12 de septiembre de 2020

DIRECCIÓN POR OBJETIVOS

 

“¿Podrías decirme, por favor, qué camino he de tomar para salir de aquí?
—Depende mucho del punto adonde quieras ir —contestó el Gato.
—Me da casi igual adónde —dijo Alicia.
—Entonces no importa qué camino sigas —dijo el Gato.”

Lewis Carroll

Por: Octavio Díaz García de León.

      La idea: Una de las herramientas más usadas en la administración es la dirección por objetivos. En el ámbito empresarial, la fijación de objetivos y la medición de cómo se van logrando es una tarea cotidiana clave. No así en las instituciones del gobierno en donde no existe la misma exigencia.

     Una organización que no tiene claro sus objetivos y la forma de lograrlos, está condenada a desaparecer. En las empresas esto ocurrirá muy rápido. En el gobierno, las instituciones pueden sobrevivir por inercia durante años, pero se vuelven irrelevantes y son un desperdicio para la nación.

    La planeación estratégica requiere que la alta gerencia tenga claridad de rumbo para que a partir de allí el resto de la organización se sume para dar los resultados deseados.

    Para ello, Peter Drucker introdujo la administración por objetivos en 1954. https://www.investopedia.com/terms/m/management-by-objectives.asp. Ésta consta de cinco pasos:

       1.   De la misión y visión de la empresa, se fijan los objetivos estratégicos.

    2.  Estos se traducen en objetivos para los empleados los cuales deben ser específicos, medibles, aceptables, realistas y acotados en el tiempo.

      3.    Se invita a los empleados a que fijen sus objetivos individuales, partiendo de los determinados por la gerencia.

      4.    Se vigila el avance hacia el logro de los objetivos.

    5.    Finalmente se evalúa el desempeño del empleado, se le premia o castiga, según sea el resultado y se le da retroalimentación sobre su desempeño.

    Las empresas establecen objetivos, indicadores de desempeño y metas en aspectos tales como volumen de ventas, generar utilidades, generar flujo de efectivo, tener liquidez, no sobrepasar cierto apalancamiento, lograr participación en el mercado, etc...

    Para las instituciones de gobierno esto no resulta tan sencillo. Por ejemplo, ¿cómo saber si se está reduciendo la corrupción si se carecen de indicadores adecuados?   

   En el sexenio de Fox se establecieron las metas presidenciales y en el de Calderón se implantó el presupuesto basado en resultados (Ver libro de Enrique Abedrop https://www.iexe.edu.mx/editorial/presupuesto-basado-en-resultados).

    Pero la incorrecta aplicación de ambas herramientas no hizo más eficiente al gobierno, quien le ha quedado a deber a la población en tareas clave como crecimiento de la economía, empleo, educación de calidad, seguridad pública, salud para todos, combate a la corrupción, etc…

   Esto sucede por varias razones:

     1.    Los objetivos, metas e indicadores usados no son los apropiados para lograr lo que la población quiere de las instituciones.

      2.    El fijar objetivos  termina siendo un ejercicio burocrático más.

      3.    Los objetivos de la institución no se traducen en objetivos para los servidores públicos encargados de lograrlos.

     4.    Las evaluaciones al desempeño de los funcionarios, cuando las hay, no reflejan lo que la institución requiere de ellos y son mero trámite.

      5.    Se simulan objetivos retadores y todos cumplen al 100%.

     Tampoco hay un buen sistema de rendición de cuentas y por lo tanto no hay consecuencias para los funcionarios incumplidos. Se carece también, a diferencia de la iniciativa privada, de un sistema de estímulos que premie a los buenos servidores públicos en todos los niveles.

     No solo no se cuenta con objetivos adecuados, sino que tampoco existen los procesos necesarios para dar resultados. Cuando cambian las administraciones, a veces cambian objetivos, pero no se cambia la forma de trabajar y se continúan las inercias del pasado.

     Es como si a un fabricante de plumas desechables se le pidiera de pronto que empezara a producir plumas de lujo o a la Secretaría del Trabajo que genere empleo, tarea para la cual no fue diseñada.

