13 de febrero de 2015

LOS LÍMITES DE LA CORRUPCIÓN



Por: Octavio Díaz García de León.
 @octaviodiazg


      Las noticias sobre corrupción, entre ellas el conflicto de interés, no son nuevas y desde hace años ocupan buena parte de las noticias nacionales. Sin embargo,    desde hace cuatro meses se ha desbordado  en la opinión pública la preocupación por estas conductas anti sociales que tanto dañan al país. El caso más reciente fue dado a conocer por el periódico The New York Times en una investigación que reveló las compras de bienes raíces en Estados Unidos que realizó el ex gobernador de Oaxaca José Murat y  su familia, entre ellos su hijo Alejandro ahora Director General del INFONAVIT. 

     Ésta investigación periodística  revela los mecanismos que utilizan personajes de dudosa fama de todo el mundo para adquirir propiedades en Estados Unidos. Crean empresas cuyo único propósito es la adquisición de estas propiedades ocultando a los verdaderos dueños. La preocupación en Estados Unidos es que podría tratarse de casos de lavado de dinero o de personajes perseguidos por la justicia en sus países de origen. El periódico presentó en su extenso reportaje de manera destacada a  cuatro personas originarias de India, Rusia, México y Malasia que adquirieron propiedades muy caras en Estados Unidos y cuya fortuna es de dudosa procedencia. Desafortunadamente México, a través de la familia Murat, está en este selecto club de la sospecha.

     Nuevamente tenemos el caso de un gobernador que se hace de una fortuna inexplicable. Pero esto  ya parece la regla y no la excepción. Por ejemplo,   el actual gobernador Duarte de Chihuahua, el ex gobernador Reynoso de Aguascalientes, el ex gobernador Granier de Tabasco, el ex gobernador Yarrington de Tamaulipas, el ex gobernador Vallejo de Michoacán, el ex gobernador Montiel del Estado de México  etc., etc. Ahora está en curso una investigación que involucra al  hermano del gobernador con licencia de Guerrero, Ángel Aguirre, y a otros miembros de su familia en connivencia con un grupo de amigos cercanos.
 
     Como mencionaba en un artículo anterior, la corrupción no es innata al mexicano,  ni cultural,  sino producto de la debilidad de las instituciones de nuestro país. Quizá  la corrupción se haya  aceptado con resignación debido a la impotencia por evitarla pero se ha convertido ya en un clamor nacional,  incluso en el extranjero,  que se haga algo por combatirla. Algo similar está ocurriendo en materia de seguridad donde la sociedad ya también está alcanzando su límite de tolerancia, ante la incapacidad del  Estado.

    ¿Por qué se está llegando al límite? A las notas que divulga  la prensa todos los días, se suma la experiencia cotidiana de millones de personas, desde aquellas  a las que se les pide soborno en trámites sencillos o violaciones menores a reglamentos,  hasta empresarios honestos de todos los tamaños que son desplazados en contrataciones públicas por empresarios y funcionarios cómplices en compras amañadas. También ha influido en llegar al límite el que se haya desatado recientemente una corrupción avorazada. Como decía en su columna del 13 de febrero en Reforma Manuel J. Jáuregui: “…antes los funcionarios cochambrosos se conformaban con “un módico 10%” de moche, hoy no se mueve un asunto por menos del 30 por ciento ¡de ida y de venida!  Esto es, cuando otorgan el contrato y luego a la hora de liquidar su costo.”

     Los empresarios ya han enfocado sus esfuerzos a combatir la corrupción. Esa es su nueva prioridad. Aunque la seguridad pública no ha dejado de ser gran motivo de preocupación, la importancia del combate a la corrupción ha cobrado relevancia. Recientemente el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) aprobó un Código de Integridad y Ética Empresarial (Ver documento)  y su presidente emitió una importante declaración el pasado 9 de febrero (Ver documento)  para proponer una lucha frontal contra la corrupción. Dice el presidente del CCE: “Los niveles de corrupción existentes, en la percepción pública y en los hechos, la indignación de los mexicanos por la impunidad, el daño que todo esto ocasiona a la confianza social, a la estabilidad institucional y al erario público, además de la imagen del país, son incompatibles con la nación nueva que todos tenemos que seguir construyendo, con el desarrollo de la economía y de la democracia.”   

    Ante este descontento público y los cuestionamientos a nivel internacional que han deteriorado la imagen de nuestro país, urge no solo que se implemente el sistema anti corrupción de inmediato, sino que empiece a dar resultados lo más pronto posible. No importa cual sistema anti corrupción sea. Lo importante es que ya funcione y se vaya perfeccionando con el tiempo. No se trata de diseñar algo perfecto sino de pasar a la acción de inmediato.

     Si no hay una contención a la corrupción, el descontento social va a seguir creciendo de forma tal que  los tres poderes, los tres órdenes de gobierno y los organismos autónomos sufrirán un creciente  desprestigio,  perdiendo  efectividad en su actuar y amenazando incluso a la gobernabilidad.  Seguirle apostando a la pasividad y conformidad de la gente puede ser una receta peligrosa. La primavera árabe se dio sin  aviso y se desencadenó por incidentes aparentemente menores. En México, el otoño pasado ya tuvimos señales de alarma que no hay que dejar pasar.

________________________________________________________________

http://octaviodiazgl.blogspot.mx/ http://heraldo.mx/tag/todo-terreno/                       Correo: odiazgl@gmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario