26 de marzo de 2026

EN BUSCA DE LA MEXICANIDAD

 

 

Por: Octavio Díaz García de León

                                                                 “El mexicano no quiere ser ni indio ni español.

Tampoco quiere descender de ellos.  Los niega.

Y no se afirma en tanto que mestizo

sino como abstracción: es un hombre.

Se vuelve hijo de la nada.

Él empieza en sí mismo”

Octavio Paz (El Laberinto de la Soledad)

 

    El encontrar que es la mexicanidad ha sido una de las grandes preocupaciones intelectuales de los mexicanos.  Es la consecuencia de una historia marcada por la Conquista, la fusión de pueblos, la herencia virreinal, la independencia y el prolongado esfuerzo por construir una nación unificada a partir de una realidad plural.

 Construcción de la identidad nacional

   Durante el virreinato se fue configurando una sociedad nueva, en la que el español se consolidó como lengua predominante, enriquecida por vocablos indígenas, mientras que el catolicismo se extendió mediante un amplio proceso de sincretismo religioso. Esto lo vislumbraron intelectuales del siglo XVI como Sor Juana Inés de la Cruz quien escribió los poemas mas hermosos del idioma español, a la vez que escribió poemas en náhuatl.

   La independencia no resolvió el problema de la identidad nacional. En sus primeras etapas, el movimiento insurgente fue una reacción a la invasión napoleónica de España y en defensa de la monarquía española, antes de transformarse en un proyecto político emancipador, encabezado por criollos que buscaban autonomía y poder propio.

   Tras la consumación de la independencia, México buscó distanciarse del pasado virreinal. Aun así, innumerables instituciones virreinales que reconocían diferencias y privilegios a los diferentes grupos que integraban la sociedad novohispana, prevalecieron hasta la Reforma de los liberales a mediados del siglo XIX, cuando se impuso una concepción igualitaria y abstracta del ciudadano. Como señala Octavio Paz: “La República no está compuesta por criollos, indios y mestizos […] sino por hombres, a secas. Y a solas.” Esta idea refleja la aspiración liberal de eliminar distinciones legales basadas en origen étnico o condición social.

 El mestizaje como explicación de la nación

   A partir del siglo XX y hasta el presente, una de las interpretaciones más influyentes de lo que define la mexicanidad ha sido la del mestizaje, que tiene un fuerte contenido racial al referirse a la fusión de dos “razas”:  indígenas y europeos. Así, el mestizo fue elevado a figura central de la nación. Esta narrativa fue promovida como eje de cohesión e identidad pero a costa de minimizar la pluralidad étnica y cultural del país.

 El problema del concepto de raza

   El concepto de “raza” que en su origen sustentaba el concepto de mestizo,  presenta problemas fundamentales. Surgido en el siglo XIX, este término fue utilizado para clasificar a los seres humanos según características físicas. Sin embargo, la genética contemporánea ha desacreditado esa visión. A nivel de ADN, los seres humanos compartimos aproximadamente más del 99.9% de su material genético, lo que invalida cualquier jerarquización racial. Hoy se reconoce que se trata de una construcción social e ideológica, históricamente empleada para justificar el colonialismo y, en casos extremos, políticas genocidas como las impulsadas por Hitler durante el nazismo.

Vasconcelos y la “raza cósmica”

   José Vasconcelos llevó la idea del mestizaje a su formulación más ambiciosa con el concepto de la “raza cósmica”. En esa visión, el mestizaje no era solo una realidad histórica, sino el anuncio de una nueva síntesis civilizatoria y ofrecía una narrativa optimista de integración nacional.  Ahora, la discusión contemporánea sobre la mexicanidad ha evolucionado hacia el reconocimiento de la pluralidad cultural: desde los pueblos indígenas hasta las comunidades menonitas y mormonas, que conservan prácticas culturales propias.

 Diversidad cultural y derechos humanos

   El reconocimiento de la diversidad cultural no implica la aceptación irrestricta de todas las prácticas sociales ni aceptar sin más cualquier práctica en nombre de la tradición. En un Estado moderno, el respeto a los derechos humanos constituye un límite infranqueable. No pueden justificarse prácticas que vulneren derechos fundamentales bajo el argumento de usos y costumbres. La diversidad merece respeto; la violación de derechos, no.

Hacia una nueva concepción de lo mexicano

  La mexicanidad no puede definirse únicamente en función del pasado. Una nación no se explica únicamente por su origen; también se define por el proyecto de futuro que es capaz de construir. El mexicano deberá ser, ante todo, un ciudadano cosmopolita: abierto al mundo, receptivo a las ideas científicas y tecnológicas, y comprometido con la democracia, la libertad y el desarrollo de su comunidad.

  México continúa buscando una identidad que no excluya, sino que integre; que no se ancle en el pasado, sino que proyecte una visión moderna hacia el futuro. La mexicanidad no debería entenderse como una esencia fija ni como una herencia racial, sino como una tarea colectiva: la de articular memoria, ciudadanía, diversidad y futuro dentro de un moderno proyecto nacional.

