9 de abril de 2022

GUERRA Y PAZ

 


Por: Octavio Díaz García de León


    Leer a los autores clásicos compite con muchas otras lecturas y actividades cotidianas. Por ello, es de pensarse el dedicarle tiempo a la lectura de una obra de alrededor de 1,500 páginas en una traducción de la cual no se tiene certeza de su fidelidad. Pero la novela Guerra y Paz de Leon Tolstoi sin duda vale el tiempo invertido porque, además,  es un libro muy ameno que no se puede dejar de leer.

    El libro se mueve entre episodios intercalados de paz y guerra. En los primeros, Tolstoi nos relata la historia de cuatro familias rusas nobles, entrelazadas entre sí, en la época de las guerras napoleónicas. Admirablemente descritos, los personajes ficticios parecen de carne y hueso y se funden con las decenas de personajes históricos que participan en la novela.

    En los episodios dedicados a la guerra, me pareció excepcional la descripción de las batallas de Austerlitz y Borodinó, el retroceso continuo de las tropas rusas que se negaban a dar batalla a los franceses, el abandono de Moscú sin pelear y el subsecuente saqueo e incendio de esa ciudad rusa. Tolstoi describe estos eventos militares desde el punto de vista del soldado y del oficial que estaban en campaña y de los ciudadanos comunes que vivieron los horrores de la huida o la experiencia de recibir en su territorio a los invasores.

     Relata la confusión que percibían sus personajes en las acciones de guerra, el desorden, las luchas anónimas, los muertos, los heridos, la miseria humana de las campañas militares, las vivencias de los individuos inmersos en esas acciones, sus pensamientos, sus temores, sus actos de inconsciencia, de valentía, de salvajismo. Tolstoi nos presenta la guerra desde el punto de vista de los actores inmediatos, no desde el punto de vista de un observador omnipresente como lo hacen los libros de historia (Recomiendo dos libros de historia: Las Campañas de Napoleón y Rusia contra Napoleón).

    El autor dice que nada de lo que planearon los generales se llevó a cabo como lo habían pensado. Critica a Napoleón y sus generales, pero también al emperador ruso y sus altos mandos militares. Si bien reconoce el genio de Napoleón y la incompetencia de los dos emperadores que se le enfrentaron en Austerlitz, en la campaña de 1812 y en la batalla de Borodinó dice que nada le salió como estaba planeado, ni a él ni a los rusos.

    La invasión de Rusia a Ucrania en pleno siglo XXI, cuando pensamos que ya había superado la humanidad estas desgracias, es un buen momento para reflexionar nuevamente sobre la guerra y lo absurdo de la misma y qué mejor hacerlo de la mano de un autor ruso cumbre de la literatura universal.

   La tragedia que hoy vive Ucrania se puede entender desde la perspectiva de esta extraordinaria novela. Putin no logró que cayera Ucrania en unos pocos días, como no bastó la voluntad de Napoleón para conquistar Rusia en unas cuantas semanas.

    Hemos visto en Ucrania enormes columnas de tanques y tropas rusas detenidas por falta de provisiones, debido a la incompetencia y la imprevisión de los operadores militares rusos, lo cual que ha impedido que se cumplan los designios de Putin. También ha influido de manera decisiva la resistencia del pueblo ucraniano que no está dispuesto a rendirse ante los invasores,  aun cuando parecía que era una guerra perdida para ellos.   

    Tolstoi intenta descifrar la esencia del poder, de si realmente los jefes tenían poder sobre sus subalternos, o solo creían tenerlo.  Sugiere que la Historia no la construyen los grandes hombres ni los líderes de las naciones. Dice que se construye en base a la suma de las voluntades de millones de personas.  Los líderes se engañan cuando piensan que se debe a su voluntad lo que sucede. Ellos solo obedecen a los designios de los pueblos,  que es la que provoca que sucedan las cosas. Los supuestos protagonistas se vuelven esclavos de múltiples acontecimientos que ocurren contra su voluntad.

   La historia de la invasión de Ucrania será escrita no por los designios del autócrata ruso, sino por las voluntades de los propios rusos, quienes muchos de ellos ven en esta invasión una guerra fratricida. Tampoco por la voluntad de los líderes de las grandes potencias occidentales o del presidente de Ucrania sino por las voluntades sumadas de millones de individuos, el azar y otras circunstancias,  lo cual hace imposible prever el desenlace. 

    Guerra y Paz transcurre casi en los mismos territorios en que se dio la invasión rusa a Ucrania.  Ojalá que un contemporáneo nuestro escriba la historia o la novela acerca de esta invasión siguiendo el ejemplo de Tolstoi, en donde describa la guerra desde la perspectiva de los combatientes y los civiles que la sufren y no desde el punto de vista de los políticos y los generales, normalmente ajenos al sufrimiento de los pueblos.  

