18 de enero de 2020

UN MUNDO INFELIZ




Por: Octavio Díaz García de León.

     La idea: Para una buena parte de la humanidad, una meta en la vida es ser feliz. Sin embargo, cada persona tiene una idea diferente de cómo ser feliz. Lo que sí puede ser común a todos es la dificultad para lograr la felicidad. ¿Y si consideramos que podemos vivir mejor aceptando las cosas como son, en lugar de buscar una felicidad, la más de las veces, inalcanzable?

     La felicidad es un estado de ánimo.  Estar feliz es diferente a ser feliz. Estar feliz es algo inmediato que se experimenta en el presente. Implica sentirse bien, contento, alegre, optimista. Por otra parte, ser feliz es un estado ideal al que se aspira a lo largo de la vida.

    Se promueve la búsqueda de la felicidad como meta vital, lo cual se ha convertido en un gran negocio porque se hace creer que la felicidad se logra acumulando bienes, consumiendo experiencias, realizando viajes y otros satisfactores que mueven a la economía.

    Por otra parte, una manera de ser infeliz es estar deprimido. Este estado de ánimo se caracteriza por el desaliento, la tristeza, el pesimismo, por estar a disgusto, angustiado, etc.  Suele ser incapacitante y en su versión extrema, llevar al suicidio.

    Aldous Huxley en su gran novela “Un Mundo Feliz” propone una sociedad que marcha a la perfección dentro de un orden perfectamente preestablecido. En ella, la felicidad es parte del diseño social para mantener a todos dóciles en ese mundo perfecto. Sin embargo, no habían podido impedir genéticamente que las personas estuvieran tristes o deprimidas y para ello inventan el Soma, la píldora de la felicidad.

     En la actualidad se puede decir que ya existe un equivalente al Soma en la figura de los antidepresivos que se volvieron populares con el legendario Prozac y de los cuales ahora existen una gran variedad.  Sus funciones son parecidas al Soma: tener a la gente feliz y productiva sin cuestionar el estatus quo.

     En un artículo reciente de la filósofa y psicoanalista Julie Reshe,  “Realismo Depresivo” (https://aeon.co/essays/the-voice-of-sadness-is-censored-as-sick-what-if-its-sane), cita a Heidegger quien dice que “debemos de vivir de una forma inauténtica en nuestras vidas cotidianas,  inmersos en nuestras tareas rutinarias, problemas y preocupaciones,  de tal forma que la conciencia de nuestra futilidad y falta de sentido de la existencia sea silenciada por el ruido cotidiano. La vida auténtica solo puede ser descubierta mediante la ansiedad. Entonces podemos ser autoconscientes y empezar a pensar libremente, rechazando la ilusión que la sociedad trata de imponer en nosotros”.

     Peter Wessel Zapffe, citado en dicho artículo, dice que la conciencia humana está sobre desarrollada lo cual resulta en angustia existencial. Para sobrevivir, la humanidad debe suprimir ese exceso de conciencia para tener una vida “saludable y normal”.

    Reshe menciona estudios recientes que han demostrado que la tristeza refuerza el pensamiento crítico; ayuda a reducir el sesgo para juzgar, mejora la atención, incrementa la perseverancia y en general promueve un estilo de pensamiento más escéptico, detallado y con mayor atención. En contraste,  los estados de ánimo positivos, desalientan el pensamiento sistemático y la gente es más susceptible a seguir la corriente y a cometer más errores por sus sesgos de pensamiento.

     Dice la autora que la incesante búsqueda de felicidad  y la imposibilidad de lograrla  nos daña cada vez más. Sugiere explorar una realidad sin ilusiones para liberarse de una falsa positividad.  

     La sociedad requiere individuos que funcionen bien dentro del mecanismo social. Todo aquello que lo impida se ve como una enfermedad o una anormalidad. Para lograrlo, la industria farmacéutica se ha vuelto una pieza clave produciendo drogas que ayudan a modificar el comportamiento de las personas para volverlas “normales” e incluso, más productivas.

