29 de octubre de 2016

EL MÉXICO QUE QUEREMOS


Por: Octavio Díaz García de León


     Desde que nació México como nación independiente ha faltado una visión de largo plazo que logre consensos entre sus liderazgos. Esta falta de visión unificada sobre lo que queremos y las formas de lograrlo, ha impedido al país avanzar al ritmo de nuestro vecino del norte o del resto de los países desarrollados. Las visiones han sido excluyentes y limitadas a los cortos plazos de los periodos de gobierno, careciendo de un hilo conductor que lleve a construir un México que satisfaga a las grandes mayorías.

     En contra del interés nacional han jugado siempre los intereses personales de políticos que miran más por su bienestar que por el de sus gobernados, como lo han demostrado los casos recientes de gobernadores enriquecidos a base de corrupción. Lo mismo ocurre con empresarios, líderes sindicales y otros liderazgos quienes le dan prioridad a perseguir sus intereses en detrimento del bien común de la nación.

    La historia de nuestro país muestra como no hemos avanzado con la velocidad requerida. Un ejemplo es la incapacidad del país para construir un canal interoceánico en Tehuantepec, proyecto que planteó Hernán Cortés y que a la fecha no se ha podido realizar. Esta carencia de visión común y capacidad de ejecución de largo aliento, han impedido progresar al país como lo han hecho China, Japón, Corea del Sur, Singapur y otros países que en unas cuantas décadas lograron sacar de la miseria a la mayoría de su población mientras nuestro país sigue con grandes rezagos.

     Esta reflexión me surgió al tener la oportunidad de asistir al foro “América del Norte, nuestro futuro en común” que tuvo lugar en el Piso 51 de la Torre Mayor en la CDMX, el cual fue organizado por “El México que Queremos”, una organización de jóvenes estudiantes, en su mayoría del ITAM, la cual ganó el Premio Nacional de la Juventud 2016 (http://www.mexicoquequeremos.mx/) y es hábilmente conducida por Alejandro Sanders. Cabe destacar el esfuerzo de estos jóvenes quienes mediante estos foros invitan a la reflexión acerca del México que les tocará vivir, además de que los ingresos que obtienen los dedican a otorgar becas.

      A mi generación le tocó dar pasos hacia la democracia, la apertura comercial y una mejora de los niveles de bienestar que han creado una clase media pujante con una calidad de vida superior a la generación de nuestros padres. Pero la tarea nunca acaba y este grupo de jóvenes talentosos están tomando la estafeta a base de mucho estudio en las mejores escuelas del mundo y estos debates abiertos que permiten conjuntar las mejores ideas. 

      Como todos los foros que organiza esta agrupación, los participantes fueron expertos del más alto nivel. Entre ellos el Subsecretario para América del Norte, Mtro. Paulo Carreño, los doctores y académicos Rafael Fernández de Castro y Tony Payán, entre otros. La intervención del Dr. Tony Payán fue polémica, comentando que México no es capaz de desarrollar productos propios por falta de tecnología y por ello en la relación con América del Norte, México es un socio menor que solo ofrece mano de obra barata. Mientras que las grandes empresas coreanas, americanas, europeas, chinas y japonesas invierten cuantiosos recursos en desarrollar tecnología, las empresas más poderosas de México no invierten en estos rubros y solo se dedican a importarla.  México no es capaz de fabricar ni un coche, un teléfono o una computadora propios, porque carece de partes, componentes y conocimientos esenciales.  

      En contraste, Estados Unidos es un país con visión de largo plazo y muy orientado a la tecnología. Hace 20 años decidieron que debían dejar de depender de las importaciones de petróleo y se han convertido ya en exportadores de hidrocarburos. El Dr. Payán señaló que Estados Unidos después de pasar por las etapas de fabricar en donde es más barato, luego en países con mano de obra barata y cercanos, está regresando a fabricar dentro de sus fronteras desplazando mano de obra mediante la robotización de procesos. En ese sentido México corre el gran riesgo de dejar de ser un socio manufacturero para América del Norte si lo único que ofrece es mano de obra barata.

     Se quejaba el Dr. Payán que ni siquiera hay un concepto claro en México de lo que es el interés nacional, mientras que en Estados Unidos es el eje fundamental para el accionar de aquél país. En ese sentido México debe decidir si va a ser un socio estratégico de Estados Unidos con lo que ello implica, tal como participar en sus guerras y ser aliados de su visión geopolítica, o un socio comercial menor en donde nos toca la peor parte del intercambio comercial. 

     No se puede seguir siendo reactivo a lo que otros países hacen y estar a la espera de que las condiciones externas nos favorezcan para volver a crecer. Se debe construir un proyecto de largo plazo con capacidad de ejecución ya que hoy en día existen señales de un malestar subyacente y una descomposición que amenazan la integridad del país las cuales se manifiestan en la inseguridad, la corrupción y la inestabilidad económica. Urge acordar entre todos el México que queremos e iniciar su construcción más allá de proyectos sexenales.

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19 de octubre de 2016

PREMIO NOBEL POLÉMICO


Por: Octavio Díaz García de León


     Este año la Academia Sueca decidió otorgar el Premio Nobel de literatura a Bob Dylan lo cual desató polémica en todo el mundo pues se puso en duda si Dylan realmente escribía literatura ya que solo ha publicado 6 libros de pinturas y dibujos, uno de poesía en prosa y una autobiografía, además de las letras de sus canciones; que si había otros que lo merecían más; que si Borges, Kafka, Rulfo y otros con mayores merecimientos no lo recibieron nunca, etc.

     Siempre ha habido polémica con la adjudicación de este premio, ya sea porque los premiados muchas veces son desconocidos para la gran mayoría de los lectores o porque siempre habrá un escritor con mayores merecimientos de acuerdo con los expertos.  Por ejemplo, el año pasado se dio este premio a una periodista rusa, abriendo este género a lo que se puede considerar como literatura. En el caso de Dylan, fue por las letras de sus canciones.

     El Premio Nobel se otorga desde 1901 a las personas e instituciones que más hayan beneficiado a la humanidad en cinco campos: química, física, medicina, paz y literatura y a partir de 1968 el Banco Central Sueco instituyó el premio en ciencias económicas en honor a Alfred Nobel, por lo cual se le incluye en estos premios.

     El Premio Nobel ha conseguido un gran prestigio por su longevidad, por lo cuantioso del premio que se da en efectivo (Casi un millón de dólares por premio), lo vistoso de la ceremonia donde el rey de Suecia lo entrega (el de la paz lo entregan en presencia del rey de Noruega), por su cobertura mediática y porque realmente se les otorga a las personas más destacadas del mundo en su campo.

     El galardonado este año, Bob Dylan, cuyo nombre de nacimiento es Robert Allen Zimmerman, nació en Duluth, Minnesota, en 1941. Adoptó su nuevo nombre por admiración al poeta Dylan Thomas, lo cual es paradójico porque Thomas lo supera por mucho como poeta y no ganó el Nobel. (Ver de Thomas: https://www.poets.org/poetsorg/poem/do-not-go-gentle-good-night)

     Varias generaciones hemos escuchado sus canciones, aunque para quien no habla inglés, las letras de las mismas no se aprecian de igual forma. Un columnista decía recientemente que no podemos disociar la voz de Dylan, la música y la letra de sus canciones porque nos llegan a la memoria las tres en paquete. Así que leer las letras de las canciones de Bob Dylan como poesía no es un ejercicio sencillo pues no deja de resonar en nuestro cerebro la música y la voz tan característica del artista que nos puede distraer de la poesía.

     Sus canciones conectan con los orígenes de la poesía y la tradición de los trovadores. La poesía nace como canción en el tiempo de Homero y florece en la Edad Media con los trovadores, quienes son poetas, pero también compositores y cantantes y esa tradición conecta ahora con Dylan.

     En estos días los medios de comunicación han citado las letras más conocidas de Dylan. Una de mis preferidas es “Forever Young”, que expresa el deseo del poeta de que permanezcamos jóvenes para siempre. (Ver: http://bobdylan.com/songs/forever-young/ ).

      La Academia Sueca está en su derecho de otorgar estos premios a quien mejor le parezca ya que así lo estipuló el que donó su fortuna con este propósito.   Los demás podremos estar de acuerdo o no, pero hasta allí podemos llegar. Pero no cabe duda de que es uno de los premios en el mundo que más llena de orgullo a quien lo recibe y a sus connacionales.  El premio se ha construido un prestigio a través de más de un siglo y ha trascendido a su benefactor. Cada año se espera con gran interés el mes de octubre para ver quienes serán merecedores de este galardón. Creo que el mundo necesita de estos reconocimientos para otorgarlos a quien hace el bien a la humanidad sin más motivación que ser excelente en lo que hace. Se puede debatir si debería haber premios o no, pero me parece que siempre harán falta para reconocer a tanto benefactor de la humanidad como una forma de agradecimiento.  

     Además del Nobel, otros premios han alcanzado renombre mundial tales como el Cervantes, el Pulitzer y en México el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances otorgado en Guadalajara. No estaría mal que México tuviera premios de la categoría del Nobel. Por ejemplo, Don Carlos Slim podría otorgar cada año, cinco premios dotados cada uno de un millón de dólares. Establecer el premio por los próximos 100 años le podría costar $500 millones de dólares lo que equivale a menos del 1% de su fortuna. Solo tendría que ser lo suficientemente cuidadoso para dejar en manos de un jurado experto la decisión de a quien otorgar los premios. Imagínense que se decidieran estos premios mediante una votación entre todos los mexicanos. Se correría el riesgo de otorgar el premio de literatura a los futuros Juan Gabriel, Jose Alfredo Jiménez o Cuco Sánchez con el consecuente desprestigio para el premio y para el país. Por lo pronto, ha sido una agradable sorpresa este premio a Dylan que a muchos nos hace recordar a una generación que intentó ser contestataria y de la cual Dylan fue uno de sus portavoces.


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13 de octubre de 2016

LA IRRACIONALIDAD EN LA POLÍTICA


Por: Octavio Díaz García de León


     Los políticos tienen fama de decir mentiras, pero Donald Trump ha llegado a extremos pocas veces vistos. Lo peor es que a pesar de que se ha demostrado lo mentiroso que es, podría ser el próximo presidente de los Estados Unidos aún con los últimos descalabros mediáticos que ha sufrido. Pareciera que la honestidad y el apego a la verdad no son cualidades que aprecie el electorado, no solo en Estados Unidos, sino en otras partes del mundo.

     ¿Por qué los políticos mentirosos tienen éxito? ¿Por qué la verdad en política no es un elemento que convenza a las personas? ¿Por qué pueden mentir algunos políticos con total impunidad y mantener su popularidad?

     Recientemente la revista The Economist en su artículo de portada “El Arte de la Mentira. La política de la post-verdad en la era de las redes sociales.” hace un recuento muy interesante del fenómeno. Una porción importante del electorado ya no cree en verdades que se sustenten en hechos, sino que prefieren creer aquello que refuerza sus prejuicios, basados solamente en su intuición y sentimientos.

     El artículo alude a ejemplos de comportamientos irracionales del electorado como el caso de los partidarios de Trump, quienes lo apoyan, aunque mienta todos los días y la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea (BREXIT) lograda a base de una campaña de mentiras.  Más recientemente hemos visto el voto del “No” a la paz en Colombia que también estuvo influido por una campaña tendenciosa.  

     Según el artículo citado, los seres humanos no buscan la verdad, sino que tratan de evitarla. Utilizan la información que reciben de manera selectiva para reforzar sus creencias debido a que el cerebro trabaja menos al confirmar una creencia que al ponerla en duda, ya que esto último requiere un esfuerzo intelectual.

     A pesar de que las sociedades han logrado construir instituciones para defender la verdad tales como escuelas, universidades, el sistema legal, los medios de comunicación y la ciencia, estas instituciones están sujetas a errores y abusos y han ido perdiendo credibilidad.

     También ha contribuido a que ingresemos a la era de la post-verdad el que las personas cada vez en mayor número reciben la información a través de las redes sociales. De acuerdo con The Economist, dos tercios de los adultos en Estados Unidos obtienen sus noticias por medio de las redes sociales. Lo malo es que estas redes divulgan también mentiras y supuestas noticias, sin fundamento.  Además, las personas tienden a recibir información solo de aquellas fuentes que son afines a sus creencias ya que las redes sociales utilizan algoritmos que seleccionan la información que se hace llegar a los usuarios en base a los gustos de las personas, tal y como sucede con Facebook. Para colmo, los medios de comunicación tradicionales ahora suelen reproducir la información que sale de las redes sociales, a veces sin verificarla, lo que alimenta el círculo vicioso.   

     Por ello, no importa que los políticos digan mentiras. Las personas están dispuestas a aceptarlas porque refuerzan sus prejuicios. Una gran parte del electorado prefiere no pensar y votar llevados por sus sentimientos y no por la razón. El fenómeno no es nuevo, pero se ha vuelto más notorio, ahora que líderes peligrosos como Trump pueden llegar al poder en el país más poderoso del mundo o cuando los electores han tomado decisiones que les perjudican, como el caso del BREXIT y el “No” a la paz en Colombia. 