 

28 de marzo de 2022

TRATANDO CON AUTÓCRATAS

 

Por: Octavio Díaz García de León


     La idea: La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha vuelto a plantear la interrogante de cuál es la mejor manera de tratar a los autócratas y dictadores. Si desde una posición de fuerza, enfrentándolos, o bien con una política de apaciguamiento en donde se busque la paz a toda costa sin importar lo que haya que sacrificar. Las lecciones de la historia pueden servir para responder.

   Con el ascenso de los nazis al poder en Alemania en 1934 y ante sus pretensiones territoriales, las otras potencias europeas que podían haber actuado como contrapeso a Hitler, en especial Francia y Reino Unido, prefirieron seguir una política de apaciguamiento en donde optaron por ceder a sus pretensiones antes que enfrentarlo por la fuerza.

   El principal exponente de esta política en Reino Unido fue el Primer Ministro Neville Chamberlain quien, con la intención de apaciguar a Hitler y evitar una Segunda Guerra Mundial estuvo dispuesto a ceder en las demandas territoriales de los nazis. Esta política era popular por lo siguiente:

1.    El trauma de la Primera Guerra Mundial. Con alrededor de 16.5 millones de muertos y una mortandad pavorosa en los campos de batalla, hicieron que fuera una prioridad el evitar los horrores de una segunda guerra mundial.

2.     El pensar que el Tratado de Versalles había impuesto condiciones excesivas a los alemanes hice que hubiera un sentimiento de culpabilidad por la situación en que había quedado Alemania.

3.     La percepción de que el fascismo era una forma conveniente de anticomunismo y que se percibiera al comunismo como una mayor amenaza que el fascismo.

4.     El estado lamentable del rearme de Reino Unido y Francia, lo cual les impidió estar listos para la contienda antes del otoño de 1939.

   No todos en Reino Unido favorecían la política de apaciguamiento. A ella se oponía el partido Laborista y algunos conservadores disidentes tales como Winston Churchill y Anthony Eden. Entre quienes apoyaban la política de apaciguamiento estaban la alta sociedad británica, la realeza, los grandes hombres de negocios, la Cámara de los Lores, la BBC y el periódico The Times.

  Si bien Hitler había dejado expresado con toda claridad cuál era su proyecto de expansión territorial para Alemania en su libro “Mi Lucha” para conquistar lo que llamaba su “espacio vital”, pocas personas fuera de Alemania lo habían leído y una buena parte de estos tampoco le creyeron.

  Hubo una serie de acontecimientos que fueron llevando hasta su punto de quiebre las políticas expansionistas de los nazis, tales como la remilitarización de Renania, la intervención en la guerra civil española, la anexión de Austria en 1938 y la invasión de Checoslovaquia en 1939. Al haber logrado su propósito sin que nadie se le enfrentara, Hitler pensó que podría invadir Polonia impunemente, pero se equivocó y con ello se desató la Segunda Guerra Mundial.   

  Tampoco hay sorpresas con Putin. Ha manifestado desde hace tiempo que ciertos territorios que antes pertenecieron a la URSS son de vital importancia para la seguridad nacional rusa, especialmente debido a que los antiguos países comunistas vecinos se han ido incorporando a la OTAN.

   Ante lo que ocurre en Ucrania la pregunta es si, dada la lección del fracaso de la política de apaciguamiento ante Hitler, los países occidentales, especialmente Estados Unidos, deben utilizar la fuerza para detener a Rusia, ya que las sanciones económicas no la han detenido.   

   Por otra parte, se plantean también diversos cuestionamientos: ¿Tiene razón Rusia de proteger su “espacio vital” en aras de su seguridad nacional e invadir aquellos territorios sobre los que tenga interés para protegerse? ¿fue provocada por el crecimiento de la OTAN y a la que Rusia ve como una amenaza?  ¿se justifica la existencia de la OTAN en un mundo post guerra fría?

   O bien, ¿La amenaza para el resto del mundo la constituye una Rusia gobernada por un autócrata frío y capaz de cualquier cosa con tal de lograr sus objetivos territoriales como antes lo hizo Hitler?

   Rusia no es un país “de izquierda” sino una potencia capitalista tratando de recuperar territorios que alguna vez estuvieron integrados bajo la URSS,  por lo que extraña que gobiernos y personajes de “izquierda” se identifiquen con esta potencia imperial. Quizá la admiración se dé por tratarse Putin de un autócrata y por ello es popular entre sus similares o aspirantes a dictadores.

   Cualesquiera sean las razones de Putin, lo inaceptable es que un país invada a otro. En ese sentido, el tratar con autócratas que usan las armas para invadir a sus vecinos, quizá también requiera responder por los mismos medios. El caso de Rusia es delicado por el arsenal nuclear con el que cuenta, pero es un riesgo que quizá habrá que correr y no dejar defenderse solos a los ucranianos porque la historia nos enseña que las únicas razones que entienden los dictadores es el uso de la fuerza.

14 de marzo de 2022

MÉXICO BÁRBARO

 

Por: Octavio Díaz García de León

Para mi mamá, in memoriam


    La idea: Si bien la violencia que sufre nuestro país no es un fenómeno nuevo, los acontecimientos recientes lo han hecho más alarmante. El Estado mexicano ha fracasado para contenerla y se pone en riesgo la seguridad nacional. Pero también hay un factor de indiferencia en la sociedad que se ha acostumbrado a ella. No debemos permitirlo.

   La violencia en nuestro país se refleja por una parte en las estadísticas de homicidios dolosos que arrojan alrededor de 36,000 muertos al año,  equivalentes a toda la población,  por ejemplo,  de Jiquilpan, Michoacán. Por otra parte, una serie de acontecimientos recientes parecen señalar que la violencia es cada vez peor.  

   Tenemos el caso de las 17 personas fusiladas en San José de Gracia, Michoacán, una desgracia de la que nos enteramos gracias a algún valiente que grabó la escena y la difundió en las redes sociales. Por ello pudimos observar como un grupo de personas alineadas ante una pared fueron fusiladas. Luego, los mismos asesinos se encargaron de no dejar huella y limpiaron el lugar con todo el tiempo que necesitaron. Pero no es el único caso en Michoacán. El asesinato de dos alcaldes en lo que va del año, los enfrentamientos en Parangaricutiro, las minas antipersonales colocadas en brechas, las batallas en Tierra Caliente, etc. Michoacán está en guerra.

   Otro caso lamentable es lo que ocurre en Zacatecas donde han ocurrido hechos como el asesinato de cinco jóvenes universitarios, el asesinato constante de policías, los ejecutados colgados en los puentes y el desplazamiento de 30,000 personas que han tenido que huir de sus pueblos,  ante las amenazas de la delincuencia organizada y ante la impotencia de  las fuerzas del orden que en lugar de combatir y dar seguridad a esas poblaciones, los escoltan para abandonar sus hogares. Zacatecas también está en estado de guerra.

   Un hecho de violencia extrema que también se pudo observar gracias a las redes sociales fue la agresión que sufrieron los aficionados del equipo de futbol Atlas a manos de delincuentes, algunos de ellos aparentemente dedicados al huachicol, con playeras del equipo Querétaro en el estadio de esta ciudad.

  Pero la violencia contra la población también se da de otra manera: por el desabasto de medicinas, la falta de insumos hospitalarios y otras deficiencias en la operación de los servicios de salud pública que han ocasionado miles de muertes. O bien por el pésimo manejo de la pandemia por las autoridades de salud que ocasionaron el fallecimiento de  800,000 personas en nuestro país y que hicieron que millones más quedaran con secuelas de por vida.

   Durante la pandemia se manifestó esa violencia con el viacrucis que padecieron millones de familias que no encontraron tratamiento, ni hospitales, ni médicos y tuvieron que salir desesperados a buscar oxígeno para sus seres queridos. Esta violencia derivó en parte de la inutilidad de las medidas preventivas tales como los semáforos o de medidas absurdas como desalentar el uso de cubrebocas o alentar la convivencia.

   En otros países habría una respuesta de la sociedad mucho más contundente contra este tipo de acontecimientos. Pero no en México. ¿A que se debe este fenómeno? ¿Indiferencia? ¿Impotencia? ¿Resignación? 

   Me recuerda la tragedia del pueblo judío durante la Segunda Guerra Mundial cuando millones de ellos caminaron dócilmente a la muerte engañados por los nazis con mentiras que les hicieron creer que se trataba solo de reubicarlos. Solo en algunos casos, como en la rebelión en el gueto de Varsovia, se vio una lucha contra los designios de los genocidas alemanes. Quizá escapaba a su imaginación que seres humanos pensantes y educados fueran capaces de matarlos a todos.

   ¿Será que algo similar está pasando en nuestro México donde somos indiferentes al grado de violencia que ya existe en determinados territorios del país? ¿Será que estamos hipnotizados ante algo que está ocurriendo ante nuestros ojos y preferimos cerrar los ojos, creer que no pasa nada y dejarnos llevar por quienes nos mienten cotidianamente sobre lo que ocurre?

    Si seguimos el ejemplo del pueblo judío que en Israel se ha convertido en un Estado fuerte y exitoso, a lo mejor podemos tener la esperanza de que algún día los mexicanos no permitiremos más muertes, ni por el mal manejo de la salud pública, ni porque los delincuentes tomen pueblos, cobren piso, secuestren y gobiernen grandes territorios.

  Hace falta llegar al punto de quiebre que venza la indiferencia y que impida seguir viendo como normal los cientos de miles de muertes evitables ocasionadas por una pandemia o las pequeñas guerras que están ocurriendo ante nuestros ojos.  Hace falta para que las autoridades salgan de su incapacidad y actúen también antes de que sea demasiado tarde. No debemos esperar que ese punto de quiebre arribe cuando la muerte llegue a nuestro propio hogar o cuando veamos a los vecinos caer en una refriega.

 

 

26 de febrero de 2022

INAI: UN RETO DE COMUNCACIÓN

 

 

Por: Octavio Díaz García de León

 

     La idea: El INAI estuvo en la mira de la opinión pública en días pasados a raíz de una petición insólita por parte del presidente López Obrador en donde este le solicitaba al INAI acciones contrarias a su mandato institucional. La respuesta fue rápida negando dicha petición. Pero ¿conoce la gran mayoría de la población cual es el papel y función del INAI? Quizás no. Y por ello no sorprende la petición del presidente,  quien siempre les habla a sus bases.   

    A raíz de la polémica que el presidente López Obrador sostiene con el periodista Loret de Mola, solicitó  del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI) una investigación para hacer públicos los ingresos, bienes y el origen de estos de Loret de Mola, sus socios y familiares. Sugirió donde podían encontrar esta información.  En caso de no tener competencia para ello, preguntó al INAI si él puede dar a conocer documentos sobre los ingresos del periodista en base a documentación que obra en su poder y que le “hicieron llegar los ciudadanos”.


   La respuesta del INAI consistió en un documento de 4 páginas más 13 de anexos donde el INAI explicaba por qué no podía atender su petición, aunque entregó información sobre Loret de Mola en los anexos. El documento estaba acompañado por un comunicado de un par de páginas que sintetizaba dicho documento.

     Esta respuesta fue técnica y legalmente correcta, obsequiosa con el presidente al tratar de ayudarle con la información que buscaba en el anexo donde le había hecho parte de la tarea y en otra parte, quizá poco política, pues lo trataba como ciudadano común y corriente. Aquí la respuesta del INAI.

    Uno de los grandes retos de este tipo de comunicaciones es hacerlo con lenguaje ciudadano entendible para todos y no estoy seguro de que la audiencia a la que siempre se dirige el presiente López Obrador,  entienda comunicados como el del INAI.

   Por una parte,  el presidente hace una petición sencilla, salpicada de explicaciones con carácter de denuncia contra el periodista, fácil de comprender, aunque su petición sea incorrecta y, por otra parte,  se le responde de una manera muy técnica.  

   El presidente López Obrador siempre le está hablando a su base,  formada  quizás por unos 70 millones de mexicanos,  que poco o nada saben de las instituciones del Estado. Para quienes formamos parte de la otra audiencia,  el discurso del presidente a veces nos suena inadecuado, incongruente, erróneo, sin respeto a la legalidad. Pero no así para los demás. El presidente no se dirige a los otros millones de mexicanos que quizá se dan cuenta, por ejemplo,  que no es tarea del INAI hacer lo que solicita.

     En estos casi 20 años desde la fundación del INAI, el cual fue un gran logro del presidente Fox y la sociedad civil que lo impulsó, el acceso a la información pública ha beneficiado a millones de mexicanos. Mas recientemente también se ha beneficiado a millones de personas protegiendo sus datos personales.

    También ha ayudado al combate a la corrupción que se realiza desde la sociedad civil y el periodismo de investigación, auxiliando a descubrir posibles actos de corrupción como la “Casa Blanca” de Las Lomas del entonces presidente Peña Nieto o la Estafa Maestra.

    Pero el INAI no es y nunca ha sido una institución dedicada a investigar posibles actos de corrupción. Tampoco existe una relación directa entre a mayor transparencia,  menor corrupción,  como lo pretendieron muchos de los comisionados de dicho instituto a lo largo de su historia. Esta confusión afectó su imagen al ver la sociedad que por más transparencia que hubiera,  la corrupción no bajaba.

       El reto para el INAI y otras instituciones del Estado Mexicano, especialmente los organismos autónomos que recientemente se han visto cuestionados,  es cómo conectar con esa masa de población que tiene poca educación y poco interés en las tareas de gobierno,  para explicarles el beneficio que le ofrecen a la sociedad. Y allí es donde los enemigos de estas instituciones se aprovechan, por un lado, exhibiendo los sueldos y supuestos privilegios de los funcionarios de estos institutos altamente especializados y por otro,  su supuesta falta de utilidad o el que no están al servicio de la población.

    En el caso del INAI quizás hace falta más lenguaje ciudadano en sus comunicaciones y campañas masivas de difusión dirigidas a estas audiencias con poco conocimiento de las tareas de gobierno, explicando los beneficios que ofrecen las leyes de Transparencia y la de Protección de Datos Personales

     Se está dando una batalla de comunicación que están perdiendo algunas instituciones del gobierno, especialmente los organismos autónomos. Ojalá pudieran cambiar su discurso y acercarse al otro México, al que probablemente usted amigo lector y yo, no pertenecemos.

13 de febrero de 2022

CORRUPCIÓN SIN CORRUPTOS

 

Por: Octavio Díaz García de León


    La idea: El combate a la corrupción ha sido uno de los principales ofrecimientos del presidente López Obrador, especialmente combatir a aquella que ocurría en sexenios pasados. Para ello se ha dedicado a destruir herencias de gobiernos anteriores. Lo que no ha habido es castigo a los supuestos corruptos, porque no se sabe quiénes fueron, ni tampoco se sabe cuáles fueron sus actos de corrupción.

