5 de diciembre de 2022

ASESINOS DE ESCRITORIO

 

Por: Octavio Díaz García de León

 

Asesinos de escritorio es como describe Dan Gretton en su libro “Yo, Tú, Nosotros, Ellos” a las personas responsables de las decisiones que ocasionan la muerte de miles o incluso, millones de personas desde la comodidad de un escritorio.

 El autor sugiere diez factores los cuales provocan que personas en apariencia normales, incapaces de cometer un crimen con sus propias manos, se vuelvan maquinadores, operadores y cómplices de genocidios y otras barbaridades, escudándose en una posición burocrática aparentemente inocua. Estos factores son:

 1.     Incrementalismo. Las personas van dando pequeños pasos imperceptibles hasta volverse asesinos o genocidas.

     2 .   Normalización y adaptarse a lo que hacen los demás. Resulta muy difícil a las personas ir contra la corriente. Cuando los demás están cometiendo actos ilegales o contra la ética, tales como asesinatos o actos de corrupción, lo más fácil para ellos es seguir la corriente y verlo como algo normal.

    3.     Deshumanización del lenguaje. Cuando a las personas se les cataloga como “judíos”, “conservadores”, “comunistas” o “fascistas”,   se pierde la empatía y la sensibilidad hacia los demás por ser “diferentes”.

   4.   Proceso de abstracción de las víctimas. Cuando los individuos se convierten en cifras, en masas, en estadísticas, se pierde de vista que son personas y,  por lo tanto, se pierde la empatía hacia lo que les sucede.

    5.   Distanciarse del acto de violencia. Entre más lejos se esté de los lugares donde se cometen los crímenes, los asesinos de escritorio se sienten ajenos a lo que les ocurre a quienes condenan a muerte. Eichmann decía que él nunca había matado a nadie por sus propias manos y se quejaba de que lo acusaran de ser asesino, a pesar de haber sido responsable de la muerte de millones de personas.

    6.   Transferir la responsabilidad individual a la autoridad responsable. Una autoridad abstracta toma las decisiones y por lo tanto los individuos que ejecutan lo necesario para que ocurran los crímenes, sienten que no son responsables. Frases tales como: “Lo decidió el gobierno”; “Fue el Estado”; “Fue la empresa la que lo hizo”; “Yo no soy responsable de combatir la corrupción. Eso lo hace la contraloría.”, ilustran esta actitud.

    7.     Compartimentalización del pensamiento. Separa lo que se hace de lo que se piensa. Un sicario pensará que es un buen cristiano mientras comete los perores crímenes. Un político rechazará en su discurso la corrupción, a la vez que incurre en ella. Un empresario puede sentirse muy honesto siendo que soborna y realiza actos ilegales para beneficiarse.

   8.     Cultura del trabajo excesivo y frenesí por dar resultados. Es el caso de los empleados de las empresas que están dispuestos a cometer crímenes con tal de obtener los resultados que les piden. O de los funcionarios del gobierno que están dispuestos a violar la ley con tal de complacer a sus jefes. 

   9.    Priorizar sistemas abstractos por encima de los seres humanos. Los nazis creían necesario limpiar la “raza aria” de las impurezas de otras “razas” y, por lo tanto, había que destruirlas. Actualmente hay empresarios que creen más en las utilidades que en cualquier consideración ética y legal. O bien, existen funcionarios de gobierno que están dispuestos a matar, torturar o encarcelar a los opositores por creer que su ideología debe ser impuesta a la sociedad. Sucede lo mismo con los fundamentalistas religiosos,  como en Irán,  donde los asesinos de escritorio mandan matar mujeres por no usar un velo.                                         

    10. Mirar para otro lado. Ignorar conscientemente el mal. Por ejemplo, los empleados de las empresas que saben que sus jefes están actuando contra la sociedad para obtener un beneficio y no hacen nada al respecto. O bien,  los funcionarios de gobierno que no denuncian a los jefes que roban, cometen crímenes o actos de corrupción.

 Los criminales de escritorio pululan no solo en los regímenes totalitarios. Existen en nuestra sociedad. Sucede con el narcotráfico: los narcotraficantes son auxiliados por banqueros, ingenieros, funcionarios públicos, fuerzas de seguridad y otros, quienes contribuyen a que se cometan los peores crímenes. Ocurre con el sector salud: los funcionarios de ese sector dejaron morir a cientos de miles de personas durante la pandemia solo por darle gusto a sus jefes,  actuando contra toda ética y conocimiento científico, basados en supersticiones.

 Puede suceder con el sistema alimentario mexicano, generando hambruna al prohibir la importación de alimentos por razones ideológicas y no científicas. También ´pasa con los empleados de las empresas que permiten que estas contaminen, tengan condiciones inseguras de trabajo, roben a sus clientes, paguen mal a sus empleados, etc.

 El remedio estriba en desactivar los factores que el Prof. Grotten ha identificado para evitar que se dé este fenómeno de los asesinos de escritorio. Están por todos lados y hay que estar alertas para evitarlo.  

 

 

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