     Si bien, en casos de enfermedad mental grave salvan vidas, aplicados a personas relativamente normales, las hacen alcanzar estados de felicidad y productividad artificiales. Así, las personas logran rendimientos más elevados en el trabajo o en el desempeño físico.

     Como se desprende del libro de Huxley, el mundo feliz no es tal. A cambio de la uniformidad y la felicidad artificial se pierden cualidades únicas de los seres humanos. En ese sentido, la tristeza es una emoción que, si bien para la vida productiva puede no ser útil, es necesaria para una vida interior más completa y, como indica Reshe, para apreciar mejor la realidad.  

     En lugar de evitar la angustia y la tristeza, estas se pueden convertir en una fuerza positiva que ayude a liberar al individuo de las cadenas que impone una sociedad que busca individuos “normales”, adaptados a un orden preestablecido, centrado en el dominio de las élites y la economía y no centrado en la persona, tal y como sucede en la novela de Huxley.

     Quizá reconocer que vivimos en un mundo infeliz, como lo sugiere Reshe, nos haga vivir mejor o por lo menos, no vivir engañados buscando una felicidad inalcanzable.  

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3 de enero de 2020

EL BAÚL DE LOS TESOROS




Por: Octavio Díaz García de León.

“Los poetas no tienen biografía. Su obra es su biografía. Pessoa, que dudó siempre de la realidad de este mundo, aprobaría sin vacilar que fuese directamente a sus poemas, olvidando los incidentes y los accidentes de su vida terrestre. Nada en su vida es sorprendente –nada, excepto sus poemas.”
                                                                                         Octavio Paz
                                  
   Octavio Paz me dio a conocer en mi adolescencia a Pessoa. Desde entonces, he tratado de seguir la huella del poeta portugués, la cual parece inagotable, acumulada en un enorme baúl lleno de papeles que aún están por recuperarse en su totalidad.

    Fernando Antonio Nogueira Pessoa nació en Lisboa en 1888 y falleció en esa misma ciudad en 1935. Publicó muy poco en vida: un par de obras en inglés, algunos artículos y unos pocos poemas en revistas; solo un libro en portugués: Mensaje.

   Vivió en Sudáfrica de niño,  donde tuvo una educación esmerada y aprendió inglés que para él fue más que su segunda lengua. No tuvo más profesión que traducir cartas comerciales y  otro tipo de traducciones con lo que se mantuvo a lo largo de su vida.

    Quiso casarse pero no llegó lejos en su intento, permaneciendo soltero. Tuvo una vida de oficinista, solitario, bebedor consuetudinario; “Un bueno para nada”, como diría alguno de sus familiares. Pero con una vida interior asombrosa que se pudo conocer  gracias al trabajo de rescate de sus papeles.

   La grandeza del poeta la atestigua  por ejemplo, Harold Bloom en su libro “El Canon Occidental” donde lo pone junto a Borges y Neruda, los tres como herederos de Walt Whitman. Además, se le considera el más grande poeta en lengua portuguesa de todos los tiempos.

    Si publicó tan poco en vida, ¿cómo llegó a ser  uno de los mayores poetas del siglo XX? El secreto está en un baúl. Un baúl donde se atesoró los escritos de Fernando Pessoa y que alcanzan alrededor de 30,000 documentos de su autoría atribuidos a 136 heterónimos y del cual no se ha terminado de rescatar todo. (https://www.elpais.com.co/entretenimiento/cultura/el-baul-insondable-de-fernando-pessoa.html )

   Los heterónimos, como Pessoa los llamó, eran autores ficticios con obra y biografías propias. Con estilos diferenciados que incluso dialogaban entre sí y escribían críticas el uno del otro. A diferencia de los seudónimos que solo esconden el nombre verdadero del autor, los heterónimos son personajes independientes de su creador.