     En México algunos políticos también recurren a las mentiras. Basan sus campañas en promesas que nunca cumplen, alimentan miedos de las personas y apelan a los sentimientos más que a la razón para atraer seguidores. El riesgo de que en 2018 sea elegido presidente un político que recurra a la mentira y a la desinformación está muy presente.  

      Algo de experiencia tenemos en México para desconfiar de la información que nos llega, donde hemos aprendido a reconocer que tal periódico, noticiero de televisión o de radio ofrecen solamente boletines oficiales o anuncios disfrazados de noticias. Pero ser críticos con la información obtenida del internet y de las redes sociales es más difícil, especialmente si obtenemos solo aquella información que alimente nuestros prejuicios sin tener acceso a otros puntos de vista y mientras no seamos capaces de filtrar aquello que no es verdad.

     La capacidad crítica no se desarrolla de la noche a la mañana. Los prejuicios se arraigan desde la infancia. Mientras no tengamos un sistema educativo que desarrolle el pensamiento crítico, padres que ayuden a sus hijos a pensar, un ambiente familiar de libertad con discusiones abiertas, y foros públicos donde poder debatir ideas, estaremos a merced de políticos sin escrúpulos que sepan leer los prejuicios y miedos de la gente, alimentarlos y sacarles provecho para llegar al poder.  

      ¿Solo podemos apostarle a que el menos malo de los candidatos estimule el miedo hacia el más malo como está ocurriendo en Estados Unidos? Es una gran prueba para la democracia. ¿Habrá dejado de ser la democracia la mejor forma de gobierno en vista de lo irracional que ha resultado el electorado? ¿Debemos regresar al ideal de Platón de tener una república gobernada por filósofos o sabios? En la era de la post-verdad y la irracionalidad, habrá que evitar caer en esta tentación y más bien desarrollar un electorado más crítico y atento al quehacer público.


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6 de octubre de 2016

UNA ESTRATEGIA ANTICORRUPCIÓN


Por: Octavio Díaz García de León


Felicitaciones al Heraldo de Aguascalientes por su 62 aniversario

     Una vez constituido el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), habrá que tener una estrategia para combatir la corrupción. En este artículo me referiré a medidas de combate a la corrupción de tipo correctivo y dejaré pendiente el comentar acerca de medidas preventivas, que también son importantes, para otra ocasión.  

     El fenómeno de la corrupción es muy amplio y multifactorial, pero para simplificar, se podría clasificar por su cuantía. Se pueden identificar tres grandes segmentos:

1.    La gran corrupción. En este segmento tenemos a funcionarios del más alto nivel del gobierno haciendo negocios ilícitos. El número de personas que participan en este tipo de corrupción es muy reducido y por lo general están en la cúspide de las instituciones, realizan pocos actos de corrupción e involucran cantidades de dinero del orden de los miles de millones de pesos. Entre los casos que se prestan a este tipo de corrupción están: la realización de obras públicas y adquisiciones tales como la construcción de una carretera o un tren, la adquisición masiva de computadoras, televisiones, etc. Otra área de corrupción es el otorgamiento de grandes concesiones o permisos como, por ejemplo, una asignación de espectro radioeléctrico, una concesión para transporte aéreo, un permiso para la operación de un banco o una financiera, la concesión para la explotación de un campo petrolero, etc. También caen en esta categoría, la no aplicación de la ley en casos tales como permitir que una empresa realice prácticas monopólicas anticompetitivas, el dejar libre a un gran delincuente, el permitir a un cartel de la delincuencia organizada operar en un territorio, etc.  Por lo general este tipo de corrupción es muy sofisticada.
  
2.     La mediana corrupción. En este segmento participan mandos medios y altos del gobierno lo que implica el que son más personas, involucran más actos de corrupción, con mayor frecuencia y sus montos están en el orden de los millones de pesos. Esta corrupción se da en los mismos rubros que la anterior. Para este tipo de corrupción, el nivel de sofisticación no es tan elevado, pero recurren a un “know-how” especializado para evadir auditorías y darle visos de transparencia a procesos que no lo son.

3.    La pequeña corrupción. Este segmento de la corrupción se refiere a los pequeños trámites y servicios de que está llena la vida cotidiana de pequeñas empresas y de casi todas las personas. Aquí se encuentra, por ejemplo, el pequeño soborno o mordida por perdonar una multa, conseguir un permiso de construcción “chueco”, hacer un trámite más rápido, “agilizar” un expediente, dejar libre a un pequeño delincuente, y cientos de ejemplos más que existen por todas partes. En este tipo de corrupción participan todos los días miles de servidores públicos y se ven afectados millones de ciudadanos. Los sobornos y las transacciones van desde unos cuantos pesos hasta el orden de miles de pesos y las formas de operar son muy simples y fáciles de detectar.  

     Una vez segmentado de esta forma el “mercado” de la corrupción, se podría atacar el problema de la siguiente forma:

1.    Gran corrupción. Por el nivel de sofisticación que involucra, por el poder de los funcionarios y empresarios que participan y que podrían escudarse en sus influencias, se requiere un enfoque policial con total independencia. Esta tarea sería más apropiada que la llevase a cabo la Fiscalía Anticorrupción, apoyándose en sistemas de inteligencia, especialistas en lavado de dinero, investigadores expertos en delincuencia organizada y auditores forenses, entre otras herramientas para la investigación, persecución y sanción de este tipo de corrupción.

2.    Mediana corrupción. Este tipo de corrupción se puede combatir en el poder ejecutivo a través de la Secretaría de la Función Pública con sus órganos internos de control y sus equivalentes en las entidades federativas, en los otros dos poderes y en los organismos autónomos, siempre y cuando puedan actuar con total independencia de los organismos que vigilan. También tendrían un papel relevante la Auditoría Superior de la Federación y sus equivalentes en los estados. Todos estos organismos fiscalizadores podrían utilizar herramientas tales como investigaciones anticorrupción, investigación de evolución patrimonial, auditorías forenses, investigaciones sobre lavado de dinero y registros públicos de la propiedad, etc. Para ello se requiere darles un nuevo enfoque a los órganos de fiscalización antes mencionados. Más allá de las tareas normales que realizan se les podrían agregar áreas dedicadas al combate a la corrupción.  