    Una de las críticas que se hacen a la administración por objetivos es que los empleados están dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de alcanzarlos, cayendo en prácticas poco éticas.

     Un caso reciente durante la pandemia es el tener como objetivo el mantener el mayor número de camas disponibles en los hospitales. Por ejemplo, para lograr ese objetivo, solo se aceptan pacientes de COVID en los hospitales, muriendo en la calle o en la casa personas con otras enfermedades. O solo se aceptan pacientes con síntomas avanzados de COVID, cuando ya es muy tarde para salvarlos.

    Un objetivo más obvio para el sistema de salud hubiera sido el tener el menor número de contagiados, identificándolos con pruebas masivas y aislándolos y, por lo tanto, tener menos pacientes en hospitales y menos muertes. Se optó por tener camas disponibles.

    Un buen gobierno, como cualquier otra organización, requiere buenas técnicas de administración y para ello requiere expertos en dirección de organizaciones que conozcan y apliquen con eficacia técnicas como la dirección por objetivos, con lo cual, se podrían lograr resultados que satisfagan a la población.

 ________________________________________________________________

http://www.heraldo.mx/tag/todo-terreno/                         Twitter: @octaviodiazg


29 de agosto de 2020

CENTRALISMO DE NUEVO

 

Por: Octavio Díaz García de León.


   La idea: Desde que los aztecas dominaron Mesoamérica, el territorio que hoy es nuestro país ha sido gobernado desde la Ciudad de México. Ha habido rebeliones contra el dominio del centro y secesiones:  fallidas unas y exitosa otra, de estados de la república. Hoy nuevamente, algunos gobernadores se manifiestan contra las políticas dictadas desde el centro, pero no tienen la fuerza para contrarrestarlas.  

 

     La centralización del poder gubernamental en nuestro país, lleva ya siete siglos. Los aztecas fundaron su ciudad en 1321, en un islote en medio del lago de Texcoco, a la que llamaron “Ombligo de la Luna” o México y a partir de allí la convirtieron en el centro de su imperio.

   Tras la conquista, los españoles asentaron allí su capital, gobernando a la Nueva España desde el Palacio Virreinal, erigido sobre los restos del palacio de Moctezuma Xocoyotzin y donde hoy se encuentra el lujoso Palacio Nacional. En siete siglos, no solo se ha gobernado el territorio nacional desde la misma ciudad sino prácticamente desde el mismo predio, el cual abarca 40 mil m2 y es ahora residencia del presidente de la Republica.  

   Ya independiente, en la primera mitad del siglo XIX, México osciló entre la república federal y la república centralista. En esos vaivenes, se separó el estado de Texas mientras que Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Zacatecas y la península de Yucatán lo intentaron sin éxito.  Después de la intervención francesa, Juárez y Díaz consolidaron una república federal en el papel, pero en los hechos con un gobierno central poderoso dirigido desde Palacio Nacional. Juárez incluso vivió allí.

   A pesar de que la Revolución se originó en los estados, primero contra el gobierno de Díaz y luego contra el de Huerta, acabó consolidándose dos décadas después en un centralismo absoluto bajo el dominio del PRI, ejercido desde la Ciudad de México, periodo al que el historiador Krauze llamó la “Presidencial Imperial”.

    Esto cambió con la llegada de la alternancia en el poder. Los presidentes Fox y Calderón ya no tuvieron  una “Presidencia Imperial”, sino una presidencia acotada,  con un congreso adverso y con mayoría de gobernadores del PRI.

    Por ello, el centro de gravedad se trasladó en algunos aspectos a los estados y eso permitió que en 2012 el PRI volviera a ganar las elecciones presidenciales en un movimiento apoyado por los gobernadores de ese partido, encabezados por el del Estado de México, Peña Nieto, quien, sin embargo, ya no pudo consolidar una presidencia imperial.