    Los más conocidos son  Alberto Caeiro, Álvaro de Campos,  Ricardo Reis y Bernardo Soares. De ellos, diría Octavio Paz que,  “Reis cree en la forma, Campos en la sensación. Pessoa en los símbolos. Caeiro no cree en nada.”

    Álvaro de Campos fue un ingeniero naval judío que impulsó el futurismo y creó dos de los más grandes poemas del siglo XX; Alberto Caeiro, era un pastor sabio,  en armonía con la naturaleza. Ricardo Reis, fue un latinista en la tradición neoclásica.

    Bernardo Soares es el autor de “El Libro del Desasosiego”,  especie de diario que Pessoa escribió a lo largo de su vida,  donde se encuentran profundas reflexiones, aforismos, poesía en prosa y ensayos breves. No se ha rescatado en su totalidad. 

    ¿Cómo es posible tener una vida interior tan rica y una vida exterior tan anodina? Quizá pasa en muchos casos. Millones de mentes creativas que nunca dieron salida a sus obras y pensamientos, escondidas en el silencio. Quizá  no todas estas ideas y obras perdidas merecieron sobrevivir.

    Sin embargo, ahora ni siquiera hay baúles donde guardar escritos pues hemos dejado casi de escribir con pluma y papel o imprimir lo que escribimos en computadora.  Nos confiamos en el ciberespacio donde pensamos que cualquier cosa que se suba a él,  estará allí para siempre. Pero eso puede no ser cierto.

    Estamos llegando a la era en que todo será susceptible de perderse para siempre. Una inscripción en una piedra con un texto o una pintura, puede durar miles de años; un escrito en papel, papiro o materiales similares puede sobrevivir algunos siglos.

    Lo que se guarda en medios electrónicos puede perdurar mientras la tecnología para leerlos, sobreviva y de esto no sabemos. Podríamos estar en la época cuando   más información se genera y almacena y de la que puede no quedar huella. Si Pessoa hubiese vivido en nuestra época, quizá toda su obra se habría perdido irremediablemente.

    Disfrutemos por lo pronto de lo que escribió Pessoa, quien con resignación,  parecía no importarle que su obra no sobreviviera:  

“Si muero joven
Sin poder publicar libro alguno,
Sin ver la cara que tienen mis versos en letra impresa,
Pido que, si alguien se quiere preocupar por mi causa,
Que no se preocupe.
Si así sucedió es que así tenía que suceder.”
                                                                      Alberto Caeiro (Fernando Pessoa)

Les deseo un año 2020 lleno de paz, tranquilidad, felicidad, amor y salud.
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22 de diciembre de 2019

EN DEFENSA DEL BURÓCRATA




Por: Octavio Díaz García de León.


“Platón dijo que la gente buena no necesita leyes para actuar responsablemente mientras que la gente mala encontrará siempre formas para evadir la ley. Al pretender que las normas eliminarán la corrupción, hemos logrado humillar a la gente honesta y proporcionado un velo de opacidad y complejidad para los malos. Pero esto no es culpa de burócratas venales.” 

                                                                                        ― 
Philip K. Howard,
                                   
   La idea: Trabajar para el gobierno no genera mucho prestigio, salvo en contados casos. La población tiende a ver a la burocracia como ineficiente, corrupta, privilegiada y sin mucho compromiso con la sociedad. Como en todo, hay algo de cierto, pero más bien, mucha incomprensión. Habrá que equilibrar esta percepción y cambiar lo que no funciona de la burocracia.

    Alrededor de 5 millones de personas trabajan para los gobiernos federal, estatal y municipal lo que representa alrededor del 10% de la población económicamente activa. Prestan todo tipo de servicios a la población: desde seguridad pública y nacional hasta educación y servicios médicos.

   Muchos de ellos trabajan en condiciones muy precarias: policías con poco armamento, mala paga, horarios muy largos y muy poca seguridad social; médicos y enfermeras que enfrentan sobresaturación de sus instalaciones, falta de medicamentos e instrumentos de trabajo y cuyos salarios son bajos en función de su preparación; maestros que trabajan en instalaciones inadecuadas y con pocos incentivos.

   Sin embargo, la imagen del burócrata no es la del servidor público que trabaja en condiciones casi heroicas para dar lo mejor de sí y atender a la población, como sucede en muchos casos.

   Su imagen suele ser de oficinistas ineficientes, corruptos, desmotivados, incompetentes y con falta de interés en atender a la población. Sin duda existen algunos así, pero hay que ver porqué.

   Debemos recordar que el servidor público solo puede hacer lo que le permite la ley y las normas que rigen su trabajo. A diferencia de cualquier otra persona que puede hacer lo que quiera siempre y cuando la ley no lo prohíba.

    Esta diferencia es muy relevante. Tenemos leyes disfuncionales que no aplican a la realidad de México y otras normas que limitan y entorpecen la acción del servidor público. Todo ello en un contexto donde existen fiscalizadores que revisan si los servidores públicos se apegan a la norma y los sancionan si no lo hacen.

   Se ha mencionado que existe una burocracia dorada y efectivamente allí está:

   1.    Todavía hay altos funcionarios que tienen oficinas lujosas, choferes, secretarios particulares, comedores privados, escoltas, vehículos de todo tipo, etc.
    2.    Dirigentes sindicales de los burócratas que rara vez rinden cuentas de las cuotas de sus agremiados y que se enriquecen en sus cargos, como Elba Esther Gordillo o Carlos Romero Deschamps.
     3.    Trabajadores sindicalizados de empresas como CFE y PEMEX quienes llegan a tener percepciones superiores a las del presidente y pensiones muy cuantiosas. 
     4.    Otros trabajadores sindicalizados del gobierno que se han vuelto intocables y a quienes no se les puede despedir.

En contraste, hay segmentos de la burocracia que tienen condiciones de trabajo adversas:

    1.    Los mandos medios y superiores a los que se les ha reducido sueldo y prestaciones, quienes tienen cargas de trabajo excesivas con horarios demasiado largos y a quienes se les despide sin respetar sus derechos laborales.
     2.    Miembros de las fuerzas de seguridad que arriesgan su vida en condiciones muy difíciles y a quienes, por ejemplo, se les pide que cambien de residencia de un día para otro sin ningún tipo de apoyo y sin consideración a su situación familiar y personal.
    3.    Burocracia de bajo nivel, muchos de ellos de ventanilla, quienes carecen de oficinas dignas, herramientas  de trabajo adecuadas y tienen exceso de trabajo por falta de capacidad instalada.

   También es de destacar las agresiones que los burócratas sufren por parte del público al que atienden, quien no entiende las limitaciones que tienen los burócratas para hacer su trabajo. Es frecuente ver agresiones físicas en ventanillas de gobierno o a policías e inspectores agredidos por cumplir con su deber.
  
   El caso extremo de agresión es aquella que atenta contra su vida. Tan solo este año han sido asesinados 415  policías (https://causaencomun.org.mx/beta/registro-de-policias-asesinados-2019/) y para los cuales casi no se muestra pesar por parte de la sociedad. Para otras sociedades el asesinato de policías en una gran ofensa.  

   Quizá haga falta un ombusdman de los burócratas, quienes tienen muy pocas herramientas de defensa, especialmente quienes no pertenecen a la burocracia dorada.

   También hace falta una reforma para mejorar el servicio público con mejor infraestructura y políticas de recursos humanos que respeten la dignidad de los trabajadores del gobierno.  

   Si el gobierno quiere dar servicios púbicos debe haber un compromiso para que estos sean de excelencia. Para ello debe tener recursos humanos, materiales y financieros suficientes para dar servicios de calidad a bajo costo. Se requiere para ello servidores públicos motivados, capacitados, bien pagados y con las herramientas necesarias. Todos ellos bajo la dirección de una gerencia pública profesional que hoy es prácticamente inexistente.

