través del IPADE y del CIGE.

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