22 de febrero de 2013

METEORITOS Y COSMOLOGÍA





    Justo cuando ya se había creado gran expectativa por el encuentro cercano con la Tierra este 15 de febrero del asteroide 2012 DA14, nos enteramos  que unas horas antes cayó  uno más pequeño en Rusia causando fuertes daños. El 2012 DA14 es una roca de  46 metros de diámetro con una masa de 130 mil toneladas, viajando a una velocidad de 7.8 Km/seg. y pasó a 27000 Km. de la Tierra. Los científicos ya habían  calculado con precisión la trayectoria de este asteroide y pronosticaron acertadamente  que no impactaría a  la Tierra. Sin embargo,  si un objeto de esta magnitud  cayera sobre la Tierra la fuerza del impacto equivaldría a 2.5 megatones de energía – equivalente a 150 bombas atómicas como la de Hiroshima - similar al meteorito que cayó en la región de Tunguska, Siberia, en 1908 y que arrasó 2,200 kilómetros cuadrados de bosque. Hubiera podido destruir una ciudad del tamaño de Aguascalientes.

        Por lo que respecta al meteorito que cayó en Chelíabinsk a 1500 Km al este de Moscú el pasado 14 de febrero,  este  se desintegró en su mayor parte en la atmósfera viajando a 30 Km/seg  pero parece ser que algunos fragmentos alcanzaron a llegar a Tierra y lo que  causó más destrucción fue el choque sónico, ya que esta roca de una 10 mil toneladas de peso y 17 metros de diámetro, explotó con una fuerza de 500 kilotones  o sea 30 veces la bomba de Hiroshima  lo cual destruyó ventanas y causó  daños en edificios hiriendo a 1200 personas. Otro caso famoso es el del meteorito que se impactó en Chicxulub, Yucatán hace 65 millones de años el cual  tenía  alrededor de 10 Km. de diámetro y que   ocasionó  la desaparición de los dinosaurios.

        Ante la amenaza potencial para la Tierra de estos cuerpos celestes,  hoy en día existen programas de monitoreo de  asteroides de órbita cercana a la Tierra que podrían entrar en colisión con ella y se está desarrollando la tecnología para destruirlos en caso necesario gracias a los conocimientos astronómicos y a la tecnología espacial.  Pero el desarrollo de estas ciencias  tomó 2,200 años y estuvo obstaculizado por el oscurantismo y los prejuicios filosóficos y religiosos. Los griegos tenían ya la solución al enigma del cielo hace 2,600 años.  Heráclides aseguró que la Tierra giraba sobre su eje y Aristarco que la Tierra y los planetas giran alrededor del Sol. Pero tuvieron que pasar 17 siglos para que Copérnico redescubriera este fenómeno.

        Como dice Arthur Koestler en su libro “Los Sonámbulos”, “De Platón y Aristóteles en adelante la ciencia natural empieza a caer en el descrédito y la desintegración”. A partir de ellos el Cosmos se convirtió en un sistema de esferas perfectas que giraban alrededor de la Tierra. Pero había algunos objetos que no obedecían a esta teoría: los planetas. Para explicar sus extraños movimientos en el cielo se fueron agregando esferas a las esferas hasta tener un modelo del cosmos sin ninguna conexión con la realidad física.  Fue hasta que Copérnico con muchos temores (en aquella época la herejía se pagaba con la vida) y contra el dogma vigente dijo que el Sol y las estrellas están fijos pero la Tierra y los planetas giran alrededor del Sol;  y la Luna alrededor de la Tierra. Asimismo dijo que la Tierra rota sobre su propio eje lo que explica la revolución aparente del firmamento. El siguiente gran avance lo da Johannes Kepler  basado en las observaciones de Tycho Brahe;  desarrolla sus tres leyes del movimiento de los planetas: 1. Los planetas se mueven alrededor del Sol  en órbitas elípticas, uno de cuyos focos lo ocupa el Sol. 2. Los planetas no se desplazan por sus órbitas a velocidades uniformes y proporciona la manera de calcularla. 3. Los cuadrados de los periodos de revolución de dos planetas son proporcionales a los cubos de sus distancias medias al Sol. Esta última nos dice por ejemplo que dada la distancia de Saturno y de la Tierra al  Sol, Saturno tarda 27 veces más en dar la vuelta al Sol que la Tierra. (En realidad tarda 30 por otras razones). Galileo perfecciona el telescopio y descubre cuatro satélites de Júpiter y le da un gran empuje al sistema Copernicano para que finalmente Newton llegue a realizar la gran síntesis de todos estos descubrimientos y enuncie la Ley  de Gravitación Universal con lo que hoy los astrónomos pueden predecir con gran exactitud la trayectoria de los cuerpos celestes que se mueven a velocidades relativamente bajas respecto  a la velocidad de la luz. La siguiente revolución en la Cosmología la produciría Einstein con lo que nuestro conocimiento del Universo ha llegado a niveles insospechados.

       La Humanidad ya tiene la posibilidad de evitar el impacto de un asteroide en la Tierra, cosa impensable hasta hace pocos años. Así, los seres humanos no sólo tienen la  capacidad de autodestruirse con sus conocimientos sino de salvarse de catástrofes antes inevitables. Por lo pronto los dos asteroides que nos visitaron estos días fueron un aviso de que debemos acelerar el desarrollo de la tecnología para evitar que algún otro más destructivo impacte la Tierra.


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