    Quizás entonces cambiará la mala imagen, injusta en su mayor parte, de la gran mayoría de burócratas.   

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11 de diciembre de 2019

¿QUÉ SIGUE EN EL COMBATE A LA CORRUPCIÓN?


LA SILLA ROTA
       

Por: Octavio Díaz García de León.

                                              
    La idea: Una de las principales banderas del presidente López Obrador ha sido el combate a la corrupción. A un año de haber iniciado su gobierno hay muestras claras de que se está combatiendo. Si bien otros asuntos empiezan a dominar las noticias, el combate a la corrupción debe seguir siendo una prioridad.

    Este primer año de gobierno fue abundante en investigaciones sobre casos de corrupción. Aunque diversas instituciones han estado trabajando en el combate a la corrupción, ha destacado la labor de la Unidad de Inteligencia Financiera. Por lo menos los casos más sonados en los medios de comunicación han derivado de investigaciones que lleva a cabo esta Unidad.

    Esta experiencia ha demostrado que seguir la huella del dinero es una de las mejores estrategias para detectar corrupción y castigar a los corruptos. Con un buen mecanismo de captación de declaraciones patrimoniales y la disponibilidad de  herramientas informáticas que permitan analizar bases de datos bancarias y de registros públicos de la propiedad o del comercio,  se podrá también identificar casos de enriquecimiento ilícito.

     No se debe descartar también el realizar labores de inteligencia que permitan identificar redes de vínculos entre empresarios proveedores del gobierno y funcionarios públicos,  con el fin de detectar conflictos de interés que no siempre son fáciles de identificar. Por ello, no se debe confiar solo en las declaraciones de conflicto de interés que hagan los servidores públicos, sino tratar de verificarlos.

     La intervención de la Secretaría de la Función Pública  (SFP) también ha sido relevante. No solo se combaten casos de administraciones  pasadas, sino que  también  se investiga a funcionarios de  la presente administración tales como las denuncias  a “superdelegados” y otros funcionarios del actual régimen, con lo cual dicha Secretaría ha demostrado su independencia y compromiso con la integridad.

   También ha habido iniciativas importantes desde la SFP tales como el lanzamiento de la plataforma “Ciudadanos Alertadores Internos y Externos de la Corrupción”, la propuesta de cinco ejes estratégicos de la Secretaría y el lanzamiento reciente de la APP para celulares “Denuncia Paisano” con la cual los paisanos que vienen a visitar a sus familiares esta temporada navideña, podrán denunciar actos de corrupción.

    Un esquema muy importante para prevenir la corrupción, es la certificación de empresarios contra la corrupción que ha lanzado también la SFP y que se materializa a través del Padrón  de Integridad Empresarial.
     En él, las empresas que deseen participar en procesos de contratación con el gobierno,  deberán publicar sus códigos de conducta, sistemas de control y vigilancia, sistemas de denuncia contra la corrupción, procesos de capacitación, políticas de recursos humanos y mecanismos de transparencia. El gobierno federal otorgará el distintivo de integridad empresarial  a las empresas que cumplan con ciertos estándares de honestidad y transparencia.
    Los Órganos Internos de Control (OIC) que dependen de la Secretaría de la Función Pública son elementos clave en el combate a la corrupción. Estos se encuentran todavía en proceso de completar sus cuadros directivos pues aún están pendientes  nombramientos de algunos titulares de los OIC y de titulares del siguiente nivel jerárquico (Auditoría, Quejas y Responsabilidades).

    Para ello la secretaria, Dra. Irma Eréndira Sandoval, ha anunciado que privilegiará que dichos puestos sean ocupados por mujeres y hará una convocatoria para concursar esas vacantes.

    Un aspecto alentador es que la secretaria Sandoval, no permitió que se le impusiera el nombramiento de los titulares de los OIC y les está dando mayor independencia a estos órganos al hacer que presupuestalmente dependan directamente de la SFP, además de la independencia técnica y jerárquica que ya tenían.  