3.    Pequeña corrupción. Debido a los grandes volúmenes de personas involucradas, el gran número de actos de corrupción, su frecuencia y los montos relativamente pequeños que involucra este fenómeno, se deberá recurrir de manera extensa a herramientas de tecnología informática y de comunicaciones para combatirla. Por ejemplo, utilizar cámaras de video y micrófonos que monitoreen las ventanillas de trámites, a los policías y a otros funcionarios que tienen contacto con el público para proporcionar trámites o servicios; realizar operativos de usuario simulado; recibir denuncias instantáneas por teléfono o internet mediante celulares; usar redes sociales para recibir denuncias, etc. Sería conveniente que esta labor la desarrollaran las propias instituciones creando áreas anticorrupción que trabajen de manera independiente de sus órganos de fiscalización, como ocurre con las unidades de asuntos internos de las instancias de seguridad pública.

     La sociedad tiene un papel fundamental para combatir la corrupción. Desde denunciarla hasta realizar propuestas como ésta.  Ojalá que usted, amable lector, se involucre también en la lucha anticorrupción.


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30 de septiembre de 2016

INDEPENDENCIA PARA COMBATIR LA CORRUPCIÓN


Por: Octavio Díaz García de León


      La creación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) lleva de la mano el nombramiento de un gran número de funcionarios clave. Además, se encuentra pendiente el nombramiento de contralores en los organismos con autonomía constitucional como INEGI, COFECE, IFT, INAI, etc.   Si se quiere que la lucha contra la corrupción progrese, las instituciones del gobierno no se pueden auto vigilar. Es decir, que quienes realicen labores de vigilancia, fiscalización y combate a la corrupción deben tener total independencia de los titulares de las instituciones donde van a trabajar.  Esto es necesario tanto para darle credibilidad a su trabajo como para evitar conflictos de interés. 

     Recordemos que la actuación del ex secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, fue muy cuestionada cuando realizó una investigación que exoneró a su jefe, a pesar de que se hizo una investigación a fondo del asunto. (Ver  http://octaviodiazgl.blogspot.mx/2016/07/promulgan-leyes-anticorrupcion.html)

      Otros ejemplos recientes demuestran el porqué es necesaria esta independencia. En marzo de este año, el titular de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Federal (PF), Edgardo Flores, renunció a su cargo, aparentemente derivado de investigaciones que realizaba esa Unidad referente a violaciones de derechos humanos en la institución. El jefe de la PF, Enrique Galindo, había ofrecido su renuncia de demostrarse que en Tanhuato hubo violaciones a los derechos humanos (http://www.ndmx.co/2015/05/27/pondre-en-la-mesa-mi-cargo-si-se-demuestra-masacre-en-tanhuato-por-fuerzas-federales-comisionado-de-la-pf/) y un día después de que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) publicara su informe donde se concluye que 22 personas presentes en el rancho de Tanhuato, fueron ejecutadas extrajudicialmente por la PF, el Comisionado Galindo renunció. (http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/articulo/maria-elena-morera/nacion/2016/08/20/tanhuato-apostaron-al-olvido) Haría falta confirmar si Flores llegó a las mismas conclusiones que la CNDH y fue obligado a renunciar.

    De forma similar ocurrió la salida del Visitador de la PGR, César Chávez y del Director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón, encargado de la investigación de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. De acuerdo con el periodista Ricardo Raphael, el despido de Chávez fue por no querer modificar una investigación que realizó en la cual concluía que se habían encontrado violaciones a la Ley por parte de Zerón.  (http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/columna/ricardo-raphael/nacion/2016/09/26/se-cumplen-dos-anos-de-mentiras).

     Otro ejemplo es lo que sucede en los órganos internos de control del gobierno federal en donde una buena parte de sus titulares son propuestos por los titulares de las instituciones y aceptados y nombrados por la Secretaría de la Función Pública. Un caso reciente es el del Secretario Meade que ha llevado a su titular del órgano interno de control a las tres secretarías donde ha estado este sexenio.  

    Estos ejemplos ilustran lo difícil que puede resultar realizar un trabajo de fiscalización y combate a la corrupción al interior de los organismos del gobierno cuando las personas que los realizan carecen de independencia y las conclusiones de sus trabajos afectan a los titulares de sus instituciones. 

    Dado que la creación del Sistema Nacional Anticorrupción lleva de la mano el nombramiento de un gran número de funcionarios, existen ciertas capacidades con los que deberán contar dichos funcionarios:

·         Tener conocimientos comprobados en el tema de combate a la corrupción, fiscalización, investigación y temas afines.
·         Tener experiencia en haber trabajado estos temas.
·         Tener independencia partidista.
·         Demostrar imparcialidad en sus decisiones.
·         Ser personas de probada honorabilidad y honestidad.
·         Tener capacidad para llevar a cabo investigaciones hasta sus últimas consecuencias.

    Para ello, deberá diseñarse un proceso de selección cuidadoso que incluya entrevistas, verificación de antecedentes, pruebas psicométricas y sería muy recomendable que pasaran un proceso de control de confianza donde se les hagan diagnósticos médicos, toxicológicos, psicológicos, se les aplique polígrafo, se les realice una investigación socioeconómica y una investigación de vínculos personales para establecer posibles conflictos de interés.

    Además, si se quiere darle eficacia y credibilidad al SNA, los funcionarios que formen parte de él deberán tener independencia total de las instituciones y asuntos que investiguen, evitando cualquier posible conflicto de interés o en caso de tenerlo, deberán manifestarlo con toda claridad. La eficacia de agencias anticorrupción como la de Guatemala, que es capaz de procesar a un presidente en funciones, se basan en esta independencia.

    Esta misma independencia de actuación deberá aplicar a todos los integrantes del SNA. Por ejemplo, los titulares de los órganos internos de control de las entidades y dependencias del gobierno federal, deberán ser nombrados por méritos propios, no tener vínculos con los titulares de las instituciones que tendrán que vigilar y no ser nombrados a sugerencia de los mismos.

    Una de las primeras y más importantes tareas del Comité de Participación Ciudadana, al presidir el SNA, será tomar en sus manos la selección de personal del Sistema prestando especial atención para asegurar la profesionalidad e independencia de los funcionarios clave (Aquellos que no sean nombrados por otros mecanismos establecidos en la Ley) y apoyar en todo momento a los funcionarios nombrados para que realicen su tarea con plena libertad e independencia.

    El combate a la corrupción eficaz requiere que quienes lo lleven a cabo tengan el apoyo institucional para investigar con total libertad hasta donde sea necesario y a quien sea necesario. Si el proceso de nombramiento de funcionarios del SNA se convierte en reparto de puestos por cuotas partidistas o para proteger intereses, el Sistema Nacional Anticorrupción tiene el riesgo de nacer muerto.
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23 de septiembre de 2016

EL RETO DE MEDIR LA CORRUPCIÓN


Por: Octavio Díaz García de León


    ¿Cómo se puede medir un fenómeno clandestino como la corrupción en donde los participantes siempre intentan ocultar sus actividades? La nueva Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) requiere que la corrupción sea medida porque es una de las formas de saber si existen avances y logros en el combate a la corrupción. Esta tarea no es fácil y será uno más de los grandes retos que tendrá que enfrentar el SNA.