 

16 de marzo de 2026

EL NUEVO AUDITOR SUPERIOR: FISCALIZACIÓN O POLÍTICA

 

Por: Octavio Díaz García de León

 

    La Cámara de Diputados eligió por amplia mayoría al nuevo Auditor Superior de la Federación, Aureliano Hernández Palacios Cardel, para un periodo de ocho años. Se trata de una designación relevante porque marcará el rumbo de una institución clave para la supervisión del uso de los recursos públicos en México.

    Se anticipa que podría existir continuidad respecto a la gestión anterior, ya que el nuevo Auditor formó parte del equipo del Auditor Superior anterior. También se ha señalado su cercanía política con la presidenta Sheinbaum, lo que ha generado cuestionamientos sobre el grado de independencia que ejercerá la institución frente al Poder Ejecutivo.

 Independencia formal y realidad política

     La Auditoría Superior de la Federación (ASF) fue concebida como un órgano técnico dependiente de la Cámara de Diputados para garantizar un mayor grado de autonomía frente a los Poderes Ejecutivo y Judicial. Desde esta posición institucional tiene la facultad de fiscalizar el gasto federal ejercido en todo el país, no sólo por las dependencias del gobierno federal sino también por los gobiernos estatales y municipales cuando administran recursos federales. Sin embargo, la independencia formal no siempre se traduce en independencia efectiva. En el pasado reciente se ha cuestionado si la institución ha actuado con suficiente independencia frente al poder político.

     También podría ser que, dada la cercanía política del nuevo Auditor Superior con la presidenta, la ASF podría hacer revisiones sobre irregularidades heredadas de la administración anterior, para desplazar a actores políticos indeseables. En todo caso, el nuevo Auditor Superior cuenta con preparación técnica y experiencia en la administración pública, lo que permite esperar una gestión con cierto grado de profesionalismo.  Pero todavía es demasiado pronto para anticipar cuál será el rumbo que tomará su gestión.

 Resultados recientes de la fiscalización

     De acuerdo con los informes del resultado de la fiscalización superior correspondientes a la Cuenta Pública 2024, cuyos resultados se presentaron en diversas entregas durante 2025 y febrero de 2026, la ASF contaba con aproximadamente 2,560 plazas entre personal de base y de confianza. Durante ese proceso de fiscalización se realizaron 2,264 auditorías y se generaron alrededor de 2,028 acciones u observaciones derivadas de los procesos de revisión. En conjunto, los montos por aclarar ascendieron a aproximadamente 65,169 millones de pesos. Esta cantidad representa cerca del 0.71 por ciento del presupuesto público federal ejercido en 2024, que fue el ejercicio fiscal revisado.

 Fiscalizar no es lo mismo que combatir la corrupción

    A menudo se atribuye a la ASF la función de combatir la corrupción. Sin embargo, esta interpretación resulta imprecisa. El propósito fundamental de la ASF es fiscalizar el uso de los recursos públicos y verificar el cumplimiento de la normatividad aplicable. Cuando en el proceso de auditoría se detectan irregularidades que podrían constituir actos de corrupción, ello suele ser un resultado indirecto del proceso de revisión.

    Las auditorías se concentran en verificar el cumplimiento de normas administrativas y presupuestales, mientras que muchos esquemas de corrupción se diseñan precisamente para aparentar legalidad. Por esa razón, los actos de corrupción rara vez son detectados directamente mediante auditorías tradicionales. Su identificación requiere herramientas propias de las investigaciones criminales, como análisis patrimoniales, inteligencia financiera o técnicas de investigación especializadas que normalmente corresponden a instituciones de procuración de justicia.

Desafíos de la nueva gestión

    El nuevo Auditor Superior inicia su mandato en un momento en el que la exigencia social de transparencia y rendición de cuentas es cada vez mayor. Su principal desafío será fortalecer la credibilidad de la institución y demostrar que la fiscalización del gasto público puede realizarse con rigor técnico y sin sesgos políticos. También deberá hacer uso más amplio de las facultades que fueron ampliadas a partir de las reformas de 2016, las cuales permiten a la ASF investigar, substanciar y resolver faltas administrativas no graves e investigar faltas graves para prevenir e inhibir de irregularidades administrativas.

    Al mismo tiempo, será necesario atender diversos señalamientos formulados por exfuncionarios de la propia ASF sobre presuntas irregularidades internas durante la gestión del Auditor Superior saliente. Aclarar cualquier duda sobre el funcionamiento interno de la institución será fundamental para fortalecer su legitimidad.

Una oportunidad para fortalecer la rendición de cuentas

    La responsabilidad que asume el nuevo Auditor Superior es considerable. Si la nueva administración logra ejercer sus facultades con independencia, profesionalismo y transparencia, la ASF podrá ser uno de los pilares del sistema de rendición de cuentas del país. No queda sino desear que la gestión del Mtro. Aureliano Hernández Palacios Cardel se distinga por su rigor técnico y deje una huella positiva en la supervisión del uso de los recursos públicos federales y, en la medida de lo posible, contribuya también a mitigar prácticas de corrupción en la administración pública.Principio del formulario

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7 de marzo de 2026

LA MUERTE DEL “MENCHO”: PUNTO DE QUIEBRE

 

Por: Octavio Díaz García de León


    La captura y muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, sacudió al país. No solo por la relevancia de la noticia al haber eliminado a uno de los lideres criminales más notorios, sino por la oleada de ataques que siguió a su caída. La respuesta violenta mostró el alcance del CJNG: su presencia territorial, sus recursos, su capacidad operativa, su armamento y, sobre todo, el factor sorpresa con el que logró desbordar a la Guardia Nacional y poner contra las cuerdas a buena parte de las fuerzas de seguridad. Lo más grave, sin embargo, fue el saldo humano y social: la pérdida de 28 integrantes de la Guardia Nacional, decenas de víctimas adicionales, daños considerables a propiedades y una parálisis temporal de todo tipo de actividades en varios estados.

 La sorpresa y la débil respuesta

     Más allá del impacto mediático, el episodio dejó una lección: el Estado sigue teniendo dificultades para responder con rapidez y coordinación ante ataques simultáneos en distintos puntos del país. La logística criminal —bloqueos, agresiones, incendios y hostigamiento directo a instalaciones— se desplegó con una sincronía que evidenció planeación, mando y disciplina operativa. Fue una ofensiva diseñada para generar confusión, exhibir fuerza y, de paso, enviar un mensaje: aun sin su líder, el CJNG conserva capacidad de hacer daño.

 Estados Unidos: presión creciente

     Este golpe no redujo la presión del presidente Trump. Su primera reacción apuntó a que México “debe hacer más” contra el narcotráfico, acompañada de su insistencia en una participación más directa de tropas estadounidenses. Tras el despliegue de poder mostrado por el CJNG, esta propuesta debería tomarse en cuenta.

 Logro táctico, pero no el fin del CJNG

     Sin demeritar el logro de las fuerzas armadas mexicanas, conviene no confundir un golpe táctico con una victoria estratégica. La muerte de un líder desorganiza, reconfigura y abre disputas, pero no elimina el entramado que sostiene a la organización. Mientras permanezcan las condiciones que dieron origen a esta fuerza narco-militar, esta seguirá existiendo, quizá bajo nuevos dirigentes, con otro nombre o con nuevas alianzas, pero con la misma vocación de control territorial y desafío al Estado.

 Causas estructurales  

     El fenómeno se explica por los factores que la alimentan: la enorme demanda de drogas en el país vecino; la facilidad para contrabandear armas de alto poder; la corrupción de autoridades; la captura de municipios y gobiernos estatales mediante elecciones financiadas por los narcos; las complicidades con mandos de seguridad; y el desgaste institucional que implicó asignar a las fuerzas armadas, desde el sexenio pasado,  tareas ajenas a su función principal, que las distraen, las debilitan y, en algunos casos, las corrompen.

 Del “dejar hacer” a la confrontación

    El cambio de enfoque en la estrategia de seguridad de la presidenta Sheinbaum es relevante. Se ha transitado de una política tolerante a los criminales, resumida en el lema “Abrazos, no balazos”, que ya tenía 7 años de vigencia, hacia una estrategia de confrontación abierta que tiene similitudes con la estrategia de Calderón. Con este paso dado, será difícil volver a esa política de tolerancia con delincuentes.  Además, la presión de Estados Unidos vuelve políticamente inviable reabrir espacios de negociación informal con los cárteles.  Al mismo tiempo, el costo interno de tolerar la libertad con la que los estos asaltan, extorsiona y asesinan empieza a erosionar el sustento político de MORENA. Recuperar territorios ya no es solo una necesidad de seguridad: es una necesidad de gobernabilidad, y también de supervivencia política.

 La “Guerra de Sheinbaum”

    Las repercusiones políticas para la presidenta se reflejan en la reacción del crimen organizado. Los ataques a instituciones emblemáticas del sexenio anterior —como el Banco del Bienestar y la Guardia Nacional— pueden interpretarse como una señal de que hay un rompimiento, aunque haya tratado de suavizarlo permitiendo un sepelio de lujo exorbitante a "El Mencho",  protegido por las mismas fuerzas que lo abatieron y a las cuales causó tantas bajas.  En paralelo, se percibe un ambiente de alerta en el gobierno que confirma que podrían esperarse nuevas confrontaciones ya sea entre las facciones del CJGN para asegurar nuevos liderazgos y/o con las fuerzas federales.  

     Estamos quizás ante un punto de quiebre. Podría ser el inicio de una nueva etapa, con el precio político, institucional y humano que implica enfrentar al narco para recuperar gobernabilidad y apoyo popular. Si la confrontación con la delincuencia organizada se sostiene, podría llevar a la liberación del país de su yugo y la recuperación de la paz. Tal vez este sea el parteaguas que muchos esperaban del gobierno de la presidenta Sheinbaum, y quizá con el tiempo, esta decisión de enfrentar al crimen organizado acabe por conocerse con el nombre de “La Guerra de Sheinbaum”. Pero sin importar etiquetas, lo perdurable será pasar a la historia como la presidenta que pudo quitar a los delincuentes el control de buena parte del país.