   Debido a las medidas de austeridad en los OIC será necesario que la SFP revise sus formas de operación a fin de hacer más eficaz y eficiente su trabajo.

    Por ejemplo, en administraciones anteriores se sobrecargó de tareas a los OIC, las cuales no tenían impacto relevante en las instituciones.  En ese sentido sería conveniente romper inercias, abandonar programas que no agregan valor y mejorar los sistemas de información de la SFP.  

    En cuanto a los programas de trabajo de los OIC, valdría la pena impulsar la realización de auditorías del tipo de cumplimiento financiero y normativo e incluso auditorías forenses para auxiliar en la detección de actos de corrupción.

    Por su parte, el Sistema Nacional Anticorrupción se ha visto poco y no se percibe que dé resultados. Dicho Sistema ha quedado trunco porque siguen sin nombrarse los magistrados anticorrupción en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa y  si bien ha habido reuniones del Comité Coordinador, no han salido acciones de impacto de dichas reuniones.


    Un avance fue ponerse de acuerdo en los formatos para la declaración de situación patrimonial.  En contraste, la Política Nacional Anticorrupción sigue sin aprobarse.

    Este año ha sido de grandes cambios para reorientar a las instituciones a una política de austeridad e integridad en la gestión pública. El reto para el año que viene será dar más y mejores resultados en el combate a la corrupción.
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24 de noviembre de 2019

IDEOLOGÍAS LETALES



Por: Octavio Díaz García de León.

“¿Quiénes son nuestros amigos? ¿Quiénes son nuestros enemigos?
Estas son las preguntas principales de la revolución.”
Mao Zedong
                                                
     La idea: Algunos gobernantes han causado grandes daños a sus pueblos por aplicar ideologías que no funcionan. El ejercicio de gobierno para ser exitoso debe ser racional y en constante contraste con la realidad para ratificar o rectificar las políticas públicas. Aplicar ideologías sin ninguna consideración por ver si funcionan o no, puede resultar en grandes tragedias. Un caso lamentable fue el régimen maoísta en China.

    En un libro reciente de Frank Dikötter “La Revolución Cultural: Una historia del pueblo, 1962-1976”, el volumen final de su trilogía sobre el gobierno de Mao Zedong en China, hace un recuento de la llamada “Revolución Cultural” desde el punto de vista de decenas de participantes que la sufrieron.

    La Revolución Cultural surge a raíz de los estragos que causó el “Gran Salto Adelante”, un programa que pretendía acelerar el paso del socialismo al comunismo en China y el cual ocasionó la muerte por hambre a más de 40 millones de personas, convirtiendo a Mao en uno de los más grandes genocidas del siglo XX, junto con Stalin, Hitler y Pol Pot.

    Ante el gran fracaso de dicho programa y acosado por la paranoia que acecha a los grandes dictadores, Mao decide lanzar la Revolución Cultural como una forma de deshacerse de sus supuestos enemigos políticos que él veía atrincherados en la burocracia del Partido Comunista y en los altos funcionarios del gobierno.

     La idea era castigar a las élites, humillarlas, mandarlas al campo a que los reeducaran los campesinos. Estas élites estaban formadas por la inteligencia del país como científicos, intelectuales, investigadores, profesores universitarios y altos funcionarios de la burocracia y el Partido Comunista a quienes veía como una amenaza y a quienes acusaba de no ser suficientemente revolucionarios, que en este caso significaba, suficientemente adeptos al culto a Mao.

    El resultado también fue catastrófico, pues se estima murieron alrededor de 5 millones de personas en esta “Revolución”.

    Para llevar a cabo esa Revolución, fomentó la formación de los llamados guardias rojos, en su gran mayoría jóvenes estudiantes citadinos a los que les dio la tarea de acusar y castigar a quienes etiquetaban como reaccionarios, revisionistas, capitalistas o conservadores, quienes solo eran enemigos en la imaginación enfermiza de Mao y sus secuaces.

