Por: Octavio Díaz García de León
La Cámara de Diputados eligió por amplia mayoría al nuevo Auditor
Superior de la Federación, Aureliano
Hernández Palacios Cardel, para un
periodo de ocho años. Se trata de una designación relevante porque marcará el
rumbo de una institución clave para la supervisión del uso de los recursos
públicos en México.
Se anticipa que podría existir continuidad respecto a la gestión anterior, ya que el nuevo Auditor formó parte del equipo del Auditor Superior anterior. También se ha señalado su cercanía política con la presidenta Sheinbaum, lo que ha generado cuestionamientos sobre el grado de independencia que ejercerá la institución frente al Poder Ejecutivo.
A menudo se
atribuye a la ASF la función de combatir la corrupción. Sin embargo, esta
interpretación resulta imprecisa. El propósito fundamental de la ASF es
fiscalizar el uso de los recursos públicos y verificar el cumplimiento de la
normatividad aplicable. Cuando en el proceso de auditoría se detectan
irregularidades que podrían constituir actos de corrupción, ello suele ser un
resultado indirecto del proceso de revisión.
Las auditorías se
concentran en verificar el cumplimiento de normas administrativas y
presupuestales, mientras que muchos esquemas de corrupción se diseñan
precisamente para aparentar legalidad. Por esa razón, los actos de corrupción
rara vez son detectados directamente mediante auditorías tradicionales. Su
identificación requiere herramientas propias de las investigaciones criminales,
como análisis patrimoniales, inteligencia financiera o técnicas de
investigación especializadas que normalmente corresponden a instituciones de
procuración de justicia.
Desafíos de la nueva gestión
El nuevo Auditor
Superior inicia su mandato en un momento en el que la exigencia social de
transparencia y rendición de cuentas es cada vez mayor. Su principal desafío
será fortalecer la credibilidad de la institución y demostrar que la
fiscalización del gasto público puede realizarse con rigor técnico y sin sesgos
políticos. También deberá hacer uso más amplio de las facultades que fueron
ampliadas a partir de las reformas de 2016, las cuales permiten a la ASF
investigar, substanciar y resolver faltas administrativas no graves e
investigar faltas graves para prevenir e inhibir de irregularidades administrativas.
Al mismo tiempo,
será necesario atender diversos señalamientos formulados por exfuncionarios de
la propia ASF sobre presuntas irregularidades internas durante la gestión del
Auditor Superior saliente. Aclarar cualquier duda sobre el funcionamiento
interno de la institución será fundamental para fortalecer su legitimidad.
Una oportunidad para fortalecer la rendición
de cuentas
La responsabilidad que asume el nuevo Auditor Superior es considerable. Si la nueva administración logra ejercer sus facultades con independencia, profesionalismo y transparencia, la ASF podrá ser uno de los pilares del sistema de rendición de cuentas del país. No queda sino desear que la gestión del Mtro. Aureliano Hernández Palacios Cardel se distinga por su rigor técnico y deje una huella positiva en la supervisión del uso de los recursos públicos federales y, en la medida de lo posible, contribuya también a mitigar prácticas de corrupción en la administración pública.