   En la administración del presidente López Obrador se han desmantelado proyectos e instituciones que vienen de sexenios anteriores, con la excusa de la austeridad y el combate a la corrupción. Sin embargo,  no ha habido denuncias, investigaciones ni responsables respecto a esa supuesta corrupción. Se dice que hubo corrupción, pero no hay corruptos. Tampoco se aprecia en que ha ayudado la austeridad.  

    Algunos de estas acciones son:

 

  1.    Cancelación del nuevo aeropuerto. El costo de cancelar este proyecto se estima en cerca de medio billón de pesos (Entre 113 y 331 mil millones de pesos, según la Auditoría Superior de la Federación, derivado de la cancelación del Aeropuerto de Texcoco,  más 80 mil millones de pesos del Aeropuerto Felipe Ángeles). ¿Cuánto fue el ahorro en posibles actos de corrupción comparado con el costo de cancelarlo? No hay una justificación adecuada para este gasto tan extraordinario.    

 

  2.    Cancelación de todos los fideicomisos. Se trasladaron al gasto corriente los ahorros de décadas de gobiernos anteriores que se encontraban en los fideicomisos cancelados. Si bien los recursos de todos los fideicomisos contemplados ascendían a 740 mil millones de pesos, se estima que se pudo disponer de entre 50 y 200 mil millones de pesos, según un estudio de la Cámara de Diputados. Se argumentó que había corrupción en el manejo de los fideicomisos a pesar de que eran entes muy auditados y supervisados, pero no se presentó ningún caso donde se pudieran observar actos de corrupción.  

 

  3.   Cancelación de compras de medicinas. Se cancelaron las compras consolidades de medicamentos que realizaba el IMSS por supuestos actos de corrupción. Estas compras se intentaron centralizar primero en la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda, quien no pudo con la encomienda,  y posteriormente en el INSABI, la cual,  ante la falta de capacidad técnica y operativa para realizar la labor,  encargó a la UNOPS  estas compras,  a pesar de que esta agencia no tenía experiencia en el tema, no rinde cuentas en México, no le aplica la Ley de Transparencia, cobra una comisión que equivale a más del presupuesto anual de la Secretaría de la Función Pública y ella misma ha tenido problemas de corrupción. No existe ningún investigado o acusado por corrupción en las compras que se realizaban antes a través del IMSS y el problema del desabasto de medicinas se ha convertido en una tragedia humanitaria en nuestro país.

 

   Si bien hay dos casos emblemáticos de combate a la corrupción en este sexenio, el encarcelamiento de Rosario Robles por la Estafa Maestra y el de Emilio Lozoya por el soborno de Odebrecht, fuera de ellos y el procesar a algunos funcionarios menores, el castigo a la corrupción de la Estafa Maestra y a la que ocurre en PEMEX, siguen siendo asignaturas pendientes.  

    Es probable que hubiese indicios de corrupción en los proyectos e instituciones canceladas, pero esto no derivó en investigaciones que permitan castigar a los culpables. Por otra parte,  el gobierno ha pagado un costo elevadísimo por estas acciones sin quedar claro cuál fue el beneficio para la nación. Esto por sí mismo, podría ser un enorme acto de corrupción.

    El combate a la corrupción debe encontrar a los responsables, llevarlos a la cárcel y recuperar el dinero que se robaron. Este combate tampoco puede estar dirigido solamente contra los funcionarios del pasado, sino que debe ser un esfuerzo permanente.

    Por ejemplo,  en el caso de la investigación periodística del supuesto conflicto de interés y posible tráfico de influencias del hijo del presidente López Obrador a cambio del uso de una mansión en Houston, es necesario que las autoridades competentes inicien una investigación al proveedor involucrado y sus contratos con Pemex.

   Sin embargo,  es muy difícil hacer este tipo de investigaciones desde una institución que en última instancia depende del presidente de la República. Recordarán la investigación que realizó la Secretaría de la Función Pública, entonces a cargo de Virgilio Andrade, sobre la compra a un proveedor del gobierno de una casa en Las Lomas,  que realizó la entonces esposa del presidente Peña Nieto. Andrade concluyó que no hubo irregularidades, a pesar de que había indicios de que las hubo.

   Sería mejor si hubiese una agencia anticorrupción realmente independiente o una agencia internacional que operara en México para investigar estos casos con mucha visibilidad política.

   Usar la bandera del combate a la corrupción que existía en el pasado para desmantelar instituciones y proyectos en los que se dijo que había corrupción, pero nunca se probó que hubiese, representa un retroceso en la lucha contra la corrupción.   

31 de enero de 2022

INFRAESTRUCTURA PARA EL FUTURO

 

Por: Octavio Díaz García de León

 

   La idea:  Una de las infraestructuras clave para el futuro son las comunicaciones inalámbricas de quinta generación (5G) y en ella están invirtiendo los países que desean incorporarse a la cuarta revolución industrial. Si bien México tiene grandes carencias de infraestructura tradicional, debería desplegar esta tecnología lo más pronto posible.