    Transparencia Internacional desarrolló el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) con el cual miden la corrupción en más de 160 países. En México, el capítulo de Transparencia Internacional, Transparencia Mexicana (TM), desarrolló en 2005 el Índice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno (INCBG), “una herramienta analítica que permite en un mismo instrumento medir experiencias y percepciones de los hogares acerca de la corrupción.”  Más recientemente, el INEGI incluyó en la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) una medición de la corrupción.

    Las mediciones llevadas a cabo por estas tres instituciones coinciden en que el problema de la corrupción es grave en México. El IPC de 2015 evaluó a 168 países en donde México ocupó el lugar 95 con una calificación de 35 en una escala donde 0 es lo más corrupto y 100 es ausencia de corrupción. En el caso del INCBG de 2010, indicó que ese año los hogares mexicanos pagaron $32 mil millones de pesos en sobornos por la obtención de 35 servicios. Por su parte la ENCIG 2015 encontró que el 12.6% de la población objeto de este estudio (4.1 millones) fue víctima de la corrupción dándose 30.1 actos de corrupción por cada 100 habitantes (9.9 millones) para esta misma población estudiada, con un soborno promedio pagado de $2,799 pesos por persona ($6.4 mil millones de pesos).

    Existen diversas metodologías para medir la corrupción. De acuerdo con un estudio de Camilo Cetina del gobierno de Colombia, hay mediciones basadas en:  percepción (IPC); medición directa (INCBG y la ENCIG); diferencias de gastos vs. estándares aceptados; y por inferencia estadística. La ONU está desarrollando metodologías para medir la corrupción a través de las agencias nacionales de estadística.

    A pesar de los avances que se han logrado, la medición de la corrupción en nuestro país presenta retos muy importantes:

1.    Qué medir. Se requiere acotar el fenómeno que se va a medir. El concepto de corrupción, según la definición de Transparencia Internacional es muy amplio: “la corrupción siempre involucra el abuso del poder confiado a una persona para beneficio personal”. Habría que diferenciar entre los actos de corrupción desde los muy pequeños y cotidianos como el dar un soborno para agilizar un trámite o para evitar pagar una multa, hasta la gran corrupción en obras públicas que involucra el desvío de enormes cantidades de dinero. También habrá que decidir si medir el monto de los sobornos o el costo total de la corrupción.

2.    Cuál método es el más adecuado. Los índices de medición más usados son los que miden la percepción de la corrupción. Es decir, lo que la gente cree o piensa sobre el fenómeno basado en sus experiencias personales. Es muy impreciso. En busca de datos duros, un ejemplo muy interesante fue el de Olken (http://economics.mit.edu/files/2913) quien analizó que tanto más caro resulta una obra pública de lo que debió haber costado si no hubiera corrupción. INEGI y TM se aproximan más a los datos duros midiendo las experiencias de las personas a través de encuestas.  

3.    Inconsistencias.  El INCGB estimó que se destinaron 32 mil millones de pesos a pagar sobornos en 35 servicios y 200 millones de actos de corrupción. Si suponemos que el 1% de los servidores públicos (40,000) están involucrados en prestar estos servicios y además son corruptos, a cada uno le tocaría en promedio 800 mil pesos al año recibiendo  13 “mordidas” diarias, aspecto que sería notorio ya que se trata de funcionarios con sueldos bajos y la experiencia no parece confirmar esta observación.  Por otra parte, mientras el INEGI estima 9.9 millones de actos de corrupción al año en cientos de servicios que da el gobierno (Los agrupa en 22 categorías y encuesta a mayores de 18 años  en poblaciones de mas de 100,000 habitantes), con $6.4 mil millones de pesos en sobornos, TM estima 200 millones de actos, solo para 35 servicios y $32 mil millones de pesos en “mordidas”. Sería bueno acordar metodologías para que hubiera resultados comparables entre instituciones.

4.    Estimaciones confusas. Otras estimaciones se refieren al “costo” de la corrupción lo cual es un concepto más amplio que el monto de los sobornos. Las estimaciones van del 2% al 10% del PIB lo cual son cifras muy impactantes, pero habría que desmenuzarlas y ver como se llegaron a esas cifras antes de usarlas. (http://www.forbes.com.mx/corrupcion-cuesta-9-del-pib-a-mexico/ )

     Medir la corrupción es importante para llamar la atención sobre el fenómeno y como una herramienta para impulsar el combate a la corrupción. El SNA deberá tener indicadores que reflejen el tamaño del problema y que sean consistentes a lo largo del tiempo para medir los avances. El INEGI y el CONEVAL, aunque no sean parte del SNA, pueden aportar metodologías y experiencia para ello y quizá debería ser el INEGI quien se hiciera responsable ante el SNA de las mediciones de corrupción. 

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17 de septiembre de 2016

EL INAI EN EL SISTEMA ANTICORRUPCIÓN


Por: Octavio Díaz García de León

     Las organizaciones de la sociedad civil que impulsaron la creación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), propusieron que este estuviera formado por cuatro integrantes: la Auditoría Superior de la Federación, la Secretaría de la Función Pública, la Fiscalía Anticorrupción y el Tribunal Federal de Justicia Administrativa.  Sin embargo, la Ley que creó al SNA incluyó a otras dos instituciones: al Consejo de la Judicatura Federal y al Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) y crea una nueva figura, el Comité de Participación Ciudadana, quien presidirá al SNA.

     Así quedaron integrados en la Comisión Coordinadora del SNA siete actores muy importantes en el combate a la corrupción a nivel federal, aunque se pudo haber incluido al INEGI, el cual genera estadísticas en materia de corrupción y podría ser la institución que en el futuro realice las mediciones de corrupción en el país para el SNA. Dada la complejidad de la coordinación de las 7 instancias, se contará con una Secretaría Ejecutiva que ayudará en la tarea de coordinar a todo el SNA.

     Desde la promulgación de la primera Ley de Transparencia, se dio la confusión de que la transparencia y el acceso a la información pública equivalían a combatir la corrupción; que bastaban por sí mismas para que la corrupción disminuyera. Los indicadores de medición de la corrupción han demostrado que no fue así. Esta confusión prevaleció a lo largo de 14 años, posponiéndose reformas que eran muy necesarias y atribuyéndole equivocadamente a la transparencia, capacidades de combatir la corrupción solo por el hecho de existir.