    Hoy tenemos al presidente López Obrador, con un mandato poderoso que está fortaleciendo al centro como no se veía en muchos años, apoyado por una mayoría en el Congreso y en los estados. Ese mandato se logró mediante tres campañas presidenciales, años de recorrer todos los rincones del país y estar en contacto con gran parte de la población, lo cual le dio una enorme base de apoyo popular.   

    Recientemente un grupo de gobernadores provenientes de partidos de oposición han pedido un nuevo pacto fiscal para que los estados tengan acceso a más recursos y evitar que estos se vayan a proyectos que no benefician a la población de sus estados, como las enormes inversiones que se están haciendo en el sureste de México.

    Pero hay que recordar que la Cámara de Diputados, los representantes de los estados, son quienes asignan dichos recursos. Hoy en día, el partido del presidente es quien decide, porque así lo decidió la población con su voto y los recursos se irán a los proyectos del presidente y no a donde prefieran los gobernadores.   

    Los gobernadores se enfrentan a una pérdida de poder dictada por sus propios ciudadanos. Si quisieran inclinar la balanza hacia una mayor descentralización en la toma de decisiones, tendrían que disputar esa base de apoyo que tiene el presidente y ello eso solo se logra con gran cercanía a las personas, sensibilidad a los problemas locales y capacidad para dar buenos resultados.

   Negociar con el presidente una mayor descentralización, es solo reconocer quien tiene el poder de decisión sobre los asuntos que les interesan a los gobernadores. En lugar de seguir ese camino, donde no hay incentivos para ceder poder, deberían buscar ese apoyo entre sus gobernados, para elegir diputados que apoyen su visión descentralizadora.

  Por otra parte, hay dos aspectos peligrosos que buscan impulsar la descentralización y que habrá que evitar a toda costa: 1. La delincuencia organizada requiere que no haya intervención del centro para aprovecharse de las débiles estructuras locales y dominar las regiones donde opera y 2. El que gobiernos locales se conviertan en cleptocracias, con el fin de enriquecer a sus funcionarios, como ya ocurrió con un buen número de gobiernos estatales.  

    El poder se está concentrando nuevamente con fuerza en Palacio Nacional. Si se quiere un nuevo pacto federal, los estados y sus gobernadores tendrán que fortalecer sus propias instituciones y realizar una mejor labor para ganarse el apoyo de la población que hoy apoya, más bien, a un presidente popular.  

 

http://www.heraldo.mx/tag/todo-terreno/                         Twitter: @octaviodiazg


15 de agosto de 2020

LA ESTUPIDEZ

 

Por: Octavio Díaz García de León.

“El número de necios es infinito”

Eclesiastés, I, 15


    La idea: El ser humano no siempre actúa en su mejor interés. La historia y la vida cotidiana están llena de hechos absurdos que dan cuenta de la irracionalidad de las personas y de aquello que hemos denominado su estupidez. Y esto afecta a todos los grupos humanos ya que la estupidez no es característica de determinado grupo de personas. ¿Cómo podremos superarla?

  La Real Academia Española define a la estupidez como “Torpeza notable en comprender las cosas”,  aunque en este artículo me refiero al actuar contra el propio interés de la persona y de quienes le rodean. No abundaré con  ejemplos en estas líneas porque eso es materia de una enciclopedia.

     La historiadora Bárbara Tuchman menciona que “un fenómeno destacado a través de la historia, sin distinción de lugar o periodo, es el que los gobiernos persigan políticas contrarias a sus propios intereses”.   Y se pregunta “¿Por qué los altos funcionarios actúan tan frecuentemente en sentido contrario a lo que señala la razón y a lo que sugiere el ilustre interés propio?”