    La pandemia nos ha enseñado que las necesidades de infraestructura pueden cambiar súbitamente. El traslado de personas se colapsó, mientras que la demanda de transporte de mercancías a domicilio explotó. Este fenómeno se podrá revertir en parte,  pero aspectos como el trabajo desde casa, llegaron para quedarse. Con ello, disminuirá la necesidad de transporte de personas en las ciudades e impulsará la demanda por accesos a internet de alta velocidad y confiablidad.

    El gobierno federal está invirtiendo en proyectos de infraestructura que fueron muy importantes en siglos anteriores y que para apoyar el desarrollo económico en el mundo de la cuarta revolución industrial han pasado a segundo término. Lo cual no quiere decir que no se requiera tener buenas carreteras, puertos, aeropuertos y vías férreas pues, sin esta infraestructura, ni siquiera industrias de la vieja generación tendremos.

    Pero invertir en un Tren Maya para mover turistas o un aeropuerto que no está pensado para el movimiento de mercancías,  no es lo más adecuado. El tren transístmico podría ser bueno, pero hubiera sido mucho mejor un canal interoceánico, proyecto que data del siglo XVI y que Porfirio Díaz intentó llevar a cabo en el XIX.

   Por cierto, no hay que perder de vista la importancia de la generación de energía eléctrica. Prácticamente nada puede funcionar sin generación de electricidad confiable, barata y accesible a todos.

  Con la cuarta revolución industrial se requiere una infraestructura de alta tecnología, las telecomunicaciones, de las cuales se prevé un crecimiento exponencial para interconectar a personas y dispositivos. Para acceder a esta revolución industrial, será necesario desplegar la tecnología 5G.

   Las comunicaciones inalámbricas recibieron un empuje dramático a fines de los años setenta con la introducción de la tecnología celular que permite el reúso del espectro radioeléctrico. Con ello se amplió exponencialmente la capacidad de dar servicio telefónico inalámbrico. Hoy en México existen más de 127 millones de aparatos celulares, a 33 años de su introducción.

   La tecnología de telecomunicaciones inalámbricas ha evolucionado de tal forma que ya están por arrancar las redes de quinta generación o 5G. La evolución ha sido tal que la necesidad de comunicar a las personas por medio de voz ha pasado a un segundo plano mientras que se ha disparado la demanda de la transmisión de datos para una infinidad de aplicaciones. Estas comunicaciones permiten a las personas acceder a video, bases de datos, teleconferencias, juegos, metaversos y muchas otras aplicaciones que requieren comunicaciones de muy alta velocidad, capacidad y confiabilidad.

   De acuerdo con el libro “5G Para el Mundo Conectado” esta tecnología impactará en la manera como viajamos y experimentamos nuestro medio ambiente; la forma como controlamos ambientes remotos; y la forma como producimos bienes y servicios.

   En el pasado,  el principal impulsor de la industria de la movilidad fue el conectar a las personas. En el futuro próximo, será el conectar a todas las personas y todas las cosas al mismo tiempo. Uno de los más grandes usuarios de estas redes será la interconexión masiva de aparatos, desde electrodomésticos y monitores médicos hasta robots industriales y vehículos (Se espera que 125 millones de vehículos estén conectados para el 2022). Para ello,  la 5G jugará un papel primordial en interconectar cosas y personas en las siguientes áreas:

 Salud: Medicina bioelectrónica, sistemas personales de salud, telemedicina, ambulancias conectadas con Realidad Virtual y Aumentada, etc.

Manufactura: Control remoto de dispositivos y robots, comunicaciones máquina a máquina, diseño basado en Realidad Virtual y Aumentada, etc.

Entretenimiento: Experiencia inmersiva, experiencia en estadios, producción de películas y canciones en diferentes locaciones, etc.

Automotiva: Infoentretenimiento, enlace de vehículos en carreteras, vehículos autónomos, actualizaciones de mapas de alta definición, mantenimiento remoto y actualización de software, etc.

Electricidad: Control y monitoreo de redes, conexión de parques eólicos, carga inteligente de vehículos, etc.

Agricultura: Conexión de sensores y maquinaria agrícola, control de vehículos aéreos no tripulados (Drones), etc.

Seguridad pública: Detección de amenazas, reconocimiento facial, drones, etc.

   Recientemente se licitó espectro radioeléctrico en Estados Unidos y Brasil para el despliegue de la tecnología 5G y otros países ya van muy avanzados. En México el  IFETEL ha propiciado el uso de espectro para la utilización de la 5G y tiene ya una convocatoria para integrar el Comité Técnico en esta materia.

   Por su parte,  las grandes empresas de telecomunicaciones están ya haciendo pruebas con esta tecnología. Ojalá que encuentren un ambiente de negocios y regulatorio propicio para la introducción de esta infraestructura del futuro,  sin la cual,  estaremos limitados a tener industrias obsoletas.