     La incorporación del INAI al SNA es de particular importancia porque se podrá hacer del acceso a la información pública una herramienta más vinculada al combate a la corrupción y el INAI tendrá oportunidad de ser más proactivo en esta materia. Para ello tendrá que enfrentar algunas dificultades que existen para ligar el derecho al acceso a la información pública con el combate a la corrupción, como, por ejemplo:

  •         Se ha hecho un gran esfuerzo para poner a disposición de la sociedad la información gubernamental, pero esto no ha sido acompañado del interés de la sociedad por consultarla con el objetivo de combatir la corrupción.
  •        No existen mecanismos para verificar que la información pública sea verídica. Recientemente el IMCO ha tenido problemas con la publicación de las 3de3 declaraciones de políticos destacados de quienes se duda que la información que proporcionaron sea cierta. Las declaraciones patrimoniales a las que están obligados a presentar los servidores públicos desde hace más de 20 años, rara vez se verifica su veracidad.  
  •      La información gubernamental es compleja. Aún para los que tienen años en el gobierno les resulta difícil interpretar los documentos gubernamentales.  
  •     Como los fiscalizadores saben, los funcionarios corruptos se cuidan mucho de cumplir con la normatividad y aparentar que todo está apegado a la Ley. La simple revisión de los documentos que se generan al interior del gobierno no basta para descubrir actos de corrupción.


¿Qué podrían hacer el INAI y los otros órganos garantes de la transparencia para apoyar el combate a la corrupción?

  •  Pasar de un papel pasivo - que solo garantiza el acceso a la información -  a uno proactivo propiciando investigaciones que revelen posibles actos de corrupción.  
  • Validar que la información gubernamental presentada, tanto mediante las obligaciones de transparencia como la información entregada a los solicitantes, sea correcta.
  • Promover el programa de “Lenguaje Claro” para que en los documentos gubernamentales se utilice un lenguaje accesible al ciudadano.
  • Impulsar la creación de portales de trasparencia especializados y didácticos tales como el de Transparencia Presupuestaria de la Secretaría de Hacienda.
  • Destacar y publicitar solicitudes de acceso a la información que pueden ser de interés general por su relevancia e interés en el combate a la corrupción. Por ejemplo, publicar mensualmente las 10 solicitudes de acceso a la información más relevantes para el combate a la corrupción.
  •  Propiciar la formación de ONG con capacidad técnica para identificar actos de corrupción a partir de la información pública e involucrar a instituciones académicas con el mismo propósito.
  • Actuar como canal para recibir denuncias ciudadanas derivadas de solicitudes de acceso a la información que hagan sospechar de actos de corrupción y canalizarlas a las autoridades competentes.
  • Participar en el tercer plan de acción de Gobierno Abierto 2016-2018 con los poderes legislativo y judicial a fin de lograr que los datos abiertos se conviertan en información útil para el combate a la corrupción y otros propósitos. Esto mediante la utilización de bases de datos multidimensionales y georreferenciadas con acceso gratuito y amplia interoperabilidad. 

    Qué bueno que el INAI sea parte del SNA y por tratarse de un órgano con gobierno colegiado, deberá cuidar el llevar ante el SNA una postura institucional consensuada entre sus comisionados y no solo el punto de vista de la presidente. El INAI tendrá la responsabilidad de ser una institución más proactiva en el combate a la corrupción para que mediante el acceso a la información pública gubernamental, la sociedad pueda también descubrir y denunciar actos de corrupción. También podrá identificar a través de los recursos de revisión, aquellos casos que provean indicios de que se realizaron actos de corrupción y canalizarlos al SNA para ser investigados. Esperemos que ahora sí la transparencia juegue un papel relevante para disminuir la corrupción.

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3 de septiembre de 2016

RECUENTO DE DAÑOS DE LA VISITA DE TRUMP


Por: Octavio Díaz García de León

     Donald Trump llegó en su avión privado a México. Fue recibido en el hangar presidencial y trasladado a Los Pinos en un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana. Bajó del helicóptero dentro de la residencia oficial, recibido por un funcionario de la Presidencia, caminó hacia la puerta y entró a la casa del presidente, la casa de todos los mexicanos. Al cruzar la puerta, un oficial del Estado Mayor Presidencial, miembro de las fuerzas armadas encargadas de cuidar al presidente y a Los Pinos, agacha la cabeza. Trump no se digna voltear a verlo.

     Agachar la cabeza es dar un saludo respetuoso, pero también simboliza actitudes peores. Un gran segmento de la población percibió la vista de Trump como un acto de agachar la cabeza.

    No recuerdo una reacción de rechazo y enojo tan unánime en la opinión pública contra una decisión presidencial como la que se manifestó contra esta invitación.   ¿Por qué el presidente Peña tomó una decisión tan impopular? ¿Qué se ganó el gobierno? ¿En que benefició al país?

      Las explicaciones oficiales no suenan convincentes: para tender un puente de diálogo con el candidato a la presidencia de Estados Unidos que más ha insultado a México y a los mexicanos.  Las extraoficiales suenan surrealistas: para calmar a los mercados financieros ante la baja de la calificación de la deuda mexicana realizada por dos calificadoras americanas. 

    Cualesquiera hayan sido las razones del presidente Peña y sus asesores para invitar a Donald Trump a México las consecuencias se pueden ya palpar:

1.    Se acabó súbitamente la prudencia. El gobierno de México se abstuvo durante meses de contestar los insultos del precandidato Trump, para mantenerse al margen de un asunto interno de los Estados Unidos. Lo que parecía una estrategia prudente se abandona de repente para entrar de lleno a la campaña electoral del vecino, ayudando involuntariamente a uno de los candidatos.

2.    Reposicionamiento dañado. Ante un año de ataques de Trump contra México, el gobierno tenía en marcha una campaña en Estados Unidos para posicionar a nuestro país como un socio importante y confiable además de un esfuerzo por apoyar a las comunidades mexicanas en aquél país ante la amenaza de Trump. ¿Cómo va a poder continuar ahora esa campaña y ese posicionamiento de ayuda a los mexicanos en Estados Unidos?

3.    Gabinete fracturado. La invitación a Trump fue un error diplomático en muchos sentidos. La Cancillería lo sabía y por eso la visita aparentemente se organizó a sus espaldas. Si el presidente no puede confiar en su canciller para algo tan delicado y de tanto impacto, la Canciller debe renunciar. Por lo menos por dignidad. No se puede seguir siendo Secretaria de Relaciones Exteriores ante uno de los mayores errores en la historia de la diplomacia mexicana. Además, se habla de otras voces que estuvieron en contra de esta decisión al interior del gobierno. ¿Cómo recuperará el presidente la unidad dañada al interior de su equipo?