      Menciona algunos ejemplos: El Caballo de Troya, ¿por qué tenían que meterlo los troyanos a su ciudad? ¿Por qué Carlos XII, Napoleón y Hitler cometieron el mismo error de invadir Rusia a pesar de las experiencias previas? ¿Por qué los aztecas  sucumbieron ante unos cuantos  aventureros españoles,  a pesar de ser guerreros formidables y haberse dado cuenta que sus enemigos no eran dioses?  (https://www.hislibris.com/la-marcha-de-la-locura-barbara-tuchman/)

  Carlo Maria Cipolla, en su libro “Allegro ma non troppo” (https://es.wikipedia.org/wiki/Allegro_ma_non_troppo) habla de las leyes de la estupidez. Estas son: Siempre se subestima el número de estúpidos.  La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de sus características personales. Un estúpido ocasiona pérdidas a otras personas, mientras que él no gana nada e incluso pierde. Las personas que no son estúpidas siempre subestiman el poder de hacer daño de los estúpidos. Una persona estúpida es la persona más peligrosa. La matriz que desarrolla en su libro para ilustrar las consecuencias de las acciones de las personas,  es ingeniosa y muy cierta.

     El caricaturista Scott Adams con su personaje Dilbert (https://dilbert.com/) lleva más de 30 años viviendo, literalmente, de la estupidez. En sus tiras cómicas se ha dedicado a caricaturizar lo que ocurre en las grandes empresas en cuanto a decisiones  absurdas que toma la gerencia y como los empleados de dichas compañías tienen que hacer para sobrevivir a esas ocurrencias.

      Desde la aplicación de la última moda en la administración de empresas hasta la eterna lucha por reducir gastos a costa de los empleados, quienes ven reducidos  sus espacios de trabajo hasta niveles ridículos y siempre están amenazados con ser despedidos.

     También hace burla de cómo se mata la creatividad de los empleados y se les somete a una serie de trabajos sin sentido.  Como bien lo señala en la portada de uno de sus libros: “No soy anti-empresarial, soy anti-estupidez.”  

     ¿Por qué gente inteligente y con preparación, cuando ocupan puestos de alta responsabilidad realizan tantas tonterías? Y eso no es lo peor, ¿por qué personas igualmente inteligente, con estudios y experiencia está dispuesta a realizar las idioteces que les piden sus jefes, sin chistar?

     En general,  existe un miedo a “hacer olas” y se hacen las cosas aunque sean necedades. Se evita aparecer como “rebelde” y se prefiere “navegar”,  fingiendo aceptación de las instrucciones, por mas que estas sean absurdas. Todo esto con tal de conservar el trabajo. Se aprende a ser sumiso y a agachar la cabeza.

     Por otra parte, las altas jerarquías, suelen ser poco tolerantes a la crítica interna. Los jefes creen que por tener esa posición,  deben saber más que sus subordinados,  así hayan llegado allí sin ninguna experiencia previa o sin capacidades directivas,  por no haber dirigido instituciones.

    Además, dos aspectos refuerzan esas actitudes: Las burbujas: grupo de personas que los rodean y no permiten que nadie se les acerque. Los anticuerpos: cuando alguien logra penetrar la burbuja, lo atacan como si fuera un extraño enemigo y los  acaban expulsando del grupo. Así, los jefes se aíslan y no hay quien les diga: “El Rey va desnudo”.

     No hay remedio fácil contra la estupidez como muestra la evidencia. Pero se podría  empezar por ser autocrítico: saber cuándo los prejuicios se sobreponen a los hechos y la razón; cuando la testarudez lleva a extremos que  pueden perjudicar a todos y a sí mismo.

     También ayuda abrirse a la crítica externa, no importa de donde venga. Saber escuchar y estar dispuestos a usar la razón por encima de los prejuicios. Dejar de creer en ideologías como acto de fe y cuestionar las ideas preconcebidas.

    La humildad y el reconocimiento de nuestras limitaciones son importantes, aspecto que enfatiza Carlos Llano en su libro “Humildad y Liderazgo” https://www.carlosllanocatedra.org/humildad-y-liderazgo-rese%C3%B1a).

     Pero lo más importante es no quedarse callado ante lo que se percibe como una estupidez. El silencio de los inteligentes es tanto o más dañino que las acciones de los estúpidos.

 

http://www.heraldo.mx/tag/todo-terreno/                         Twitter: @octaviodiazg


1 de agosto de 2020

LA PESTE HOY


 

“Sin embargo, cuando se ve la miseria y el sufrimiento que acarrea, hay que ser ciego o cobarde para resignarse a la peste.”

 “Muchos de los enfermeros y de los enterradores, al principio oficiales y después improvisados, murieron de la peste.”

Albert Camus

Por: Octavio Díaz García de León.

                                  

   El doctor Bernard Rieux, el personaje central de la novela de Albert Camus, La Peste,  se encuentra una mañana de abril una rata muerta en la escalera de su edificio, en un lugar donde no debía haber ratas y, mucho menos, muertas.

    Unos días después,  ya son miles las ratas sin vida que aparecen por toda la ciudad ante el horror de sus habitantes. Pero eso no es lo peor. La gente empieza a enfermar y  luego morir a causa de una extraña enfermedad cuyos signos son visibles y aterradores.

    La ciudad de Orán en Argelia,  donde se desarrolla la novela, va adquiriendo  conciencia lentamente del problema. Al principio no lo toman en serio, pero el número de enfermos y fallecidos crece inexorablemente.

    Nadie se atreve a ponerle nombre a la enfermedad hasta que la evidencia los vence: se trata de la peste. La legendaria enfermedad que cobró la vida de la tercera  parte de la población europea en la Edad Media y causó  alrededor de doscientos millones de muertes.

    Las autoridades aún no lo creen, vacilan para tomar medidas estrictas de aislamiento de los contagiados,  mientras la enfermedad se extiende. Finalmente se deciden por decretar el cierre de la ciudad para ponerla en estricta cuarentena.

    Al protagonista le toca atender a un sinnúmero de enfermos y ser testigo de cómo la enfermedad va matando al azar, sin un patrón claro. La enfermedad inicia, ataca con síntomas terribles, luego parece que hay mejoría y a continuación una recaída de la que algunos se salvan y otros saben que, irremediablemente, morirán.

    En su novela,  Camus plantea el absurdo de la vida y su falta de sentido,  pero intenta buscar el antídoto a ambas realidades  a través de  la solidaridad de las personas que combaten la peste.

    También desfilan por la novela, el personaje  que desea huir de la ciudad pero no tiene escapatoria, el comerciante que le viene muy bien la peste porque se dedica a hacer negocios para enriquecerse y los políticos a quienes los rebasa la epidemia, entre otros.

    Sin duda, los héroes de esta novela son los médicos y las personas que desinteresadamente los apoyan,  quienes se unen para combatir a la peste, de la mano del Dr. Rieux. Ellos se dedican a buscar y atender a los enfermos, porque reconocen que  “… puesto que la enfermedad estaba allí, había que hacer lo necesario para luchar contra ella. …” porque,  “… es cosa de todos.”

    Nuestra peste de hoy se llama SARS-CoV-2 y a semejanza de la novela, el combate a la misma está llena de trabajadores de la salud que se juegan la vida todos los días por tratar de salvar a sus semejantes. Para ellos,  cada enfermo tiene cara, nombre, historia  y familia. Cada enfermo es una persona que hay que cuidar, no una estadística abstracta que se divulga diariamente.

    Decenas de miles de doctores y personal que los apoya,  están construyendo la historia heroica de esta pandemia. Enfrentada sin los equipos de protección adecuados para protegerse y sin suficientes insumos, equipos e instalaciones que les permitan salvar vidas.      

    El protagonista de La Peste, el doctor Rieux,  logra sobrevivir a la epidemia pero desafortunadamente en México,  cientos de trabajadores de la salud no podrán decir lo mismo. Nuestro país presenta uno de los más altos índices de fallecimientos de personal de la salud. https://www.infobae.com/america/mexico/2020/07/14/mexico-es-el-quinto-pais-con-mas-personal-medico-fallecido-por-covid-19-amnistia-internacional/.   Entre ellos,  el pasado  26 de julio falleció por COVID-19, Jesús Enrique Grajeda,  Secretario de Salud del Estado de Chihuahua.   

   Quizás habría que empezar por hacer un monumento con los nombres y retratos de cada uno de los trabajadores de salud que fueron víctimas de esta enfermedad, porque no tuvieron el apoyo necesario para salvar su vida y con ello,  la de muchos otros.

    Pero no es suficiente, porque la pandemia sigue su curso y cada vez hay más infectados y muertos. Les debemos  apoyo a estos trabajadores, no solo de carácter material para que hagan mejor su trabajo de salvar vidas, sino emocional, psicológico, de seguridad a sus personas y familiares y remuneraciones que compensen su esfuerzo. Pero también, como en la novela de Camus, con trabajo voluntario para apoyarlos.

    Camus utiliza su novela para tratar de encontrar respuesta al absurdo de la vida cuando las certezas del pasado han dejado de funcionar.  Ahora nos toca encontrarle sentido a algunos de los absurdos que nos toca vivir y  Camus propone encontrarlo en la solidaridad.

   Esa solidaridad que, en gran medida, aún les debemos a los médicos y a todos los trabajadores de la salud, hombres y mujeres generosos,  que están dispuestos a enfrentar la muerte,  para que no mueran nuestros enfermos. 

 

 http://www.heraldo.mx/tag/todo-terreno/                        Twitter: @octaviodiazg


19 de julio de 2020

UNA REFLEXIÓN SOBRE LA CORRUPCIÓN

 

¨Tenemos que atacar los actos individuales de corrupción.

Ese es el enfoque necesario. Ir tras esos individuos.”

Peter Eigen

           Por: Octavio Díaz García de León               

   La idea: Existe un clamor popular contra la corrupción derivado de los excesos del sexenio anterior y una gran aceptación por combatirla como se ha propuesto.   Sin embargo, habría que moderar las expectativas ya que la corrupción continuará estando entre nosotros por mucho tiempo y el abatirla es una lucha de largo plazo.

    El concepto de corrupción ha ido cambiando. Por ejemplo, en la Nueva España  la venta de cargos era  legal, aunque no faltaban quienes vieran en este sistema algo injusto ya que privilegiaba, no al que lo merecía,  que en ese caso era haber nacido de cuna noble, sino al que pagaba más por un puesto. Hoy en día eso se considera un acto de corrupción. (https://www.cambridge.org/core/books/corruption-and-justice-in-colonial-mexico-16501755/F495BBF52DFE0441B927DB4A0254B1F8)

   El problema de la corrupción en la actualidad se puede entender a partir del fenómeno que se da cuando los dueños de una empresa o los ciudadanos,  delegan en administradores y gobernantes la conducción de un negocio o de un gobierno.

 Los intereses de dueños y administradores son diferentes. Simplificando, los dueños querrán tener más ganancias y los administradores querrán ganar más dinero. Ambos objetivos se contraponen.

    A este fenómeno se le ha estudiado como el problema Agente-Principal,  cuando al existir intereses divergentes, el Principal tiene dificultades para supervisar al Agente o no tiene mecanismos suficientes para que este actúe en favor de los intereses del Principal. Para resolverlo se han desarrollado mecanismos de gobernanza.

   En el sector público el reto es mayor. Los ciudadanos rara vez se ven como “dueños“ a pesar de que ellos son los que aportan los recursos  con impuestos.

   Esto se debe a las múltiples barreras que existen entre gobierno y ciudadanos las cuales generan indiferencia y alejamiento por parte de estos últimos. Por ejemplo: dificultades para acceder y entender la información técnica, la complejidad del entramado jurídico en que opera el gobierno, la costumbre asistencialista que desincentiva la crítica al gobierno mientras este otorgue recursos, etc. 

    De esto se aprovechan los malos funcionarios quienes administran al gobierno como si los recursos fueran suyos.  

   De esta indiferencia por una parte y abuso por la otra, surge la corrupción. Transparencia Internacional define a la corrupción como “El abuso del poder público confiado a una persona para obtener un beneficio personal”.