17 de enero de 2022

PÍLDORAS ANTICORRUPCIÓN

 


                                          “Los hombres creen ser libres, puesto que son conscientes de sus                                                              voliciones  y de su apetito, pero no piensan ni en sueños,  que                                                                         causas los disponen   a apetecer y querer,  porque las ignoran.”

Baruch de Spinoza

Por: Octavio Díaz García de León

Para mi hermano Gabriel, in memoriam.


    La idea:  Los avances en el conocimiento de las bases biológicas de la conducta nos permiten entender que los comportamientos humanos, más que dirigidos por la razón, están determinados por un complejo sistema fisiológico. No está lejano el día en que la corrupción sea explicada por los mecanismos biológicos de esas conductas y entonces quizá su solución se encuentre con tratamientos médicos que las eviten.  

    En su interesante libro, “ Leyes, Neuronas y Hormonas . Por qué la biología nos obligará a redefinir el Derecho“, Gerardo Laveaga plantea que los avances en los conocimientos de la biología de la conducta, la cual  “está determinada por procesos bioquímicos y estructuras genéticas que pueden alterarse con el medio ambiente”, nos llevarán a que los delitos, entre ellos la corrupción, en el futuro deberán ser abordadas como un problema de salud pública.

    Entonces el Derecho quizá se transforme en una rama de las neurociencias cuyos remedios para evitar la transgresión de las normas no sean castigos, sino tratamientos médicos. ¿Arribaremos al Mundo Feliz que describió Huxley?

    La explicación de la biología de la conducta,  de acuerdo con Laveaga,  pasa por las neurociencias que estudian al cerebro. Este órgano cuenta con 100,000 millones de neuronas que constituyen una red para comunicarse y dar instrucciones al cuerpo. Se activa mediante neurotransmisores que juegan un papel primordial en determinar la conducta de las personas.

    También intervienen órganos como la amígdala, que maneja las emociones;  la corteza prefrontal que maneja a la razón o inteligencia; el hipocampo que está asociado a la memoria; el núcleo accumbens, asociado a las emociones positivas; el intestino grueso que produce sustancias cuya carencia conduce a la depresión.

  Pero la conducta también está determinada por el funcionamiento de la conciencia; por la herencia genética; por la psicología evolutiva que ha desarrollado emociones que han permitido sobrevivir a los humanos a lo largo de millones de años;  y  por la epigenética que describe como el medio ambiente afecta nuestra conducta.

 El autor plantea más preguntas que respuestas ante estos nuevos descubrimientos científicos,  pues dada la complejidad de los mecanismos fisiológicos que determinan la conducta y lo que aún falta por conocer de ellos, es muy pronto para decir que la libertad y el libre albedrío no existen.

   Pero es importante tomar en cuenta que las conductas obedecen a estos procesos biológicos. Quizá llegue el día en que se puedan anticipar conductas antisociales y atrapar a los malhechores antes de que cometan sus delitos, como lo planteó Philip K. Dick en su cuento “Sentencia Previa“, o someter a los delincuentes a tratamientos médicos orientados a modificar su conducta para reinsertarlos en la sociedad y de paso hacer innecesario los castigos,  como lo describe Anthony Burgess en su novela “La Naranja Mecánica”,  la cual Stanley Kubrick llevó a la pantalla de manera magistral.

   Este enfoque biológico hacia la determinación de las conductas requiere también replantear el combate a la corrupción, la cual no se ha podido erradicar por las vías tradicionales.  Sería conveniente descubrir el gen de la corrupción (Si es que existe) para identificar y quizás aislar y vigilar a los individuos que lo posean y evitar darles cargos desde donde ejerzan su propensión a la corrupción.

   O bien,  identificar los neurotransmisores, hormonas y bacterias que estén afectando el comportamiento de esos individuos y que los llevan a cometer actos de corrupción, para entonces ponerlos bajo vigilancia médica y darles los fármacos necesarios para compensar sus carencias químicas y modificar sus comportamientos. De hecho,  ya existen investigaciones en este sentido en donde al problema de la corrupción se le da un enfoque biológico. Por ejemplo:

 1. Neural Basis of Corruption in Power Holders

2.Nueroscience: A new Model for Anticorruption Policies?

3.The Cognitive Psychology of Corruption

   Pero este enfoque también planteará cuestiones muy importantes de derechos humanos: ¿Se debe obligar a los que tengan estas propensiones antisociales a recibir a la fuerza estos tratamientos? ¿Qué pasaría si estas herramientas caen en manos de gobiernos totalitarios y para mantener a la sociedad bajo su control usen la farmacología para someter a las personas? ¿O si se utiliza la modificación genética para engendrar personas dóciles?  

   Los filósofos también deberán resolver si existe o no la libertad para tomar decisiones o si nuestros procesos biológicos determinan nuestros comportamientos y,  entonces, ¿hasta donde llega la responsabilidad de cada uno?

   La ciencia, aplicada para el bien de todos,  podrá llegar a erradicar esas conductas antisociales,  como la corrupción,  en donde han fracasado las vías tradicionales. Entonces, habrá que olvidarse del Derecho y para prevenir el delito se requerirán nuevas instituciones con un énfasis en salud pública.    