4.    Apoyo para que gane Trump. La visita de Trump a México ayudó a que este candidato repuntara en las encuestas y mejorara su imagen ante el electorado de aquél país. Sería una de las mayores paradojas el que el gobierno mexicano ayudara a elegir presidente de Estados Unidos a uno de los más vociferantes enemigos de nuestro país y una amenaza para el resto del mundo como lo ha demostrado la preocupación que existe en la mayoría de los países por la posibilidad de que resulte electo presidente.

5.    Golpe a la popularidad del presidente. De creerle a la encuesta reciente del periódico Reforma, el presidente Peña tiene el nivel más bajo de aceptación entre la población desde que empezaron a medirlo hace 20 años.  Tomar una decisión tan impopular sin una razón verdaderamente convincente y poderosa es condenar a que crezca su rechazo poniendo en riesgo la gobernabilidad del país.

6.    Golpe a las aspiraciones del PRI e impulso a las de AMLO. La impopularidad del presidente, emanado del PRI, afecta las aspiraciones de este partido para repetir triunfo en 2018. Las posibilidades de que gane López Obrador (El equivalente de Trump en México) se ven muy favorecidas.

7.    Daño a las relaciones con Estados Unidos. El no haber seguido los canales diplomáticos adecuados, el manifestar apoyo a Trump cuando el presidente Obama lo ha denunciado en su país y la posibilidad de que gane Hillary Clinton no es nada bueno para el futuro de las relaciones de este gobierno con el de Estados Unidos.

8.    Sin reacción positiva en mercados financieros. Los mercados financieros no han reaccionado positivamente a la visita de Trump, porque el problema para México no es que pueda ganar ese candidato, sino el mal manejo de las finanzas públicas como ya lo hizo ver el Gobernador del Banco de México y otros analistas financieros.

    Me temo que el recuento de daños es más largo, pero me falta espacio. Ahora lo que sigue es un intenso control de daños en todos los frentes abiertos por esta visita descabellada de una de los peores candidatos a dirigir un país, desde Hitler. Hubiera sido bueno que los asesores del presidente Peña recordaran la triste historia del primer ministro británico Chamberlain al tratar de apaciguar a Hitler. Para ser estadista hay que saber mucho de historia.  


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27 de agosto de 2016

EL GOBIERNO ES MAL PATRÓN


Por: Octavio Díaz García de León

     El enfrentamiento entre la CNTE y el gobierno continúa. En los cuatro estados donde tiene presencia la Coordinadora, Michoacán, Oaxaca, Guerrero y Chiapas, genera problemas con bloqueos, marchas, cierre de escuelas y otras medidas de presión que también han agobiado a la capital del país. Con la llegada del Secretario Nuño se empezó a aplicar mano dura mediante descuentos a maestros faltistas, encarcelamiento de líderes, despidos y finalmente un desafortunado encuentro con las fuerzas de seguridad pública en Nochixtlán donde hubo 8 muertos. Luego apareció la mano blanda del Secretario de Gobernación Osorio Chong (Después de que se le pasó la mano en el uso de la fuerza pública en Nochixtlán) y ante esta oscilación en la estrategia, los maestros de la CNTE se han fortalecido y cada vez obtienen mayores concesiones, sin cesar las movilizaciones. 

      El conflicto con los maestros de la CNTE es quizá un indicio de que el gobierno ha sido un mal patrón. No porque no atienda todos los reclamos de los maestros sino porque quizá no ha tocado el fondo de esos reclamos.  No todo se arregla a base de prestaciones económicas pues no hay dinero que alcance. Hay otras cosas que ayudan a tener una relación laboral productiva -  como lo sabe cualquier experto en recursos humanos - para incrementar el bienestar y la satisfacción de los trabajadores. Empezando porque se les ponga atención a ellos en lo individual y a sus condiciones de trabajo. 

      Este problema afecta no solo a los maestros sino a todos los empleados del gobierno. Existen programas incumplidos y prácticas laborales abusivas.  Por ejemplo, el servicio profesional de carrera no está funcionando; no solo no se han aumentado salarios en el gobierno federal desde el 2001 sino que recientemente la Secretaría de Hacienda, modificó el tabulador para disminuirlos aún más. En el gobierno federal regresaron las costumbres de sexenios pasados donde los mandos no se pueden ir a sus casas hasta que se vaya el jefe, lo cual suele ser incluso en la madrugada, para iniciar la jornada a la hora normal al día siguiente; también se ha extendido la obligación de trabajar fines de semana y todo esto sin compensación alguna. Hay mala calidad de los servicios del ISSSTE y las pensiones son bajas después de muchos años de servicio.

      ¿Por qué el gobierno no es buen patrón?

·         Es tan grande la cantidad de burócratas, alrededor de 4 millones (http://eleconomista.com.mx/sistema-financiero/2012/06/24/hay-16-millones-burocratas-gobierno-federal), que para el gobierno resulta muy importante tener el apoyo político de esta enorme masa de trabajadores lo cual ha evitado  el tener relaciones laborales sanas.
·         Se ha propiciado el surgimiento de líderes sindicales poderosos como Romero Deschamps y Elba Esther Gordillo que se dan el lujo de tener aviones particulares, mansiones en Estados Unidos y otros privilegios que contrastan con la pobreza de sus agremiados, a cambio de apoyos políticos.  
·         Las autoridades cambian con frecuencia por lo cual se da una desconexión entre los jefes y la masa trabajadora.
·         Los mandos no se preocupan por los trabajadores. En general, tratan de quedar bien con sus superiores y no con sus colaboradores. Esto se puede observar por las malas condiciones en que trabajan miles de burócratas: oficinas desvencijadas, edificios en mal estado, escritorios amontonados sin ninguna privacidad con distracciones y desorden.
·         No hay capacidad gerencial. La alta burocracia en general no sabe dirigir grandes organizaciones. Delegan la tarea de atender a los trabajadores siendo que ellos deberían involucrarse personalmente.
·         No hay objetivos claros a nivel individual ni evaluación del desempeño con consecuencias. El burócrata no se preocupa de hacer su trabajo sino de quedar bien con su jefe. 
·         No hay buenos sistemas de remuneración con incrementos de sueldo y prestaciones, acordes a la inflación, a las capacidades presupuestales y a los resultados que produzcan, como en cualquier organización privada.
·         Se contrata cada vez más gente en lugar de asegurarse que quienes ya están   den resultados. Hay muchos burócratas sin nada que hacer o haciendo trabajos inútiles.