   ¿Qué tan grande es la corrupción? Existen diferentes formas de medir la corrupción: Percepción (Transparencia Internacional): mediante encuestas se pregunta qué tanta corrupción perciben en base a una escala subjetiva. Experiencia (INEGI): se pregunta  a las personas si han sido víctimas de un acto de corrupción y cuanto han pagado por él. Diferencias: en una obra, adquisición o proyecto  se calcula cuánto hubiera costado con parámetros de mercado  y cuánto costó en realidad. Del sobreprecio pagado, se estima que una parte es por corrupción. Ningún método es muy preciso ya que se trata de un fenómeno clandestino muy difícil de medir.

   Se ha especulado sobre  las causas de la corrupción. No se trata de un problema cultural o genético. Se da por el deseo de enriquecimiento de los funcionarios corruptos. Puede ser solo para complementar la quincena en el caso de algún funcionario menor o para hacer ricos a varias generaciones de descendientes, como en el caso de los ex gobernadores Duarte. Por su parte,  contribuyen a la corrupción los particulares que prefieren evitar una multa, agilizar un trámite u obtener un contrato.

    Principalmente se propicia por la impunidad y falta de controles adecuados para evitar la corrupción.

   Las empresas han desarrollado mecanismos de gobernanza cada vez más eficaces pero  el sector público se ha quedado rezagado. Y no por carencia de leyes, normas, entidades fiscalizadoras y otro tipo de mecanismos, sino por ineficaces.

   Estas leyes y normas en su mayoría dificultan la actuación de los servidores públicos,  pero no han servido para abatir la corrupción. También se han renombrado y creado numerosas instituciones con ese propósito: desde una Fiscalía Anticorrupción hasta un barroco y extenso Sistema Nacional Anticorrupción, las cuales no  han incidido en abatir la impunidad  ni la corrupción.

    Quizá lo más eficaz es crear una agencia anticorrupción  con total autonomía que permita detectar vínculos y seguir la pista del dinero que beneficia a funcionarios y particulares corruptos, para con esa información y pruebas, producir  expedientes que permitan judicializar los casos.

  También existe la corrupción estratégica en donde países con intereses geopolíticos utilizan a la corrupción para impulsar sus intereses. Por ejemplo,  aquellos orientados a apoderarse del sector energético de otros países, tal y como ocurrió en Ucrania. La corrupción también puede convertirse en una amenaza a la Seguridad Nacional y se requieren sistemas de contrainteligencia para combatirla. (https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/2020-06-09/rise-strategic-corruption)

   La corrupción no va a desaparecer en el corto plazo porque ésta ya permea en grandes segmentos de la sociedad. Quizá hacen falta cuatro ingredientes fundamentales: Un marco legal adecuado,  una agencia independiente para combatir  la corrupción que sea realmente eficaz,  voluntad política para llegar hasta las últimas consecuencias sin importar  de quien se trate y una sociedad civil participativa y alerta que vigile, denuncie y presione a las autoridades.

_____________________________________________________________

http://www.heraldo.mx/tag/todo-terreno/                        Twitter: @octaviodiazg



5 de julio de 2020

NO VOLVER AL PASADO



¨El futuro y lo lejano sean para ti la causa de tu hoy”

Friedrich Nietzsche

Por: Octavio Díaz García de León.

     La idea: Es bueno aprender de la historia. El avance de la humanidad se basa en la acumulación de experiencias y conocimientos de incontables generaciones de seres humanos. Pero no se debe construir al futuro queriendo regresar al pasado,  sino aprovechar las lecciones de la historia para,  partiendo del  presente y  entendiendo su dinámica,  alcanzar un futuro que supere lo anterior.

       El profesor Correa , de la Universidad de Las Américas en Chile,  dice que “…la Historia para Nietzsche no debe ser entendida como un conocimiento que determine el actuar humano – el historicismo -, pues de esa manera se constituiría en una enfermedad que paralizaría el actuar humano” y cita al filósofo: “El conocimiento del pasado en todos los tiempos no es el de desear sino cuando está al servicio del futuro y del presente y no cuando debilita al presente, cuando desarraiga los gérmenes vivos del porvenir…”. Correa concluye: “Según Nietzsche las verdades históricas son ficciones; a la vez, estas constituyen interpretaciones y toda interpretación es perspectiva” (http://intushistoria.uai.cl/index.php/intushistoria/article/view/98).