 

3 de enero de 2022

TRAUMAS NACIONALES

 

Por: Octavio Díaz García de León



   La idea:  Cada nación tiene sus propios traumas nacionales. Aun después de muchos años de que ocurrieron ciertos hechos vergonzosos para una nación, persisten en el inconsciente colectivo esos acontecimientos pasados que siguen determinando comportamientos de dirigentes y ciudadanos, aunque ya no tengan sentido en un contexto actual. Es tiempo de superarlos.

   No existe una psicología de las naciones porque ésta se aplica solo a los individuos,  pero ello no ha impedido que diversos pensadores hayan intentado psicoanalizar o tratar de definir el carácter de una nación.  En México se han escrito libros que lo intentaron tales como el Laberinto de la Soledad de Octavio Paz;  La Raza Cósmica de José Vasconcelos; Fenomenología del Relajo de Jorge Portilla;  El Perfil del Hombre y la Cultura en México de Samuel Ramos, entre otros.

   Pero es difícil definir un perfil psicológico que abarque a los 127 millones de mexicanos porque quizás haya más diferencias que coincidencias. Pero en esa enorme masa de personas fluyen corrientes transversales que son un denominador común,  las cuales permiten distinguirnos de los habitantes de otras naciones no solo desde el punto de vista cultural sino también por los mitos y traumas nacionales. 

  Sucede también en otros países y esos traumas generan reacciones importantes hoy en día. En Alemania aún subsiste el asombro y horror ante las atrocidades realizadas por los nazis. No solo tienen un impresionante museo del holocausto en Berlín, sino muchas de sus acciones y políticas aún están guiadas por tratar de quitarse el estigma del genocidio que cometieron y las barbaridades que realizaron durante la segunda guerra mundial.

    En Israel pervive el mismo trauma, pero en otro sentido. ¿Cómo es posible que millones de judíos fueran llevados a la muerte de manera dócil y voluntaria? No hubo oposición a los designios de los nazis. Como reacción, Israel se convirtió en un estado militarmente poderoso,  capaz de prevalecer ante vecinos hostiles.  Contra la sumisión que llevó a la muerte a seis millones de judíos sin resistencia, ahora el pueblo judío se levanta con una fuerza que impedirá que esa historia se repita.  

    Estados Unidos tiene los suyos: la derrota que sufrió en Vietnam (trauma para los franceses también); su historia esclavista; su ambivalencia entre ser una democracia y un imperio,  etc.…  El pasado esclavista y el apartheid que oprimió al sur de Estados Unidos hasta los años sesenta del siglo pasado, sigue dirigiendo políticas públicas y ocasionando frecuentes reacciones violentas.

    México tiene su buena dosis de traumas también.

  Una supuesta conquista salvaje realizada por los españoles y un pasado indígena idílico ha generado una política anti hispánica que,  500 años después de los hechos, resulta lamentable.

    La lucha entre centralismo y federalismo la sigue ganando el centralismo.

   El trauma de la pérdida de la mitad de nuestro territorio a manos de los Estados Unidos sigue haciendo sombra para tener una buena relación con ese país a pesar de los tratados de libre comercio y los 174 años de distancia.

    La lucha entre Iglesia y Estado que dividió al país (Guerra de Reforma y Guerra Cristera) sigue latente y no se han cicatrizado las heridas en algunas regiones del país.

   Setenta años de una dictadura de partido encabezada por una élite depredadora, amparada en el supuesto legado de la Revolución, siempre queriendo regresar por sus fueros.

   La pobreza añeja y la imposibilidad de generar riqueza para todos han propiciado un estado asistencialista y clientelar que no logra superar a la pobreza, en lugar de enfocarse a impulsar el desarrollo económico.

   Pero a algunos políticos les favorece el mantener vivos esos traumas porque generan resentimiento, lo cual, a su vez, genera ira y deseos de venganza que se encausan hacia el pasado en lugar de que se dirijan hacia el presente.   

   Los hechos vergonzosos del pasado también son un gran distractor. Es mejor recordar lo que ocurrió hace muchos años que mirar los hechos vergonzosos del presente: una pandemia mal manejada que lleva más de medio millón de muertos;  la inseguridad que se traduce en un número récord de asesinatos; la caída de nuestra economía; la inflación; el aumento de la pobreza; la destrucción del sistema de salud; etc.

   ¿Cuándo dejaremos de buscar en el pasado la explicación a los males del presente,  superar los traumas nacionales, dejarlos descansar en paz y pensar en el futuro, en las próximas generaciones, para que estas crezcan con una conciencia sin tabúes y traumas, con conciencia de ganadores, para que empujen al país hacia la libertad y la prosperidad?

    Espero que el 2022 inicie la superación de esos traumas y para cada uno de ustedes que me hacen el favor de leerme y no se dejan abrumar por los traumas nacionales, sea un año de libertades, logros y salud.