    Para ello, fue ayudado por el grupo de sicofantes que le acompañaban en el gobierno, entre ellos su propia esposa y otros colaboradores que luego serían defenestrados y conocidos como la Banda de los Cuatro.

    La Revolución Cultural fue tan brutal que pronto se cayó en una guerra civil donde distintos bandos aprovechaban el desorden para deshacerse de sus adversarios.  Inicialmente el ejército protegía a los guardias rojos hasta que se salieron de control y tuvo que hacerlos volver al redil.   

   Recuperado el control de la Revolución, bajo el liderazgo del ministro de defensa Lin Biao, el ejército tomó un papel preponderante en el gobierno de China, aspecto que Mao vio con desconfianza, hasta que se produjo la muerte en circunstancias misteriosas de Lin Biao, cuando ya había caído en desgracia.

   El pueblo chino fue lo suficientemente resiliente para salir adelante y de acuerdo con el autor, la propia Revolución Cultural tuvo el efecto inesperado de ser el fin del sistema económico comunista para dar paso al capitalismo que hoy en día ha hecho de China una de las potencias más grandes del mundo.

   Lo único que logró salvar Deng Xiaoping de la debacle económica, política y social que provocó el régimen maoísta, fue el que el Partido Comunista siguiera a cargo del país con mano férrea. Pero los demás principios ideológicos, especialmente los económicos, pasaron a mejor vida con la muerte de Mao.

   Una de las grandes lecciones de este experimento infame con el pueblo de China es que las ideologías aplicadas como recetas de cocina sin tener presente el contexto y la realidad de las sociedades pueden ocasionar enormes tragedias.

   La otra lección es que el culto a la personalidad que llegó a extremos cuasi religiosos en la adoración a Mao, puede resultar costosísima para un país, al ponerse en manos de megalómanos capaces de enviar a la muerte sin remordimientos a millones de personas.

   Al final, una vez muerto Mao, triunfaron los moderados quien, como Zhou Enlai, habían propuesto las 4 modernizaciones del país y que con éxito llevó a cabo Deng Xiaoping y sus sucesores.

   Si bien el comunismo ha sido superado en la actualidad a partir de la caída del Muro de Berlín y en China, gracias al capitalismo que impulsan sus dirigentes, también es cierto que el neoliberalismo ha entrado en crisis en países como Chile, Argentina, Ecuador, Colombia, Estados Unidos, Gran Bretaña y otros.

    Quizá lo que se requiere es adoptar medidas racionales para gobernar sin importar las ideologías y privilegiar aquellas políticas que, con hechos, demuestren que traen bienestar a la mayoría de la población.
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22 de noviembre de 2019

¿QUÉ SIGUE EN EL COMBATE A LA CORRUPCIÓN?


Por: Octavio Díaz García de León

@octaviodiazg

                                       
     La idea: Una de las principales banderas del presidente López Obrador ha sido el combate a la corrupción. A un año de haber iniciado su gobierno hay muestras claras de que se está combatiendo. Si bien otros asuntos empiezan a dominar las noticias, el combate a la corrupción debe seguir siendo una prioridad.

     Este primer año de gobierno fue abundante en investigaciones sobre casos de corrupción. Aunque diversas instancias han estado trabajando en el combate a la corrupción, ha destacado la labor de la Unidad de Inteligencia Financiera. Por lo menos los casos más sonados en los medios de comunicación han derivado de investigaciones que lleva a cabo esta Unidad.

    Sin embargo, la intervención de la Secretaría de la Función Pública  (SFP) también ha sido relevante, no solo porque se combaten casos de la administración pasada sino porque también se investiga a funcionarios de  la presente administración tales como las denuncias  a “superdelegados” y otros funcionarios del actual régimen, con lo cual demuestra su independencia.

