12 de agosto de 2016

EL ORIGEN DE LA VIOLENCIA


Por: Octavio Díaz García de León

Versión Heraldo de Aguascalientes

     Vemos con frecuencia en las noticias que ocurren actos de violencia extrema. Recientemente un alcalde en Michoacán ordenó matar a 10 personas por motivos que no están claros, pero probablemente relacionados con temas de delincuencia organizada y narcotráfico. Según testigos, él personalmente los conduce al lugar donde morirán, ordena la ejecución que ocurre bajo su supervisión y luego manda incinerar los cadáveres.   El alcalde de Iguala ordena la detención, muerte y la desaparición de los cadáveres, de 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa por motivos tampoco aclarados. Cerca de 20 mil personas son asesinadas cada año en nuestro país, sin quedar claros los móviles y mucho menos saber quiénes fueron los culpables. La violencia contra las mujeres y la violencia intrafamiliar son un problema grave y también ocupan espacio en las noticias. Pero nada o muy poco se habla de la violencia contra los niños a pesar de que en la mayor parte de los hogares se ejerce esa violencia que llaman “educación”, muchas veces a base de golpes.

     Muchos escritores e investigadores han intentado desentrañar cual es el origen de la violencia en los seres humanos y el porqué de tanta crueldad y abuso contra sus semejantes. Entre ellos, la psicoanalista Alice Miller, quien escribió 13 libros atribuyendo el origen de la violencia al maltrato a los niños desde muy pequeños, en nombre de lo que ella llama pedagogía negra en donde el maltrato se justifica por “su propio bien”.

      Miller, de origen polaco y judío, sobrevivió a los nazis para ir a estudiar en la Universidad de Basilea en Suiza, donde obtuvo sus doctorados en filosofía, psicología y sociología para luego estudiar y practicar el psicoanálisis. Según Miller, el origen de la crueldad e incluso enfermedades inexplicables, está en los maltratos que los padres infligen a sus hijos. (http://www.alice-miller.com/es/).

       Desconozco la biografía de los alcaldes de los que hablaba al principio o de tantos otros cabecillas de bandas de delincuentes que actúan con extrema crueldad y no tienen ningún sentimiento de empatía hacia sus víctimas. Pero es evidente que son ajenos a la compasión y por lo tanto pueden infligir sufrimiento a otras personas sin ningún remordimiento. 

       De confirmarse lo que descubrió Miller, es posible que estas personas hayan sido agredidas cuando niños. Por ello, no les importa aplicar crueldad a quien sea para acumular enormes fortunas y comprar grandes casas, condominios, ranchos, autos de lujo, relojes, mujeres y todo lo que les permiten comprar las ganancias obtenidas de sus negocios ilícitos. Pero en el fondo, nada de lo que pueden adquirir los hace realmente felices. Nada de ello tampoco mitiga su crueldad. Allí tenemos el caso del Chapo Guzmán, quien se dejó atrapar al buscar a dos artistas de cine para filmar su propia biografía. Todo ello para obtener el reconocimiento del resto del mundo. Un reconocimiento y afecto que seguramente sus padres no fueron capaces de darle.

     Alice Miller recurre a la psicohistoria para desentrañar los casos de monstruos como Hitler, Stalin, Mao y otros dictadores que fueron capaces de mandar asesinar a millones de personas sin ningún remordimiento. Miller muestra como todos ellos fueron víctimas de abuso extremo a manos de sus padres en la niñez.

     Al niño indefenso, ante el abuso del adulto, no le queda más que crearse una capa de indiferencia para aislarse de aquello que le hiere y se vuelve insensible hacia los demás, incapaz de empatía, amor o solidaridad, a la vez que intenta sacar su odio reprimido dirigiéndolo hacia los que le rodean. Especialmente hacia sus propios hijos. De esta forma la violencia se prolonga a lo largo de generaciones.

     Cuando un padre maltrata a un niño para que no vuelva a realizar determinada conducta, lo que queda en la memoria del niño no es aquello que no debe hacer. Eso lo olvida. Lo que queda es el recuerdo de la agresión que no logra explicarse. Estos recuerdos se entierran en lo más profundo de la memoria de tal forma que es muy difícil hacer conciencia del porqué luego las personas actúan con crueldad.

    No todos los niños terminan siendo verdugos ya cuando son adultos. Muchos de ellos se salvan porque tuvieron la fortuna de encontrar a otra persona que los defendiera o los protegiera de los abusos de los padres. Aquí en Aguascalientes, el empresario Flavio Quintanar ha dedicado un gran esfuerzo personal a rescatar en su casa hogar a más de 40 de esos niños que fueron víctimas indefensas de sus padres y les está dando una nueva vida.

     Pero la violencia contra los niños es legal en México. De los 192 países de las Naciones Unidas menos de 40 países han prohibido el castigo corporal a los niños. En Estados Unidos existen 20 estados que permiten el castigo corporal en las escuelas. En América Latina solo en 8 países está prohibido y México no está entre ellos. Hace falta que se legisle al respecto en nuestro país.
(http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/03/150304_europa_francia_castigos_bofetada_francia_lav)


    Para detener la violencia en nuestra sociedad, hay que empezar por casa. Evitar agredir a los hijos indefensos bajo el pretexto de educarlos. Entender que no se educa maltratando a los pequeños, sino solo les hace guardar resentimientos que se traducirán en violencia contra sus propios hijos y contra quienes les rodean.   __________________________________________________________________
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