    Nietzsche,  entonces,  propone que la historia se ponga al servicio del futuro para construirlo, no pensando que la historia obedece a reglas o leyes sino como  narrativas basadas en interpretaciones que puedan aportar a la construcción del por venir deseado.

    Así, algunos líderes utilizan a  la historia como una herramienta para impulsar sus visiones de futuro. El riesgo puede ser que se privilegie una visión idílica de un pasado que no existió y se promueva un retorno a una Edad de Oro que es pura ficción.

    Steven Pinker nos hace ver que vivimos la mejor de las épocas posibles gracias a la vigencia de la Ilustración que se basa en la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso, por lo que cualquier época anterior tiene severas desventajas comparada con el presente.

    Por ejemplo, para enfrentar la pandemia de gripe “española” de hace un siglo, nuestros abuelos solo contaban con el cubrebocas. Nosotros,  para enfrentar la pandemia de COVID-19, además de cubrebocas,  tenemos la posibilidad de obtener una vacuna en un plazo corto, desarrollar antivirales  eficaces para combatirla y tecnología, para identificar los patrones de movilidad de cada persona que cuente con acceso a internet o a un teléfono celular, con lo cual sepamos con quienes y cuándo estuvo en contacto un enfermo, para que, en caso necesario, avisar al resto para que se hagan pruebas y se encierren. 

   Entonces, querer regresar al pasado no es lo conveniente ya que la evidencia muestra que  no fue mejor que el presente. Lo adecuado será  partir de lo ya avanzado, corrigiendo lo que no funciona.

    Hay que mirar al pasado para aprender de él pero no para repetir una historia que ya no es dable revivir. Construir el futuro a partir de lo ya logrado implica conocer muy bien lo que se ha hecho para no reinventar el hilo negro ni cometer los mismos errores. Hay que mirar a la historia para aprender, no para repetirla.

     La construcción del porvenir es una tarea sumamente compleja que requiere el entender la dinámica con la que se mueve una sociedad para poder dirigirla hacia la consecución de sus objetivos. Este proceso no es lineal ni determinista, ni obedece a las “leyes” de  la historia. Se trata de dirigir un sistema donde interactúan millones de personas  y donde influyen el azar y la incertidumbre.

    Para ilustrar esta complejidad y lo inesperado que suelen ser los resultados hay que recordar lo que dice la Teoría del Caos. Para ella, un pequeño cambio en los valores iniciales de las variables en las ecuaciones que intentan predecir algún comportamiento complejo puede dar un resultado radicalmente diferente e inesperado.

    Se suele simplificar esto con la imagen de que el aleteo de una mariposa puede provocar un huracán al otro lado del mundo. O para ponerlo al día, una  persona en China que disfrutó los placeres culinarios de un murciélago, está ocasionando una pandemia mortífera y una enorme depresión económica mundial.

    Construir un futuro deseable para la sociedad no es un problema de objetivos. Todos coinciden en buscar una calidad de vida que propicie el bienestar y la felicidad mediante bienes materiales que satisfagan  las necesidades de cada quien y tener servicios de primera por parte del Estado  en salud, educación y seguridad pública.  

   La dificultad estriba en cómo lograrlos. Con el enfoque y herramientas adecuadas, una sociedad puede construir un porvenir exitoso y en estos tiempos de crisis, sobrevivir y adaptarse. Para resolver nuestros problemas inmediatos  hace falta usar los elementos que nos entregó la Ilustración, no querer regresar a un pasado utópico e irrepetible. La humanidad puede seguir su camino de progreso, de la mano de la Ilustración. ____________________________________________________________

http://www.heraldo.mx/tag/todo-terreno/                 @octaviodiazg