     Existen desde luego excepciones. En el Instituto Federal de Telecomunicaciones se ha puesto en marcha un esquema laboral de vanguardia impulsado por su titular de administración, Mario Fócil y su director de recursos humanos, Juan José Sosa. Los trabajadores ya no tienen que acudir a una oficina a trabajar, con el consecuente ahorro en rentas y la disminución de tráfico y contaminación en la Ciudad de México. Para ello se les proporcionan escritorio, computadora y el enlace de internet en sus casas, es decir, lo mismo que tienen en sus oficinas. También está el caso del INEGI con un horario corrido que permite salir a las 4:30 p.m. otorgando a sus empleados una vida familiar más digna.

     La raíz del problema de la CNTE y demás trabajadores gubernamentales con su patrón, es la mala administración de los recursos humanos y la falta de cercanía entre jefes y trabajadores. El querer manejar las relaciones laborales de manera cupular con los líderes sindicales no funciona. Con una verdadera cercanía de autoridades con la base trabajadora, como lo han demostrado muchos casos en el sector privado, se podrían ahorrar a los sindicatos y a sus líderes, tener una relación productiva, orientada a resultados y más armónica, lo cual redundaría en beneficios para quienes trabajan en el gobierno y para quienes reciben sus servicios.

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20 de agosto de 2016

DECEPCIÓN OLÍMPICA


Por: Octavio Díaz García de León


      Ilusiones perdidas. Cada cuatro años se crea la expectativa de que nuestros atletas podrán ganar medallas en las Olimpiadas y se hace un recuento anticipado de ganadores que luego no resultan. Lo mismo sucede con los campeonatos mundiales de fútbol donde se impulsa la creencia de que la selección nacional podrá hacer un buen papel. Todo ello para generar audiencias televisivas, ventas de publicidad y lo que conlleva el negocio del fútbol. Pero la realidad siempre nos alcanza. Por una parte, el fútbol mexicano es mediocre como lo demuestra el que la selección mayor haya pasado a cuartos de final en campeonatos mundiales solo en un par de ocasiones y por otra parte hay poquísimos atletas que hayan ganado medallas en las Olimpiadas: solo 13 de oro en más de un siglo de participar en ellas. Estas Olimpiadas en Río de Janeiro no han sido la excepción, aunque ahora la cosecha de medallas es aún más pobre que de costumbre, a pesar de una delegación de 126 atletas que han tenido oportunidad de utilizar los servicios de la “agencia de viajes CONADE”, como caracterizó su director Alfredo Castillo a esta institución.

     En la cima del mundo. Quizá habrá que poner las cosas en perspectiva. Destacar a nivel mundial en cualquier campo, estar entre los mejores tres del mundo, no es trivial. Muy pocos mexicanos en cualquier campo lo han logrado. Carlos Slim es uno de ellos (Uno de los tres más ricos del mundo); los tres ganadores de Premio Nobel que ha tenido México (García Robles, Octavio Paz y Mario Molina) y probablemente algunos otros que se me escapan. En el deporte no es la excepción. Por cada atleta que llega a los juegos olímpicos, ¿cuántos decenas o centenas de miles no llegan? Llegar a los juegos tiene ya mucho mérito. Estar entre los cien mejores del mundo o entre los veinte mejores, habla ya de ser muy destacados. Estar entre los tres primeros del mundo es la cúspide de una enorme pirámide, el club de lo más selecto de lo más selecto. Así que los atletas mexicanos que no alcanzaron medalla, pero están unos pocos lugares abajo, son parte de ese destacado club. Por ello hay que valorar a adecuadamente a todos los atletas mexicanos que no ganaron medallas pero que están entre los mejores del mundo y que además lo lograron a pesar de los obstáculos que las instituciones del deporte les pusieron en lugar de ayudarles.  

      Ser los mejores. Todos los países aspiran a tener a los atletas más destacados y una forma de medirlo es que lleven una de esas disputadas medallas a casa. Para los gobiernos de los países es una forma de demostrar sus capacidades y para los habitantes de las naciones, un motivo de orgullo.
Como sea. Hay países que son capaces de todo para obtener medallas. Desde los rusos que quedaron fuera de algunos deportes por usar drogas prohibidas, hasta países totalitarios que quieren compensar sus carencias internas impulsando a sus deportistas con todo tipo de prebendas y apoyos. Los países comunistas lo hacían cuando eran más y lo siguen haciendo los pocos que quedan como Cuba y China.
Así son de buenos. Para los países desarrollados, tales como Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania y Francia, los logros de sus deportistas   simplemente reflejan lo bien que funcionan sus instituciones del deporte
Enfocarse a lo que saben. Otro grupo de países saben en qué disciplinas están sus fortalezas y se vuelven potencias mundiales en ciertas especialidades a pesar de su pequeñez territorial y poblacional como Jamaica, que en estos Juegos Olímpicos ya es el segundo país de América con más medallas de oro obtenidas.
Ninguno de los anteriores. Al momento de escribir estas líneas México estaba en el lugar 64 con solo dos   medallas ganadas ante el disgusto de los aficionados y las críticas generalizadas hacia los responsables. El malestar de los aficionados ya encontró eco en el extranjero como lo comenta el Washington Post en un artículo reciente (https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2016/08/17/mexicos-miserable-olympics/).

     No me ayudes compadre. Para México siempre es una aspiración el querer destacar en las Olimpiadas, pero sus instituciones, públicas o privadas, llámense federaciones deportivas, Comité Olímpico Mexicano, CONADE o la Secretaría de Educación Pública, no funcionan para lograr este propósito. Es un caso más en México donde las instituciones no dan los resultados que se espera de ellas.  Mientras no haya rendición de cuentas, ni consecuencias para sus directivos continuará el desperdicio de recursos y el fracaso en materia deportiva. Tampoco ayuda a la rendición de cuentas que sean los propios titulares de las instituciones quienes coloquen como titulares de sus Órganos Internos de Control a sus amigos. Así lo hizo Alfredo Castillo, director de CONADE, quien colocó allí a una amiga suya.  Son aspectos que el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción deberá cambiar para evitar problemas de corrupción y fortalecer la rendición de cuentas. (http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/columna/bajo-reserva-periodistas-el-universal/nacion/2016/08/19/misteriosa-mujer)


Para ganar, hay que cambiar. El estado del deporte en México es un reflejo de las carencias del país. Si queremos que el país mejore en este tema y en muchos otros aspectos de la vida pública, deberá asegurarse de que las instituciones cumplan sus objetivos y rindan cuentas con consecuencias para sus directivos que no lo hagan. Se podría empezar por la CONADE.



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