    También ha habido iniciativas importantes desde la SFP tales como el lanzamiento de la plataforma “Ciudadanos Alertadores Internos y Externos de la Corrupción”, la propuesta de los cinco ejes estratégicos de la Secretaría y el lanzamiento reciente de la APP para celulares “Denuncia Paisano” con la cual los paisanos que vienen a visitar a sus familiares esta temporada navideña, podrán denunciar actos de corrupción.

    Los Órganos Internos de Control (OIC) que dependen de la Secretaría de la Función Pública aún  están en proceso de ajuste debido a que aún no se ha completado  el nombramiento de  titulares no solo de los OIC sino de los titulares de siguiente nivel jerárquico (Auditoría, Quejas y Responsabilidades).

   Para ello la secretaria, Dra. Irma Eréndira Sandoval, ha anunciado que privilegiará que dichos puestos sean ocupados por mujeres y hará una convocatoria para concursar esas vacantes.

    Un aspecto alentador es que la secretaria Sandoval, no permitió que se le impusiera el nombramiento de los titulares de los OIC y les está dando mayor independencia a estos órganos al hacer que presupuestalmente dependan directamente de la SFP, además de la independencia técnica y jerárquica que ya tenían.  

    Sin embargo, la reducción de 20% del personal de estructura en los OIC por razones de austeridad, junto con la desaparición de los titulares de las áreas de Auditoría para el Desarrollo y Mejora de la Gestión Pública, ha reducido las capacidades de respuesta y saturado de trabajo a algunos OIC.

    Para hacer frente a la reducción de personal en los OIC será necesario que la SFP revise sus formas de operación a fin de hacer más eficaz el trabajo.

    Por ejemplo, en administraciones anteriores se sobrecargó de tareas a los OIC, las cuales no tenían impacto relevante en las instituciones; algunas de estas tareas se continúan realizando. Por otra parte,  las demandas constantes de información por parte de oficinas centrales de la SFP los limitan en su operación cotidiana.

   En ese sentido sería conveniente romper inercias del pasado, abandonar programas que no agregan valor y mejorar los sistemas de información de la SFP para evitar estar pidiendo información a los OIC, la cual,  en la mayoría de los casos, se encuentra en las bases de datos de sus oficinas centrales.

    Otro aspecto es el que se incluya en los planes de trabajo de los OIC más auditorías al desempeño. Sin embargo, ante la carencia de objetivos adecuados en las entidades y dependencias, estas auditorías resultarán de poco impacto si antes no se establecen programas y objetivos alineados al Plan Nacional de Desarrollo y los planes sectoriales. Dado que eso no ocurrió en 2019, incluir este tipo de auditorías en 2020 para revisar este año que termina, probablemente no dé muchos resultados.

    Si lo que se quiere es privilegiar el combate a la corrupción, se podrían impulsar la realización de más auditorías del tipo de cumplimiento financiero y normativo e incluso auditorías forenses.

    Otro aspecto que hace falta para impulsar la lucha contra la corrupción es reforzar el área de investigaciones especiales de la SFP, desarrollar habilidades de investigación en las áreas de Quejas de los OIC y proporcionar herramientas para realizar esas tareas.

     Por su parte, el Sistema Nacional Anticorrupción se ha visto poco y no se percibe que dé resultados. Dicho Sistema ha quedado trunco porque siguen sin nombrarse los magistrados anticorrupción en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa y  si bien ha habido reuniones del Comité Coordinador, no han salido acciones de impacto de dichas reuniones.

     Un avance fue ponerse de acuerdo en los formatos para la declaración de situación patrimonial, pero un gran reto será ver si la información de dichas declaraciones, que es aportada por el servidor público, podrá verificarse para detectar enriquecimiento ilícito.  En contraste, la Política Nacional Anticorrupción sigue sin aprobarse.

    Este año ha sido de grandes cambios para reorientar a las instituciones a una política de austeridad e integridad en la gestión pública. El reto para el año que viene será dar más y mejores resultados en el combate a la corrupción sin deteriorar los servicios públicos.
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